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Por Juan C. Castro A.

Tema : La justicia divina.
Texto : "15 Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. 16 De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, beberán continuamente todas las naciones; beberán, y engullirán, y serán como si no hubieran sido. 17 Mas en el monte de Sión habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones."(Abdías 15-17)
Propósito : Mostrar que Dios es soberano sobre la historia, las naciones y los hombres.
Introducción : Poco sabemos acerca de la persona del profeta Abdías. En el Antiguo Testamento, el escrito más corto es el suyo, siendo su tema único: "El castigo de Edom por su traición a Judá". En su oráculo, narra una historia de castigo, justicia y redención. Es la historia entre dos naciones, que siendo hermanas, se convirtieron en rivales desde sus comienzos. Una de las peores cosas que nos puede pasar es que nuestros enemigos estén a la puerta para destruirnos. Sin embargo, la batalla toma un sabor diferente cuando nuestras amistades íntimas y nuestros familiares se nos unen para afrontarlos. Ante los momentos de mayor crisis en la historia del reino del Sur, los edomitas dieron vuelta la espalda a sus hermanos y se aliaron a las hordas invasoras. Como resultado, Dios envía a su profeta a pregonar la caída de la nación por haberse negado a ser compañero de su hermano en el día de su angustia.
Proposición : El libro de Abdías nos muestra tres acciones, a través de las cuales Dios da a conocer su soberanía sobre la historia, las naciones y los hombres.


I. DESNUDA EL CARÁCTER DE LOS HOMBRES
A. 1. Edom, era una nación orgullosa. Buscaba ser considerada como igual por sus aliados. Sin embargo, ante Dios, se ha tornado pequeña y débil en extremo (v.2).2. Los tesoros de Edom, su sabiduría, poder y riquezas, serían expuestos a luz pública (v.6). Sus aliados se tornarían en sus enemigos (v.7); los sabios perecerían (v.8) y los valientes desfallecerían.3. El fundamento de su orgullo era su posición geográfica. Su fortaleza natural e inexpugnable le daba cierta seguridad ante sus enemigos (v.3). Pero, olvidaba que para Dios no existe fortaleza alguna que él no pueda conquistar (v.4).4. Dios, anuncia la completa destrucción de Edom a través de dos figuras: (1) una horda de ladrones nocturnos; y (2) un grupo de vendimiadores en tiempos de cosecha.
B. Ilustración: El carácter determina la conductaEn la época de los patriarcas, una de las personalidades que más destaca es la de José, el hijo de Jacob. Él debió soportar la envidia y odio de sus hermanos. Fue vendido como esclavo a Egipto. Allí, tuvo que soportar el acoso de la mujer de Potifar; sufrir la injusticia y el olvido en una prisión. Aprendió a soportar y padecer las consecuencias de vivir rectamente. Sus hermanos vivían abrumados por su conducta; Judá era prisionero de su inmoralidad y la esposa de Potifar, consumida por su pasión. Sólo José era libre. ¡Qué paradoja! El esclavo era libre y los libres esclavos. ¿Qué marcaba la diferencia? El carácter. José poseía un carácter que agradaba a Dios. Mientras los demás sufrían las consecuencias de su carácter, José triunfaba a través de él. El carácter determina la conducta, según como se es, se actúa. José, supo corresponder a la fidelidad que Dios demanda. Por ello, Dios tornó el mal que vino sobre él, en bendición.

C. Edom, fue víctima de su propio carácter. Dios le desnuda y muestra toda su maldad como pueblo: soberbio, orgulloso, impío, violento e inmisericorde. El carácter es determinante para conseguir una conducta que agrade a Dios.
D. Nosotros, como creyentes, debemos cultivar nuestro carácter, de tal manera, que éste sea un medio para alcanzar el éxito según Dios. Cuando Dios mide la grandeza y el carácter de un hombre, coloca su huincha de medir en su corazón y no en su cabeza.


II. EXPONE A LA LUZ LOS PECADOS DE LAS NACIONES
A. 1. El gran pecado de Edom, consistía en su participación durante la caída de Jerusalén. Los cargos eran:(1) Mirar y no compadecerse de la angustia de su hermano,(2) Negar su ayuda a su hermano ante sus enemigos,(3) Formar una alianza con el opresor extranjero en contra de su hermano,(4) Alegrarse en la desgracia de Judá,(5) Tomar parte en el saqueo de la ciudad santa, Jerusalén,(6) Haber dado muerte a sus hermanos que escapaban del invasor, y(7) Entregar al invasor a los que se habían buscado refugiado.2. La sentencia de Dios, en respuesta y retribución a la conducta indigna y aberrante de los descendientes de Esaú, es categórica."Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza" (v.15b). "Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre." (v.10)3. Los sabios, no encontrarían consejos para justificar su pecado en el juicio de Dios. La estrategia militar y la valentía de su ejercito, no lograrían liberar al pueblo d
el castigo divino.4. Las naciones pecadoras beberían de la copa de la ira de Dios. El profeta Jeremías, describe en forma dramática esta analogía: 15 Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío. 16 Y beberán, y temblarán y enloquecerán, a causa de la espada que yo envío entre ellas. 17 Y tomé la copa de la mano de Jehová, y di de beber a todas las naciones, a las cuales me envió Jehová... 27 pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed, y no os levantéis, a causa de la espada que yo envío entre vosotros. 28 Y si no quieren tomar la copa de tu mano para beber, les dirás tú: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tenéis que beber. (Jeremías 25:15-17, 28,29)
B. Ilustración: Una pintura para la eternidadEn cierta ciudad, como en tantas otras, existía un hombre que gobernaba con el poder que le daba el dinero. Soberbio, orgulloso y cruel, humillaba a todo el mundo. En una de sus tantas humillaciones, maltrató a una pobre viuda, golpeándola y escarneciéndola en público. Este indigno episodio quedó grabado en la mente del pequeño hijo de aquella mujer, que impotente, observaba con amargura aquel cuadro.El niño, llegó a ser un famoso pintor, llegando a ofrecer una exposición de sus cuadros en su ciudad natal. A ella, concurrió el hombre rico, ahora viejo, cansado y decrépito. Sus ralos cabellos habían sido teñidos de blanco por el tiempo, su único apoyo era su lujoso bastón. Después de deleitarse mirando las pinturas, llegó a la última de ellas. El lienzo mostraba a aquel hombre castigando a una pobre mujer indefensa. Al verlo, sintió el peso de su culpabilidad. Para acallar su conciencia, ofreció una increíble suma de dinero por él, pero el cuadro no estaba en venta.De igual manera, cada uno de nosotros va pintando su propio cuadro para la eternidad. En el juicio final, estará ante nuestros ojos mostrándonos nuestra culpabilidad, y para sorpresa de muchos, no lograremos bajarlo de la pared de Dios ni con nuestra mayor oferta.
C. Edom, desde los tiempos de su padre Esaú, se había transformado en un enemigo de Judá. El odio hacia su hermano, lo llevó a pecar constantemente. Año tras año, su pecado se fue acumulando, a tal punto, que al llegar ante el juicio de Dios, sus actos estaban delante de ellos mostrando su culpabilidad.
D. Como creyentes, debemos evitar edificar nuestras vidas según nuestro propio consejo, pues, Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Como hijos de Dios, el creyente tiene dos opciones: (1) cargar con su pecado, en espera que Dios lo saque a la luz, o (2) confesarlos a Dios, para encontrar perdón y paz delante de Dios.


III. RESTAURA A LOS HUMILLADOS
A. 1. El día de Jehová tiene dos aspectos. (1) castigar a las naciones pecadores por su maldad, y (2) vindicar la justicia.2. Después de declarar el juicio de Dios, el profeta anuncia la restauración de su pueblo. Habían sido castigados por su pecado. Ahora, en el mismo lugar de su lamento, serían restaurados.3. Su restauración, incluía: (1) los retornados de la cautividad, habitarían en Jerusalén, (2) serían un pueblo santo, y (3) recuperaría sus posesiones.4. La prominencia de Israel, queda demostrada al ser nombrada como instrumento de juicio sobre Edom.
B. Ilustración: El aprecio de la libertadCierto día, un hombre joven se detuvo ante la vidriera de una pajarería. Inmóvil, contemplaba a las hermosas aves, que infructuosamente trataban de salir de su prisión. Entrando en la tienda, preguntó al dueño el valor de aquellas avecillas. Una vez que el dueño le indico el valor de ellas, el hombre sacó su chequera y extendió al vendedor un cheque por el valor total de las aves. Tan pronto como formaron parte de su propiedad, comenzó a abrir cada una de las jaulas. Los asistentes a la tienda, no podían dar crédito a aquella acción. Uno de ellos, acercándose al hombre, pregunto: "¿Cómo es posible, que después de haber gastado tanto dinero en comprarlas, las deje ir?" El hombre, mirando a su interlocutor, respondió: "Yo fui prisionero en un campo de concentración. Sé lo que es estar cautivo, y también sé lo que es ser un hombre libre. La libertad, es lo más preciado que un ser puede poseer, y nadie tiene el derecho a quitarla."
C. Dios conoce las consecuencias de la cautividad humana. Israel, había sufrido el cautiverio asirio, y Judá, estaba sufriendo el cautiverio babilónico. Ambos, habían sido disciplinados por Dios, ahora, serían restaurados, pues, el hombre no fue creado para vivir bajo dominación, sino que fue creado para vivir en libertad y gozar de comunión permanente con su Hacedor.
D. El hombre de hoy, está cautivo en su pecado. Así, como solamente Dios trajo libertad a su pueblo, así hoy, Dios sigue trayendo libertad para los hombres en la persona de su Hijo. Él ha pagado el precio de nuestra redención, para que tú y yo seamos libres.


Conclusión : la profecía de Abdías, muestra que Dios no pasa por alto el carácter de los hombres, y no olvida su conducta. Abdías, nos da a conocer una historia de pecado, justicia y redención. Dios trae a la memoria los pecados de las naciones, da a conocer sus juicios y dicta su sentencia. Pero sus juicios no son solamente para condenar, sino que también para traer redención, por cuanto él fortalece al débil, levanta al caído, libera al oprimido, restaura al humillado y restituye los bienes al cautivo, porque Dios es soberano sobre la historia, las naciones y los hombres.



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