¿Qué es fe?

Foro cristiano ::: Ungidos.com

Ungidos
Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK Más Información.

¿Qué es fe? (Leído 7049 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Pablo Pereyra

más Desconectado
  • ***
  • Teniente
  • Mensajes: 502
  • Sexo: Masculino
    • Ver Perfil
    • En Honor A Su Verdad
¿Qué es fe?
Enero 26, 2010, 11:01:51 pm
Bíblicamente, fe es confianza, certidumbre, convicción. Sin embargo, la definición bíblica de fe difiere de su definición moderna. Antes de analizar la diferencia, veamos por qué decimos que bíblicamente la fe es confianza, certidumbre, convicción.

El Nuevo Testamento fue escrito en griego, no en español, y el sustantivo griego “pistis” es traducido “fe” en muchas traducciones de la Biblia. Por ejemplo:
“...si tenéis fe [pistis] como un grano de mostaza...”. (Mateo 17:20, RV)
“Tened fe [pistis] en Dios”. (Marcos 11:22, RV)
“Porque andamos por fe [pistis], no por vista” (2 Corintios 5:7, RV)

La definición de pistis como confianza, certidumbre, convicción, puede ser verificada en cualquier buen léxico griego (“léxico” es una palabra que utilizan los académicos en reemplazo de “diccionario”). Por ejemplo, Friberg´s Analytical Greek Lexicon (Léxico analítico griego de Friberg) dice: “Certidumbre, fe, confianza, seguridad”. El léxico de Vine dice: “Firme persuasión”, y el léxico de Bullinger dice lo mismo. El léxico de Thayer dice: “Convicción de la veracidad de alguna cosa”.

Cuando la gente del primer siglo leía las cartas de Pablo, por ejemplo, no decían: “¿Qué es pistis?”, como si Pablo hubiese inventado una palabra nueva. Pistis era una palabra de uso común en la lengua griega, y lo había sido por siglos. Aparece en los escritos de los griegos como Aristóteles, Platón, Herodoto, etc. La primera definición de pistis en el Liddel and Scott Greek Lexicon (Léxico griego de Liddel y Scott), vendido en las bibliotecas universitarias a estudiantes de griego antiguo, es: “Confiar en otros”. Es por eso que decimos que pistis significa “confianza”.

Cuando el Nuevo Testamento griego fue traducido al latín, fides fue la elección natural para traducir pistis, porque fides significa “confianza, certidumbre, seguridad, creencia”. La Biblia fue leída en latín por cientos de años. Al evolucionar la lengua española (así como la lengua inglesa), se tomó la palabra fe (en inglés faith) de la palabra latina fides. No debería haber nada misterioso acerca de las palabras pistis, fides o fe. Sabemos qué significa confianza. El diccionario Merriam-Webster la define como: “Firme seguridad en el carácter, capacidad, fuerza o veracidad de alguien o algo”. Si ambos, pistis y fides significan “confianza”, ¿cómo es que “fe” llegó a ser definida, en nuestra cultura, como “firme creencia en algo de lo que no se tiene prueba”? (Merriam-Webster´s Collegiate Dictionary, 11th edition - Diccionario colegiado Merriam-Webster, 11ª edición). Para comprender esto, debemos recordar que una definición de diccionario es sólo un registro de cómo las personas están utilizando actualmente la palabra en su habla y en su escritura. Es por esto que las definiciones de diccionario cambian a medida que pasa el tiempo.

Lo que sucedió para que la definición de fe como “confianza” pasara a ser “firme creencia en algo de lo que no se tiene prueba” fue: (1) la gente comenzó a usar “fe” como “creencia en algo de lo que no se tiene prueba”; (2) este uso fue puesto en el diccionario como definición de fe; (3) la gente que no sabía qué era fe buscaba en el diccionario, encontraba la definición y la utilizaba de ese modo. Este proceso continuó con el tiempo hasta que actualmente casi todos piensan que “fe” es “creencia en algo de lo que no se tiene prueba”. De hecho, esa definición de fe fue usada en la popular serie médica de televisión Dr. House en abril de 2006.

Lamentablemente, hoy en día podemos decir con seguridad que la mayoría de la gente no sabe que la definición bíblica de fe es “confianza”, y además no tienen el conocimiento ni las herramientas para investigar por sí mismos esta definición. Estar convencidos de que la Biblia nos pide que creamos en cosas de las que no se tienen pruebas trae graves consecuencias. Los creyentes se confunden en cuanto a la fe sin saber qué es o cómo obtenerla y crecer en ella. Los incrédulos, pensando que la Biblia le pide a la gente que crea en cosas sin que haya pruebas, dicen que es un libro irracional e ilógico y lo rechazan, para su propia condena.

¿Cómo logró penetrar la cultura cristiana la idea de que fe es “creer en algo de lo cual no hay pruebas”? El proceso histórico es largo y tedioso pero el concepto es simple. La Iglesia pedía a las personas que confiaran en doctrinas que ni eran lógicas ni estaban claramente respaldadas por la Escritura. Por ejemplo: la doctrina de que la “hostia” (pan) y el vino utilizados en la misa católica romana se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo no es lógica (por ejemplo: el pan sigue teniendo gusto a pan y el vino sigue teniendo gusto a vino, y no a carne y a sangre), y tampoco es respaldada por una sólida exégesis escritural. Los sacerdotes saben esto, y por eso le piden a la gente que lo “acepten por fe”.

Ruego que comprendan que no hay nada de malo en “aceptarlo por fe (confianza)” si en realidad hay algo (como una promesa) en qué confiar. Cuando Jesús le dijo al hombre ciego que si se lavaba en el estanque de Siloé sería sanado, el ciego tuvo fe en, confió en, Jesús y su promesa, se lavó y recibió la vista milagrosamente. Sin embargo, si no hay nada en qué confiar y no hay nada “confiable” en qué creer, pedirle a la gente que lo “acepte por fe” es erróneo, y contribuye a malinterpretar a Dios y a la Biblia.

Nadie puede forzar la confianza. Se desarrolla con el tiempo. Todos experimentamos esto cuando un nuevo obrero viene a nuestra casa para reparar algo o cuando tenemos que llevar el auto a un nuevo mecánico. Desesperadamente queremos confiar en que la persona sea competente y honesta, pero eso sólo viene con el tiempo. Si él dice “confíe en mí”, esto generalmente sólo empeora las cosas. Si, por otro lado, él hace el trabajo cuando dice que lo hará y hace un buen trabajo, cobra lo que dijo que cobraría y parece ser honesto y equitativo, nuestra fe (confianza) en él crece. La fe bíblica funciona de la misma manera; no es mágica, irrazonable o ilógica, “es simplemente confianza”.

(traducción de Pablo Pereyra)

Publicado en http://www.truthortradition.com/spanish/modules.php?name=News&file=article&sid=99

Pablo Pereyra

más Desconectado
  • ***
  • Teniente
  • Mensajes: 502
  • Sexo: Masculino
    • Ver Perfil
    • En Honor A Su Verdad
#1 FE - Convicción en acción
Enero 30, 2010, 10:32:03 pm
FE: Convicción en acción - Parte 1

Introducción

El objetivo de este estudio es analizar el significado de la fe desde una perspectiva bíblica, tratando de comprender qué es y cómo se obtiene y desarrolla. Para esto estudiaremos distintos pasajes de las Escrituras que nos ayudarán a aclarar el entendimiento, separando doctrinas erróneas con respecto a la fe, para llegar a tener una fe verdadera, basada en la Verdad de la Palabra de Dios. Además, analizaremos distintos pasajes bíblicos que tratan sobre la fe que han sido mal interpretados y que han dado lugar a la confusión y a falsas doctrinas en cuanto a la fe. Es mi deseo que a través de esta enseñanza obtengan un entendimiento más claro acerca de aquello que Dios llama “fe,” con el deseo de desarrollar una sólida fe cristiana.

La palabra griega (del Nuevo Testamento) que se traduce al castellano como “fe” es pistis. La mayoría de los diccionarios de griego bíblico, como el de Vine, Strong, Thayer, Bullinger, etc., concuerdan en que la palabra pistis significa primordialmente firme persuasión, convicción acerca de algo, creencia, fidelidad. La raíz de pistis es peitho, que significa persuadir, ganar el favor u obediencia de alguien, escuchar y obedecer, y también tener confianza.

La palabra hebrea que equivale a pistis en la Septuaginta (traducción al griego del hebreo del Antiguo Testamento) es 'emuwnah (((hn"Wma), que significa firmeza, fidelidad, estabilidad, y que, como veremos, se traduce “fe” en un solo pasaje en la Biblia.

Usos de emuwnah en el Antiguo Testamento

En primer lugar veremos cómo se usa y se traduce la palabra hebrea emuwhah en el Antiguo Testamento.

Éxodo 17:12
Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

Este es el primer uso de esta palabra hebrea, y debe servirnos de guía para analizar su uso a través de toda la Biblia. En este caso se traduce “firmeza,” en un sentido físico, y veremos, en los otros usos, que la idea de “firmeza” siempre está presente.

Deuteronomio 32:4
Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.

Aquí debiera traducirse, más adecuadamente, “firmeza” o “fidelidad,” en vez de “verdad.” El pasaje viene diciendo que Él es la Roca, por lo tanto, es un Dios firme, fiel, sólido.

2 Reyes 12:15
Y no se tomaba cuenta a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo diesen a los que hacían la obra; porque lo hacían ellos fielmente.

En este pasaje, la palabra emuwnah se traduce “fielmente.” Estos hombres eran firmes, fieles, estables en hacer su trabajo

1 Crónicas 9:22
Todos estos, escogidos para guardas en las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linajes en sus villas, a los cuales constituyó en su oficio David y Samuel el vidente.

En este caso emuwnah se traduce “oficio,” ya que este era un trabajo estable para estos hombres, los guarda iban a estar allí constantemente, no era un trabajo de un día o una semana. Además, quienes estaban como guardias en las puertas, tenían que ser hombres fieles y leales.

Salmos 33:4
Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad.

Aquí nuevamente vemos la idea de firmeza y estabilidad. Todo lo que Dios hace es firme y estable.

Salmos 89:1
Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.
Aquí se habla de la “fidelidad” de Dios. La fidelidad de Dios es Su firmeza y estabilidad en cuanto a Su proceder. Su corazón es firme, su modo de proceder con bondad es constante, Su amor por su creación no varía, Él no deja sin cumplimiento Sus promesas y Su Palabra. Este concepto lo vemos reforzado en este Salmo:

Salmos 119:90
De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste.

Veamos otras traducciones de emuwnah:

Proverbios 12:17
El que habla verdad declara justicia; Mas el testigo mentiroso, engaño.

Proverbios 12:22
Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento.

En estos dos pasajes la palabra hebrea emuwnah fue traducida como “verdad.” En un juicio, el que habla “verdad” es aquél que fielmente declara aquello que vio u oyó, sin distorsionar lo que ha percibido, en cambio, en testigo mentiroso es quien en su testimonio no declara lo que presenció con exactitud, su declaración no es consistente con la realidad de los hechos.

Isaías 25:1
Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.

Otras versiones tienen “fidelidad y confiabilidad” (Nuevo Mundo); “fieles y seguros” (NVI); “Fieles y verdaderos” (RVA).

Lamentaciones 3:23
Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

Y por último veremos el pasaje en Habacuc:

Habacuc 2:4
… mas el justo por su fe vivirá.

“Fe” es la palabra hebrea emuwnah. Como hemos visto, esta palabra no se traduce “fe” en ningún otro pasaje de la Biblia, fue así traducido para que encaje con pasajes similares del Nuevo Testamento (Romanos 1:17; Gálatas 3:11; Hebreos 10:38), pero es evidente que esta no es la mejor forma de traducirlo.

Veamos el contexto del pasaje:

Habacuc 1:5-11
(5) Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.
(6) Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.
(7) Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad.
(8) Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.
(9) Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena.
(10) Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará.
(11) Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios.

Habacuc 2:2-4, 18-20
(2) Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión,  y declárala en tablas,  para que corra el que leyere en ella.
(3) Aunque la visión tardará aún por un tiempo,  mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
(4) He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
(18) ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira,  para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?
(19) ¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él.
(20) Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.

Dios estaba describiendo una serie de desastres que vendrían sobre el pueblo de Israel a causa de su injusticia e idolatría, entonces, Dios instruye a Habacuc a escribir la visión y a declararla (2:1) para que quien las lea corra. Por lo tanto, quien creyera a estas palabras, obedeciendo la instrucción de Dios, salvaría su vida, contrariamente al soberbio e idólatra.
Por lo tanto, la “fe” de este pasaje implica obediencia, así que podría traducirse mejor “el justo por su fidelidad vivirá.” Ya que la fidelidad consiste en obedecer a aquello declarado por Dios.

Pablo Pereyra

más Desconectado
  • ***
  • Teniente
  • Mensajes: 502
  • Sexo: Masculino
    • Ver Perfil
    • En Honor A Su Verdad
#2 FE - convicción en acción - parte 2
Enero 30, 2010, 10:33:03 pm
“Fe” en el Nuevo Testamento

Hemos visto que, en el Antiguo Testamento, el significado primordial de la palabra hebrea emuwnah es “firmeza” o “fidelidad,” palabras que guardan cierta relación, ya que la fidelidad es la firmeza y constancia para seguir ciertas instrucciones y órdenes. Un empleado fiel, por ejemplo, es aquél que sigue las instrucciones de su jefe con exactitud, y lo hace constantemente a lo largo del tiempo que permanece como empleado. Del mismo modo, un hombre fiel a Dios es aquél que obedece a Dios en todo aquello que él manda u ordena.

A continuación estudiaremos la palabra griega pistis. Que, como veremos, tiene un sentido más amplio que emuwnah.

Como ya dije, la palabra griega pistis: significa primordialmente: confianza, firme persuasión, convicción acerca de algo, creencia, fidelidad; y es la palabra que en la Septuaginta (traducción griega del Antiguo Testamento) se usa como equivalente a la palabra hebrea emuwnah.

El verbo relacionado con pistis es pisteuo, que significa “confiar, creer, estar persuadido o convencido de algo, pensar que algo es verdadero, ser fiel.”

Para comprender mejor las diferencias entre emuwnah y pistis, será de ayuda comprender algunas diferencias entre la mentalidad hebrea y la griega. Las evidencias históricas y lingüísticas demuestran que los hebreos tenían, por naturaleza, una mentalidad muy práctica y poco filosófica, a diferencia de los griegos, quienes tenían una mentalidad mucho más intelectual y teórica. Esta mentalidad se ve reflejada en el lenguaje y el uso de las palabras. Por ejemplo, para un griego el “alma” y el “cuerpo” eran dos partes diferentes de un ser. El cuerpo era la entidad física y el alma aquella fuerza invisible que lo mueve, pero para la mentalidad hebrea alma y cuerpo eran una misma cosa. Otro ejemplo tiene relación con el “nombre,” para un hebreo el nombre y la persona eran una misma cosa, inseparable, entonces, al hablar del “nombre” de Jehová, se referían a Dios mismo. Esto se ve, por ejemplo, en Salmos 103:1, donde David dice: “Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.” En este pasaje David repite una misma verdad declarándola de dos formas diferentes, ya que en la mentalidad hebrea el “alma” equivale al “ser” y el “nombre de Dios” equivale a “Jehová” mismo, son inseparables. Entonces, siempre que se estudia la Biblia, es necesario tener en cuenta estas diferencias en cuanto a la mentalidad hebrea y griega.[1]

Esta diferencia en el modo de percibir las cosas afecta también al modo de ver la “fe” del hebreo y del griego. En la mentalidad práctica del hebreo, la “firme convicción” era evidenciada en las acciones, ambas cosas eran inseparables, por eso vemos que emuwnah contiene tanto la convicción interna como las acciones externas. Sin embargo, en su mentalidad más intelectual y filosófica, el griego, separaba el aspecto teórico de la fe, que es la “confianza o convicción interna” del aspecto práctico, que es la “fidelidad,” demostrada a través de la obediencia. Por eso es que “fe,” en el Nuevo Testamento, puede significar, como hemos dicho, tanto una firme persuasión o convicción, confianza o creencia (cosas que son internas) como fidelidad (que se manifiesta externamente). De hecho, algunos de los hombres que trabajan en traducciones multilingües de la Biblia comentan que en muchos idiomas y dialectos no tan desarrollados una misma palabra se traduce “hacer” y “tener fe.” Lo que veremos en las Escrituras es que una “fe” interna que no es evidenciada por acciones externas no es verdadera fe delante de Dios. Su Palabra nos mostrará que la fe debe ser evidenciada en nuestras acciones.

También veremos que la palabra pistis y el verbo pisteuo pueden ser utilizados en un sentido general o uno particular, que debemos aprender a distinguir para evitar confusiones y que, además, pistis puede significar, por el uso de la figura de dicción metonimia: “aquello que es el objeto de fe, fidelidad, confianza, obediencia o persuasión”, por lo que puede tener el sentido de “la verdad de Dios,” “la Palabra de Dios” o “el evangelio de Dios,” entre otros, como veremos más adelante.

Comenzaremos en Hebreos:

Hebreos 11:6
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Este pasaje claramente nos dice que la fe es imprescindible para agradar a Dios, porque, algo que es lógico, es necesario creer que Dios existe, pero además, es necesario creer que Dios es galardonador de los que le buscan. Si yo creyera que Dios existe, pero que es un Dios cruel, despiadado o indiferente, difícilmente me esforzaría en buscarlo y conocerlo. Pero si entiendo que Dios es un Dios de amor, un Dios bondadoso y un Dios que va a recompensar mis esfuerzos, voy a tener el incentivo necesario para poner lo mejor de mí para conocerlo y obedecerlo.

A ningún empleado le gusta servir a un jefe que lo trata mal y le paga poco. Pero si su jefe es bueno y paga bien, y recompensa con generosidad los esfuerzos de los empleados, va a trabajar con mucha dedicación y esfuerzo. Por eso, el primer requisito para tener la “fe” bíblica es conocer la naturaleza de amor de Dios. Luego de entender que Dios es amor (1 Juan 4:10, 16), que ama inmensamente a la humanidad (Juan 3:16), que desea el bien para nosotros (Deut. 10:13) y que Su amor excede los límites de nuestro entendimiento (Efe. 3:19) tendremos el incentivo necesario para poder emprender un camino de fidelidad y obediencia a Él.

Pablo Pereyra

más Desconectado
  • ***
  • Teniente
  • Mensajes: 502
  • Sexo: Masculino
    • Ver Perfil
    • En Honor A Su Verdad
#3 FE - Convicción en acción - parte 3
Enero 30, 2010, 10:33:55 pm
Información: requisito indispensable

Siempre debemos tener en cuenta que para tener fe es necesario tener alguna información sobre la cual tener fe, y para que la fe produzca resultados, esta información debe ser veraz. Si yo desarrollo una firme convicción en una falsa información, tarde o temprano seré defraudado y sufriré las consecuencias. El que yo esté firmemente persuadido de que voy a convertirme en un hombre de acero con superpoderes no me va a transformar en Superman, y si me tiro desde el piso 20 de un edificio intentando volar, voy a estrellarme en el suelo y sufrir las consecuencias de esta falsa convicción. Este es un ejemplo extremo, pero toda fe, toda convicción basada en una falsa información traerá consecuencias, y toda fe o convicción basada en una información veraz dará resultados.

Juan 17:17
Santifícalos en tu verdad;  tu palabra es verdad.

Debido a que la Palabra de Dios es verdad, desarrollar nuestra convicción y nuestra fe basado en ella producirá resultados positivos en nuestras vidas. Pero si creemos información que proviene de otra fuente, o en una incorrecta interpretación de las Escrituras, sufriremos consecuencias.

Entonces, lo primero que debemos tener, antes de tener fe es INFORMACIÓN.

Hechos 4:4
Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.

Claramente vemos que oyeron, luego creyeron

Lucas 1:8-20
(8) Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,
(9) conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.
(10) Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.
(11) Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
(12) Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
(13) Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo,  y llamarás su nombre Juan.
(14) Y tendrás gozo y alegría,  y muchos se regocijarán de su nacimiento;
(15) porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo,  aun desde el vientre de su madre.
(16) Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
(18) Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
(19) Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.
(20) Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

Aquí vemos que un ángel de Dios se le aparece a Zacarías para anunciarle que, como respuesta a sus oraciones (vers. 13), tendría un hijo al que llamaría Juan y que sería un profeta de la altura de Elías y que prepararía al pueblo para recibir al Señor. Pero a Zacarías no le alcanzaron las palabras del ángel para creer, él necesitaba algo más, alguna prueba de que lo dicho por el ángel sucedería (vers. 18). La señal que recibió Zacarías fue su mudez, ya que no le alcanzaron las palabras del ángel para creer (vers. 20).

Algo que llama la atención en este pasaje, que será útil que mantengamos en mente para más adelante en esta enseñanza, es que Zacarías estaba orando por un hijo y aunque un ángel en persona se le presentó para anunciarle no sólo que iba a tener un hijo en respuesta a sus oraciones, sino de la calidad de persona que sería, Zacarías no creyó lo que escuchaba, Dios tuvo que hacer algo extra (dejarlo mudo por un tiempo) para que Zacarías creyera e hiciera lo necesario al respecto. Tengan esto en mente para más adelante.

Lo que vemos aquí, en principio, es un patrón que siempre se repite: para tener “fe” Dios siempre va a previamente dar alguna información sobre la cual tener “fe”.

Marcos 4:36-41
(36) Y despidiendo a la multitud,  le tomaron como estaba,  en la barca;  y había también con él otras barcas.
(37) Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.
(38) Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?
(39) Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento,  y se hizo grande bonanza.
(40) Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
(41) Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

Los versículos 33 y 34 nos dicen que Jesús hablaba abiertamente con parábolas, pero en privado, declaraba todo a sus discípulos. Ellos sabían quién era Jesús, y cuál era su misión en la Tierra, pero ante la tempestad, pensaron que iban a morir, por eso Jesús les reprochó diciendo “¿Cómo no [ou: no absoluto] tienen fe?”, a pesar de que Jesús les declaró la verdad de quién era él, ellos no creyeron esa verdad, ya que pensaron que iban a morir. De hecho, luego de que Jesús calmó la tempestad ellos se preguntaban ¿Quién es este…? Siendo que para ese tiempo debieran ya saber que él era el hijo de Dios, el “cordero” que quitaría el pecado del mundo, como declaró Juan el Bautista.

Ellos tenían suficiente información como para confiar en Jesús y estar convencidos de que no perecerían en la barca, pero aún así, aún no creían en lo que habían visto y oído.

Nosotros solemos tener ciertas convicciones internas, hay ciertas cosas de las cuales estamos firmemente persuadidos. Toda persuasión se basa en algún tipo de información. Pero esta información puede ser correcta o no. Dios declara que Su Palabra es verdad y que él es fiel, como hemos visto en los pasajes del Antiguo Testamento, por lo tanto, para que nuestra fe, nuestras convicciones, nuestra creencia, tenga un fundamento sólido, debe estar basada en la Palabra de Dios.

Mateo 8:5-13
(5) Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
(6) y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
(7) Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
(8) Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra,  y mi criado sanará.
(9) Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va;  y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
(10) Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
(11) Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;
(12) mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.
(13) Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

En este pasaje un centurión, (soldado romano a cargo de cien hombres), vino rogándole por la sanidad de un criado. Jesús aceptó dar la sanidad, con la idea de ir a la casa del centurión a darle sanidad a este hombre. Sin embargo, este centurión no se consideró digno de recibir a Jesús en su casa (los romanos eran despreciados por los judíos por haberlos tomado cautivos), pero creía firmemente en la autoridad, en el poder que tenía la palabra de Jesús, como representante de Dios, y le pidió que sólo diga la palabra para que su siervo se sane. A causa de esto Jesús se maravilló, porque ni entre los de Israel, quienes tenían la Palabra y las promesas de Dios, había hallado tanta fe, o sea, tan firme persuasión, tal confianza y convicción en la autoridad de Jesús, y tengamos en cuenta que “Israel” incluye a sus discípulos y apóstoles. Tal convicción y confianza en el poder de Jesús resultó en la sanidad del criado, sin la necesidad de la presencia de Jesús.

Noten que la “fe” no es un “poder” en sí, capaz de producir resultados, sino que es el medio por el cual se accede al poder de Dios. Si sólo la fe fuera suficiente para la sanidad del criado, el centurión no habría necesitado ir a Jesús a pedirle sanidad. La fe del centurión entró en escena cuando Jesús le dijo “iré y le sanaré.” Antes de esta declaración el centurión sólo podía rogar, luego de esta declaración, el centurión supo que la voluntad de Jesús (y por ende de Dios) era sanar a su criado, y conociendo la grandeza del poder de Dios, creyó que esto sería posible sin la necesidad de la presencia de Jesús en su casa, es más, el consideró no ser digno de que Jesús entrara en su casa, reconociéndolo así como un superior, como una autoridad, lo cual demuestra que el centurión tuvo que previamente conocer la enseñanza y mensaje de Jesús.

En este relato del centurión, la “fe” del centurión fue evidenciada a través de sus palabras. La forma en que habló a Jesús demostró su firme persuasión de que Jesús era capaz de dar la sanidad, su confianza y convicción de que Jesús podía efectuar la sanidad con sólo “decir la palabra.”

[1] Si desea estudiar en profundidad las diferencias de mentalidad de distintas culturas y cómo afecta esto al lenguaje recomiendo que lea el libro: “Noah’s Three Son’s” (Los tres hijos de Noé), de Arthur Custance.

Pablo Pereyra

más Desconectado
  • ***
  • Teniente
  • Mensajes: 502
  • Sexo: Masculino
    • Ver Perfil
    • En Honor A Su Verdad
#4 FE - Convicción en acción - parte 4
Enero 30, 2010, 10:34:45 pm
La fe se demuestra a través de las acciones

Si bien la fe, la persuasión, convicción o confianza parten del corazón, deben hacerse evidentes a través de nuestras palabras y acciones.

Mateo 12:35
(35) El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

Mateo 15:18-20
(18) Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;  y esto contamina al hombre.
(19) Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
(20) Estas cosas son las que contaminan al hombre;…

Estos versículos nos muestran que de lo que hay en nuestro corazón (el centro de nuestros pensamientos) salen nuestras palabras y acciones, por lo tanto, nuestras acciones son las que evidencian si realmente creemos firmemente en las promesas de Dios y confiamos en Su Palabra y Su poder o no. Por eso Santiago habla sobre las “obras” de la fe:

Santiago 2:1
Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.

Este versículo, literalmente traducido del texto griego leería: “…no en favoritismo tengan la fe de nuestro glorioso Señor Jesucristo.”

La frase “fe de nuestro glorioso Señor Jesucristo” contiene lo que se denomina el uso del caso genitivo, por el cual la partícula “de” puede cumplir diferentes funciones y tener diversos significados que deben deducirse del contexto, de usos previos y de la lógica general de la expresión. Un ejemplo de nuestro uso actual del caso genitivo sería cuando decimos “vaso de agua”, que significa “vaso lleno con agua” en el que la partícula “de” puede reemplazarse con las palabras “lleno con.” Pero si digo “vaso de vidrio,” el significado de “de” sería hecho de “vaso hecho de vidrio.” También puedo decir “el vaso de Juan” significando “el vaso que pertenece a Juan” o “el vaso de China,” significando “el vaso procedente de China.” En cada caso, el significado es claro, ya que sabemos que el vaso no puede estar hecho de Juan, pertenecer a vidrio, proceder de agua y estar lleno con China. Pero supongamos que yo digo “el vaso de barro,” en este caso yo tengo que saber algo más sobre este vaso, ya que podría ser un vaso lleno con barro o hecho de barro. Esto mismo sucede con el uso del caso genitivo en la Biblia, en algunos casos el significado es claro y en otros casos hay que profundizar en el asunto para descubrir lo que un pasaje nos está transmitiendo. Además, el caso genitivo a veces va acompañado de una figura de dicción llamada, en griego, amphibología o anfibología, que es una figura muy común en la Biblia por medio de la cual se atribuyen dos significados a una misma frase o declaración, siendo ambos significados verdaderos. Volviendo al ejemplo de vaso, yo puedo tener un vaso hecho de barro y lleno con barro y al decir que tengo un “vaso de barro” habrían dos significados válidos para esta frase, sería un “vaso hecho de barro y lleno con barro.” Tengan en mente esto, ya que, a lo largo de esta enseñanza veremos varios pasajes que contienen el uso del caso genitivo.

En este caso particular la frase “la fe de nuestro glorioso Señor Jesucristo” tiene el sentido de “la fidelidad hacia nuestro Señor Jesucristo,” la cual se demuestra en la obediencia a sus mandamientos. Esta fidelidad a nuestro Señor no debe hacer acepción de personas, no debe demostrarse sólo para con ciertas personas. No es correcto que a una persona adinerada la trate con amor, compasión, paciencia, benignidad, etc., y a una persona pobre la trate con indiferencia, tensión, dureza, etc.

Santiago 2:2-5
(2) Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso,
(3) y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado;
(4) ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?
(5) Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

Este pasaje, según el texto griego, debiera decir: “…¿no escogió Dios a los pobres del mundo ricos en fe y herederos del reino que prometió a los que le aman?”

Este versículo no está queriendo decir que todos los pobres del mundo fueron elegidos para ser ricos en fe. La mayoría de nosotros conocemos gente pobre que no cree a Dios ni lo respeta, muchos incluso siguen el camino de la delincuencia para poder salir de la pobreza. Lo que este pasaje transmite, correctamente traducido, es que los pobres que son ricos en fe serán herederos del reino, al igual que todo aquél que le ama. Tampoco debe interpretarse que el pobre tiene ventaja sobre el rico por su condición de pobre. El reino lo prometió “a los que le aman,” sean ricos o pobres. Este pasaje simplemente muestra que lo que Dios toma en cuenta en una persona es su fe y no su condición económica o social y, por lo tanto, no se debe hacer diferencia entre las personas por su condición económica o social.

Santiago 2:6-9
(6) Pero vosotros habéis afrentado [afrentado = despreciado o menospreciado] al pobre. ¿No os oprimen los ricos,  y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?
(7) ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?
(8) Si en verdad cumplís la ley real [del reino], conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo,  bien hacéis;
(9) pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos [el texto griego dice “sois redargüidos”] por la ley como transgresores.

La ley del reino de Dios es amar al prójimo como a uno mismo, pero si yo hago acepción de personas esta ley me redarguye (expone mi error), mostrándome que estoy transgrediendo la ley de amar al prójimo.

Hasta aquí, Santiago nos muestra que la nuestra “fe” (fidelidad) hacia Jesucristo no debe hacer acepción de personas en cuanto a su condición social. Ahora pasaremos al versículo 14, donde Santiago va a hablar sobre las “obras” de la fe:

Santiago 2:14-18
(14) Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
(15) Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día
(16) y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
(17) Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
(18) Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

Estos pasajes nos muestran que la fe a Dios se demuestra a través de las acciones. Si otro cristiano viene a pedirme ayuda, porque no tiene qué comer o no tiene un lugar donde pasar la noche y yo, teniendo qué darle, no se lo doy y le digo: “ve tranquilo, yo voy a estar orando por ti; y no te preocupes que Dios proveerá,” con mis acciones no estaría demostrando ser fiel a Dios, no estoy “amando a mi prójimo como a mí mismo.” Si otro creyente le da comida, abrigo y lo que necesita, ese creyente podría decirme “tú dices tener mucha fe, pero no hiciste nada por ellos, yo, en cambio, demuestro mi fe a través de mis acciones.” A esto se refiere Santiago en este pasaje, la fe, la fidelidad a Dios, se demuestra a través de las acciones.

Santiago 2:19-22
(19) Tú crees que Dios es uno;  bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

Creer que Dios es existe y es uno es correcto, pero no alcanza para cubrir los requisitos de Dios, ya que los demonios también lo creen. La diferencia radica en la fidelidad, la OBEDIENCIA voluntaria. Los demonios creen que Dios es uno, pero no le son fieles, no le obedecen voluntariamente. Los demonios obedecen las órdenes de Dios cuando son forzados a hacerlo (como cuando son expulsados del cuerpo de una persona), pero no se someten a la voluntad de Dios, no lo aman y respetan, y no le obedecen voluntariamente.

(20) ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin [las] obras es muerta [inútil, estéril o improductiva]?
(21) ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
(22) ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

“Perfeccionó” es la palabra griega teleioo: “hacer completo, completar, terminar, llevar a cabo completamente. La fe de Abraham se hizo completa cuando él obró conforme a lo que oyó de parte de Dios, de otro modo, la fe no hubiese producido resultados.
Al actuar, Abraham demostró que su fe, su confianza y persuasión era completa. Esto podemos entenderlo en el siguiente ejemplo: supongamos que yo le digo a alguien: “si cortas el césped de mi casa te daré una generosa paga.” Esta persona puede “creer,” estar firmemente convencido de que al terminar el trabajo yo le pagaré, pero puede pensar que mi “generosidad” no es suficiente como para que valga la pena hacer el esfuerzo. Entonces, su “fe” en mí sería “en parte,” pero si esta persona está convencida de que va a recibir una buena paga por su trabajo entonces su “fe” estaría completa, y la demostraría aceptando mi oferta y cortando el césped. Abraham mostró que su fe era completa, demostró total fidelidad a Dios a través de sus acciones.

Génesis 22:1-5
(1) Aconteció después de estas cosas,  que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
(2) Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
(3) Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos,  y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
(4) Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
(5) Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.

Noten que Abraham dijo: “…volveremos a vosotros.” Esto indica que Abraham creía en que Dios resucitaría a Isaac y volverían juntos. Esto se debe a que Dios previamente le había prometido: “…en Isaac te será llamada descendencia…” (Génesis 21:12, ver también Hebreos 11:17-19). Por lo que si Isaac moría, Dios debía resucitarlo para cumplir su promesa. Firmemente convencido de que Dios cumpliría Su promesa Abraham declaró “...volveremos a vosotros.” Y aunque no está claramente expresado, podemos deducir que también Isaac creía en esta promesa, porque fue voluntariamente hacia el holocausto, ya que podría haberse resistido y peleado y haber vencido a Abraham (siendo unos cien años menor que su padre). De este modo, Abraham pasó a ser una prefigura de Dios e Isaac de Jesucristo, ya que Dios dio a Su Hijo en rescate por la humanidad, y Jesús voluntariamente fue hacia su muerte por la humanidad.

Génesis 22:6-18
(6) Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
(7) Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
(8) Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
(9) Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
(10) Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
(11) Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
(12) Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.
(13) Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
(14) Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
(15) Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,
(16) y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;
(17) de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
(18) En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Santiago 2:23-26
(23) Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
(24) Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no [griego ou: no absoluto] solamente por la fe.
(25) Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
(26) Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

“Espíritu”, en este caso, no se refiere al espíritu santo de Dios, sino a aquella fuerza invisible que da vida a una persona. Aquí el cuerpo se compara con la fe y las obras con el espíritu. Así como una persona no puede vivir sólo con los componentes físicos del cuerpo, sino que necesita aquello que le da vida, del mismo modo, lo que le “da vida” a la fe son las obras. Una “fe viva” es una fe evidenciada a través de las obras, en cambio, una fe sin obras que la evidencien es una fe muerta, que no es válida delante de Dios.

En este punto, la DECISIÓN es fundamental. Decidir actuar conforme a la información que Dios me ha dado depende exclusivamente de mí, por eso la fe es algo personal. Nadie decide por mí, yo soy el que decide si hacer o no aquello que Dios requiere. Dios siempre da el primer paso, proveyéndonos de la información o instrucción, luego nosotros decidimos si creerle o no y, si actuamos con fe, Él se encarga de hacer cumplir Sus promesas.

Hemos visto, hasta ahora, que la fe tiene los siguientes requerimientos:

1)      CONOCER A DIOS, Su naturaleza y Su amor
2)      Tener una INFORMACIÓN de parte de Dios para creer
3)      Nuestra DECISIÓN de evidenciar la confianza y convicción a través de las palabras y acciones.

O sea que la cantidad y calidad de información que tengamos sobre Dios, Su naturaleza, Su voluntad, sobre el alcance de Su amor, sobre Su modo de proceder, etc., va a influir directamente en la calidad de nuestra fe. Mientras más conozcamos a Dios, más fácil será confiar en él y más firme será nuestra persuasión con respecto a Su voluntad, lo cual influirá directamente en la calidad de nuestro andar. Pero si mi conocimiento e información sobre Dios son erróneos, mi fe puede verse afectada, cuando me de cuenta que no produce los resultados que creía que debía producir. Por eso es sumamente importante el conocimiento de la voluntad de Dios para poder tener una fe firme, bien fundada.

Teniendo en cuenta lo que hemos visto hasta ahora, podemos decir que la fe bíblica consiste en actuar en base a una información recibida de parte de Dios, ya sea escrita o revelada, con la convicción no sólo de que Dios existe, sino de que quiere el bien para nosotros. Para simplificar esta definición, diremos que la fe es “Convicción en acción,” de allí el título de este estudio.

Recuerden, entonces: FE = CONVICCIÓN EN ACCIÓN

Pablo Pereyra

más Desconectado
  • ***
  • Teniente
  • Mensajes: 502
  • Sexo: Masculino
    • Ver Perfil
    • En Honor A Su Verdad
#5 Re:FE - Convicción en acción
Enero 30, 2010, 10:38:27 pm
Esto es sólo parte de mi estudio sobre la fe, para ver el estudio completo pueden dirigirse a mi blog XXXXX


Su mensaje fue modificado por contener publicidad
Leer las normas del foro
http://www.ungidos.com/foros/normas.html

Mony
« Última modificación: Enero 30, 2010, 10:47:32 pm por ♥Mony♥ »