HOME | CHAT | LA BIBLIA | MP3 | LINKS | ESTUDIOS BÍBLICOS | SANIDAD INTERIOR | WALLPAPERS | T.V CRISTIANA | NORMAS DEL FORO .
Auto conversación
Páginas: [1]
Imprimir
Autor Tema: Auto conversación  (Leído 43 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
Pablo Pereyra
Sargento Primero
***
Desconectado Desconectado

Sexo: Masculino
Mensajes: 271


Ver Perfil WWW
« : Abril 05, 2010, 05:34:10 »


[El siguiente artículo es una transcripción editada de la cinta/CD de septiembre de 2003, bajo el nombre original de Self-Talk (en inglés), por John Schoenheit.]

Voy a hablar hoy acerca de algo de lo cual comencé a estar consciente en 1993. Lo enseñamos en el video 27 de nuestra serie Free Indeed video series (en inglés). En el campo psicológico se lo denomina auto-conversación. O en términos más simples, la Biblia lo llama “pensar”. Lo que usted se dice a sí mismo cuando piensa.

Este es un problema que yo como ministro enfrenté por años. Tal vez muchos de ustedes han enfrentado el mismo problema, y no sólo con otros, sino con ustedes mismos. ¿Cuántos de ustedes han oído de la Biblia que son justos ante Dios? ¿Cuántos lo han oído más de una vez? ¿Cuántos lo han oído más de diez veces? ¿Cuántos de ustedes se sienten justos todo el tiempo? ¿Cuál es el problema? ¿Cuántas personas tienen problemas de autoestima? ¿Cuántos saben que la Biblia dice que ellos son justos y justificados ante Dios? ¿Qué es lo que está pasando?

Romanos 10:17
Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Dios.

Así que basado en esta escritura, si yo oigo la Palabra de Dios debería tener fe. ¿Pero es eso exactamente lo que dice? Dice que la fe viene como resultado de oír. Oír puede venir por la Palabra de Dios, sí. Pero cuando la Biblia dice: “Somos justos”, no oímos eso. Lo que oímos en lugar de eso, es lo que dice nuestra voz interior. Dice: “Yo no”. Eso es muy importante; a menos que realmente oigamos lo que está diciendo la Palabra, no obtenemos fe.

Experimentamos esto todo el tiempo. ¿Ha testificado alguna vez a alguien y compartido con ellos que pueden ser salvos por medio de Cristo Jesús (Romanos 10:9 y 10)? Ellos oyen vibraciones en el aire, pero nada sucede. Usted está hablándoles; ellos deberían estar oyendo. Pero no oyen. En lugar de eso puede ser que estén oyendo algo así como: “Bien, puede no ser para mí, puede no ser verdadero” o algo parecido. Su auto-conversación está negando lo que la Biblia esta diciendo.

Esta es la razón por la cual necesitamos examinar la auto-conversación, tanto de algunos libros seculares, como de la Palabra de Dios. Debemos traer nuestra auto-conversación de lo instintivo a lo cognitivo. Es decir, debemos hacer que se transforme en una decisión nuestra; porque todos tenemos auto-conversación. De esta manera podemos darnos cuenta de qué es lo que está pasando y trabajar con ello. Para que la fe llegue por nuestra decisión de oír la Palabra de Dios. Entonces podremos oírnos decir: “Soy justo ante Dios”.

Ahora bien, una de las cosas que me interesaron fue la idea de que en realidad no estábamos escuchando la Biblia. Nos estábamos escuchando a nosotros mismos. Me recomendaron un libro llamado What to Say When You Talk to Your Self (Qué decir cuando hablas contigo) escrito por Shad Helmstetter. Este es un pequeño y muy poderoso libro, porque relata cómo funciona el cerebro (se puede adquirir una buena copia usada en Amazon.com o Half.com por aproximadamente US$5.00).

Lo interesante es que realmente podía sentirme identificado con ese libro casi más que leyendo la Biblia. ¿Cuántos de ustedes han leído un libro acerca de la Biblia que parece más poderoso que la Biblia misma? Gran parte de la razón es que Dios espera que nosotros vayamos a la Palabra, que simplemente la obedezcamos, y que veamos el fruto. Cuando leemos uno de estos libros, nos pintan cuadros vívidos que nos atrapan y nos dan ejemplos realistas con los cuales podemos identificarnos. Por ejemplo, la Biblia simplemente diría: “No toque la estufa caliente”, mientras que un libro de auto-ayuda diría algo así como: “Déjame relatarte mi experiencia; allí estaba yo cocinando en la cocina. No estaba prestando atención a mi mano izquierda y me quemé. Fui al doctor y él me explicó qué sucede en mi cuerpo cuando una persona se quema y por qué yo estaba tan dolorido. Así pues, esto es lo que debes hacer para evitar quemarte; pero si te quemas sigue estas instrucciones”. Fantástico. ¿Pero por qué la Biblia no lo presenta de esta manera? Porque no necesita hacerlo. Simplemente dice: “No toque la estufa caliente”. Y si usted no la hubiera tocado, no sería necesario el libro de auto-ayuda. Como estudiantes de la Biblia debemos comprender por qué estos libros de auto-ayuda se ven tan poderosos. Porque Dios simplemente nos dice qué hacer a través de Su Palabra y espera que creamos y que actuemos. Veremos eso exactamente en la Escritura.

En What to Say When You Talk to Your Self (Qué decir cuando hablas contigo), el Sr. Helmstetter dice:

Así como he sido un exitoso estudiante, también he sido un escéptico. Si existen tantas claves para el éxito ¿por qué no están funcionando?

¿Cuántos de ustedes han estado en una librería y han contado los libros de auto-ayuda u observaron cuántos hay? ¿Por qué no están funcionando? ¿Por qué será que tanta gente no ha logrado hacer que estas grandes ideas funcionen? O si funcionan durante algún tiempo ¿qué ocurre para que después dejen de funcionar? El problema no son los libros. El problema no está en los seminarios o en las charlas de motivación. Hay muchas ideas de auto-ayuda y técnicas que son buenos. Podrían funcionar, pero no lo hacen. ¿Por qué? Debido a algo que todos hemos pasado por alto. El Sr. Helmstetter comienza hablando de programación negativa.

Le daré un ejemplo de la programación negativa que la mayor parte de nosotros ha recibido. Durante los primeros dieciocho años de nuestras vidas, si crecimos en un hogar promedio, razonablemente positivo, se nos dijo que NO, o lo que NO podíamos hacer, más de ciento cuarenta y ocho mil veces. Esto es así en un buen hogar. Mientras tanto, durante este mismo período de nuestras vidas ¿cuántas veces supone usted que se nos dijo lo que SÍ podíamos hacer? ¿Alguien tiene una idea? No muchas. Esta programación negativa que hemos recibido y todavía recibimos nos llegó casi sin querer.

Quisiera agregar que el mundo hace que la programación negativa llegue a nosotros intencionalmente, y que tenemos una naturaleza de pecado. Estamos hablando de un libro secular. Pero sabemos que no sólo recibimos esta programación negativa, sino que además tenemos una naturaleza de pecado con la cual batallar.

Año tras año, palabra tras palabra, nuestros guiones de vida se van grabando. Capa tras capa, nuestras casi imperceptibles imágenes de nosotros mismos se van creando y con el tiempo aportamos lo propio: ´No puedo hacerlo´. ´Nunca he sido bueno en eso´. ´Siempre arruino todo´. Así pues, agregamos nuestro grano de arena a un problema ya grande. Creemos lo que otros nos están diciendo y lo que nosotros nos estamos diciendo a nosotros mismos. La repetición es convincente. Con el tiempo nos convertimos en lo que más creímos acerca de nosotros mismos.

Y a continuación desarrolla su tesis:

Te convertirás en aquello en lo que piensas la mayor parte del tiempo. Tu éxito o tu fracaso en cualquier cosa, grande o pequeña, dependerá de tu programación. Lo que aceptas de otros, y lo que dices cuando hablas contigo. Sería maravilloso si lográramos comprender el funcionamiento de la mente tan a fondo que pudiéramos aprender cómo cambiar o dominar nuestra vieja programación y sustituirla con una especifica y nueva programación palabra por palabra. Y qué maravilloso, además, si pudiéramos hacer esto de tal manera que pudiéramos afectar y mejorar nuestras actitudes y nuestro comportamiento no con años de difícil estudio o entrenamiento, sino fácilmente, en cualquier momento que elijamos.

¿Qué tal si pudiéramos hacer eso? Ahora ¿qué tal si esa voz interior dijera: “Todos excepto yo pueden curarse del dolor de garganta”. O tal vez usted puede ministrar a otra persona y se sana, pero no funciona para usted. ¿Alguna vez le ocurrió esto? ¿Por qué sucede? ¿Podemos cambiarlo? Cuando escuchamos que todos tienen la justicia de Cristo pero pensamos que de algún modo Dios no me ve a mí de esa manera ¿podemos saber de dónde viene eso? Bien, sabemos de dónde viene. Viene de nuestra naturaleza de pecado y de la programación negativa. ¿Podemos cambiarlo? La Biblia dice que podemos. Lo mismo dice este libro y muchos otros. Podemos reprogramarnos. Eso es exactamente lo que hará el cerebro. Helmstetter dice:

No tiene absolutamente ninguna importancia quién, dónde, qué, por qué y cómo has sido en el pasado. No tiene importancia alguna qué creíste acerca de ti. No tiene ninguna importancia qué circunstancias estaban en tu contra. Puedes tomar el control de ti mismo. Ahora es tu turno. Puedes reprogramar. Puedes borrar el trabajo ineficaz y negativo contra tu persona y sustituirlo por una nueva y fructífera programación positiva. Y es fácil. Borrar y sustituir. Todo lo que tienes que hacer es aprender a hablarte a ti mismo.

Lo que voy a mostrarles es que esto está, de hecho, en la Biblia. El autor dice que todo lo que usted tiene que hacer es aprender a hablarse a sí mismo. El cerebro humano hará cualquier cosa que le ordene, si usted lo dice suficientemente a menudo y con suficiente fuerza. Si le dice lo incorrecto sobre usted, eso es lo que aceptará y sobre eso actuará. La mente consciente no nota la diferencia entre “somos torpes” y “nos movemos con gracia”. Cualquier cosa que usted se diga a sí mismo, es lo que la mente creerá. No conoce la diferencia entre “somos pobres” y “somos ricos”. Acepta nuestra programación tal cual se la damos. Nuestro mecanismo de programación interno acepta cualquier información con igual indiferencia. La clave está en decirle algo positivo. El cerebro simplemente cree lo que usted le dice. Y creará lo que usted le dice sobre sí mismo. No tiene opción. Cuando era bastante joven oí por primera vez el pasaje bíblico que dice que “así como el hombre piensa en su mente, así es él”. Recuerdo que sacudí mi cabeza y pensé: ¿cómo puede ser eso? ¿Cómo es que podemos ser lo que pensamos? Después de todo ¿no es nuestro cuerpo físico una cosa, y nuestra vida privada de pensamiento otra? Poco entendía cómo esa verdad bíblica daba justo en el clavo. Sin embargo, sería años más tarde, después de mucha investigación y de hacer un seguimiento de los descubrimientos en base a los cuales los neurólogos modernos habían comenzado a develar los secretos de la mente humana, que podría verificar qué tan científicamente correcto era.

Proverbios 23:7 (VRV Actualizada)
Porque cual es su pensamiento en su mente, tal es él.

Así como piensa en su interior, en su alma, así es usted. Todo lo que tenemos que hacer ahora es traer esto de lo instintivo a lo cognitivo. Aquí está la verdad bíblica. Así como piensa en su interior, eso será. Entonces si usted piensa que no es justo, no me importa si cien millones de predicadores le leen versículos de la Biblia, la mayor parte del tiempo usted creerá aquello que piensa. Usted está en control, no ellos. Eso es realmente bueno. Porque significa que nadie puede lavarle el cerebro sin su permiso mental. Pero también significa que para creer la Escritura usted tiene que darle permiso a su mente. Esta es la razón por la cual puede haber un hogar cristiano con seis niños y algunos de ellos pueden creer y ser salvos y otros no. ¿Cómo puede ser? A todos se les ha enseñado lo mismo. Porque en última instancia ¿quién controla nuestros pensamientos? Nosotros. Y tenemos que elegir qué vamos a creer y cómo vamos a pensar.

Debemos tomar nuestro pensamiento y traerlo de lo instintivo a lo cognitivo. Necesitamos comenzar a supervisar cómo pensamos. ¿Y sabe qué? La buena noticia es que podemos cambiar la manera en que pensamos. No me importa si usted tiene 45 años y durante todos esos años creyó que no era justo. A partir de ahora puede comenzar a confesar que es justo y el cerebro hará lo que usted le diga. En un principio puede comenzar a sentirse como un hipócrita porque cuando comience a confesar lo que dice la Biblia, usted puede no sentirlo así. Alguien una vez dijo: “Fíngelo hasta que lo logres”. Esto es algo parecido. Usted lo confiesa hasta que lo obtiene. No importa cómo se siente, si la Biblia lo dice, usted puede decirlo sobre sí mismo. [Para un estudio adicional escuche nuestra enseñanza de audio en inglés A Biblical View of Our Emotions (Nuestras emociones a la luz de la Biblia)].

En línea
Pablo Pereyra
Sargento Primero
***
Desconectado Desconectado

Sexo: Masculino
Mensajes: 271


Ver Perfil WWW
« Respuesta #1 : Abril 05, 2010, 05:49:02 »

Otro libro de Dale Carnegie (un autor importante en el campo de la auto-ayuda) es How to Stop Worrying and Start Living (Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida). En la parte cuatro dice:

Hace algunos años me hicieron esta pregunta en un programa de radio: ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido?

¿Cuántas lecciones aprendió Dale Carnegie en su vida? Esto es lo que escribe:

No hay duda de que la lección más significativa que he aprendido es la importancia de lo que pensamos. Si yo supiera lo que usted piensa, sabría quién es usted. Nuestros pensamientos nos hacen lo que somos. Nuestra actitud mental es el factor “x” que determina nuestra fe. Emerson dijo que un hombre es lo que él piensa a lo largo del día. ¿Cómo podría ser otra cosa? Ahora estoy convencido más allá de toda duda de que el problema más grande que usted y yo tenemos que enfrentar es el de elegir el pensamiento correcto. Si podemos hacer eso, estaremos bien encaminados para solucionar todos nuestros problemas. El gran filósofo que gobernó el imperio romano, Marco Aurelio, resumió esto en siete palabras: “Nuestra vida está determinada por nuestros pensamientos.”

Esto ocurrió hace dos mil años. Pero por supuesto el libro de Proverbios fue escrito mil años antes que eso. Sí, si tenemos pensamientos felices, seremos felices. Si tenemos pensamientos miserables, seremos miserables. Si pensamos en fracaso, ciertamente fracasaremos. Si insistimos en sentir auto-compasión, todos nos evitarán. No eres, dijo Norman Vincent Peale, “lo qué piensas que eres, sino que eres lo que piensas.”

Filipenses 4:8
Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.

Éste es un mandamiento de Dios. Si usted hace esto ¿qué piensa que sucederá en su vida de pensamiento y, a la larga, en su vida personal? Realmente llegará a ser lo que piensa. Su vida cambiará y mejorará muchísimo. La trampa que mi mente le tendió a mi cerebro por años cuando leía este versículo era que yo decía: “Todo lo verdadero, respetable, puro, amable… allá fuera”. Como las puestas de sol, o como fulano, un gran intelectual, o como mengano, un gran pastor. No lo pensaba con respecto a mí. ¿Qué es verdadero en mí? Soy justo. Pero tengo esta continua conversación interna que me dice: “En realidad no”. Continuemos: Soy merecedor de la gracia de Dios para sanidad cuando estoy enfermo. Soy bueno dando testimonio. Es decir, debemos tomar lo que dice la Biblia y decirlo sobre nosotros mismos. “Pero no me siento de esa manera”. Bien. La Biblia dice: Piense en tales cosas. No dice: Piense en ellas solamente si siente que son verdaderas. Si piensa en ellas bastante tiempo ¿sabe qué? Serán verdaderas.

¿Qué sucede cuando constantemente nos inundan esos pensamientos que nos aseguran: “No eres justo, no eres digno de ser sanado, eres de lo peor, Dios realmente no te ama, Él ama a todos menos a ti”? La Biblia simplemente dice:

2 Corintios 10:4 y 5
(4) Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.
(5) Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.

Los pensamientos que debemos llevar cautivos son los pensamientos destructivos que no son ni verdaderos, ni respetables, ni justos, ni puros, ni amables, ni dignos de admiración. Tómelos cautivos. Sepamos que lo que este libro llama auto-conversación, nosotros lo llamamos pensar. [Para estudio adicional leer Destruyendo “los lugares altos” ¿Tenemos ídolos en nuestras vidas personales?]

En las Escrituras hay ejemplos de conversaciones internas. Por ejemplo en 1 Samuel 30. Las cosas iban bastante mal para David. Estaba viviendo en una ciudad llamada Siclag. Fue a la guerra contra los filisteos, y cuando volvió encontró la ciudad totalmente quemada. Habían tomado cautivas a sus esposas y a todas las esposas de sus hombres. Todas sus posesiones habían sido robadas. Su ejército estaba muy alterado; esta era una derrota que nunca antes habían experimentado. No estaban mentalmente preparados para esta derrota y pensaron en matar a David porque él era su comandante en jefe.

1 Samuel 30:6
David se alarmó, pues la tropa hablaba de apedrearlo; y es que todos se sentían amargados por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero cobró ánimo y puso su confianza en el Señor su Dios.

David cobró animó y puso su confianza en el Señor su Dios. ¿Sabe usted cómo hizo eso? Tuvo una conversación consigo mismo. Probablemente se enfocó en la Palabra y le abrió su corazón a Dios. Al expresarLe lo que estaba sucediendo, se fortaleció en el Señor su Dios. Esto es auto-conversación: influenciarse positivamente cuando uno se habla a sí mismo.

Algunos ejemplos son buenos y algunos son malos.

1 Samuel 27:1
Con todo, David pensaba: “Un día de éstos voy a morir a manos de Saúl. Lo mejor que puedo hacer es huir a la tierra de los filisteos. Así Saúl se cansará de buscarme por el territorio de Israel, y podré escapar de sus manos.”

David se dejó abrumar por el cansancio y quedó debilitado, y su maravillosa, aguda, piadosa mente hizo lo que todas nuestras mentes hacen cuando estamos cansados, tensionados, y hambrientos. Comenzamos a ocuparla con pensamientos negativos. Para David esta particular auto-conversación fue bastante desastrosa. Tomó a su ejército, dejó Judá y entró al país de los filisteos, donde fue avergonzado. Le tomó un largo tiempo recuperar la confianza de los hombres de Judá. Porque desde el punto de vista de ellos, David había renunciado. Todo comenzó con una auto-conversación negativa. Necesitamos traer nuestra auto-conversación a la luz y lograr ser completamente conscientes de lo que nos estamos diciendo a nosotros mismos. Lo que David pudo haber hecho era llamar a Joab y a Abisai, leales guerreros y hombres de Dios, y decir: “Estoy pasando por un momento de verdadera debilidad. Se me está tornando difícil; ayúdenme en esto”. Necesitamos supervisar cuidadosamente hacia dónde se está dirigiendo nuestro pensamiento, de tal manera que podamos interrumpir nuestra auto-conversación negativa. Hay más ejemplos de auto-conversación negativa en la Biblia si usted desea ahondar en su estudio de este tema.

Deseo avanzar un paso más. ¿Qué hacemos cuando nuestra auto-conversación se torna negativa? A veces podemos despertar por la mañana y simplemente sentirnos mal. Otras veces podemos despertar y sentirnos estupendo. Y no hemos hecho nada en particular para generar nuestro bienestar o nuestro malestar. ¿Qué ocurre si no tenemos ánimo para nada?

Dale Carnegie dice:

¿Puedo yo, con absoluto descaro, hablarte crudamente cuando estás en apuros y tus nervios están tensos como alambres, crispados al extremo? ¿Puedo yo, con absoluto descaro, decirte que bajo estas condiciones tú puedes cambiar tu actitud mental por un esfuerzo de la voluntad? Sí, eso es precisamente lo que quiero decir. Y eso no es todo. Voy a mostrarte cómo hacerlo. Puede tomar un poco de esfuerzo, pero el secreto es muy simple. William James, quien nunca ha sido superado en su conocimiento de la psicología práctica, hizo una vez esta observación. `Las acciones parecen seguir a los sentimientos, pero en realidad, acción y sentimientos van juntos. Si regulamos la acción (que está bajo un control más directo de la voluntad), podemos regular indirectamente el sentimiento (que no lo está). Tus sentimientos seguirán a tu acción. No podemos regular nuestras emociones simplemente decidiendo hacerlo, pero sí podemos cambiar nuestras acciones. Cuando cambiamos nuestras acciones automáticamente cambiamos nuestros sentimientos.

Así James explica la soberana trayectoria de la voluntad hacia la alegría: “Si se pierde tu alegría, incorpora alegría y actúa y habla como si la alegría ya estuviera allí.” Actúe alegremente y se alegrará. Ponga una honesta sonrisa en su cara, respire profundamente y cante una canción. Si no puede cantar, silbe. Si no puede silbar, tararee. Descubrirá rápidamente de qué hablaba William James. Es físicamente imposible seguir triste o deprimido mientras usted está actuando los síntomas de ser radiantemente feliz. [Para estudio adicional leer Cómo encontrar la felicidad en un mundo desdichado.] ¿La Biblia nos dice que podemos gobernar nuestros sentimientos en base a cómo actuamos? Por supuesto.

Filipenses 4:4a (VRVA)
¡Regocijaos en el Señor siempre!

Excepto cuando usted se levanta sintiéndose bastante mal... O mejor después de que tomó dos o tres tazas de café para ver si entonces tiene deseos de sonreír...

La Biblia no ahonda en todas estas explicaciones. Le dice cómo lograrlo. Simplemente dice: “Regocíjense”. Comience por regocijarse y lo logrará. A veces cuando me levanto discuto conmigo mismo acerca de si quiero ser obediente. ¿Alguno de ustedes ha hecho esto mismo, además de mí? Tenemos deseos de hacerle caso a nuestro sentimiento de no regocijarnos. Ésta es una conversación que puede contener palabras o no, pero sí contiene sentimientos y pugnas. Entonces tome estos sentimientos y póngale palabras, tómelos cautivos y diga:

“Yo sé cómo te sientes (acá usted incluye su nombre) y sé que desearías hacerle caso a tus sentimientos, pero Dios quiere que le hagas caso a Su Palabra. Así que pon una sonrisa en tu cara y deja que tus sentimientos surjan en base a tu comportamiento, porque la Biblia dice que eso es lo que lograrás.”

Filipenses 4:4 y 5 (VRVA)
(4) ¡Regocijaos en el Señor siempre! Otra vez lo digo: ¡Regocijaos!
(5) Vuestra amabilidad sea conocida por todos los hombres. ¡El Señor está cerca!

¿Ser amable aunque uno se esté sintiendo gruñon y poco atractivo?

Filipenses 4:6
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.

El sentimiento es inquietud, ansiedad. ¿Cuál es la acción a seguir para cambiarlo completamente? La oración y la petición con acción de gracias, con lo cual usted permite que sus peticiones sean conocidas. ¿Ve lo que está ocurriendo? Hay un sentimiento. La ansiedad (el sentimiento) desea controlar su vida. “Deseo estar ansioso. Me gusta sentirme ansioso. Pienso que merezco sentirme ansioso, inquieto, en estas circunstancias. Si otro estuviera aquí también se sentiría inquieto. No voy a renunciar a esto”. Y allí está la auto-conversación. Sé que la Biblia dice que por nada debo estar inquieto, pero no deseo dar gracias. No estoy agradecido. Cuando traemos esto de lo instintivo a lo cognitivo, podemos reconocer la conversación. Sustituimos la programación negativa por la programación positiva una y otra vez. La buena noticia es que a medida que vamos sustituyendo la programación negativa, esta llegará a ser obsoleta. Si me levanto cada mañana y me repito a mí mismo: “Soy justo ante Dios”, en seis meses comenzaré a creerlo. El cerebro creerá lo que usted le dice – punto. Así que Pablo por revelación dice que en toda ocasión, con oración y con acción de gracias, debemos presentar nuestras peticiones a Dios.

Filipenses 4:8b
…en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio, en esto pensad.

Pensar es una acción. ¿Cuántos de ustedes han estado al borde de la depresión o perturbados, y cuando ponen música de alabanza y comienzan a alabar al Señor cambian de actitud? ¿Es magia? No, es un principio. Lo interesante es que el pequeño abogado en nuestro interior aparece y dice: “Eso no es justo. Eso es hacer trampa. Te estás obligando a ti mismo a sentirte feliz”. ¿Dónde hay un versículo que diga: “No puedo obligarme a sentirme feliz”? Yo deseo obligarme a sentirme feliz. Deseo obedecer al Señor y regocijarme. Así que hago lo necesario para lograrlo.

Filipenses 4:9
Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.

Necesitamos poner esto en práctica. Practicar el gozo en el Señor siempre. Practicar hacer nuestras peticiones con acción de gracias. Praso es la palabra griega para practicar. No poieo, ni ergon; tampoco ninguna de las otras palabras traducidas hacer, sino practicar. “Pues, lo hice una vez y no funcionó.” ¿Dónde está el versículo que dice: “Va a funcionar después del primer intento?” La Escritura dice que practiquen. “Las cosas que has oído de mí,” pónganlas en práctica. Cuando dice: “No se inquieten sino presenten sus peticiones a Dios y denle gracias,” practíquenlo. Cuando el Señor dice: “Observa qué estás pensando y a partir de allí no te permitas tener conversaciones negativas,” practíquenlo. Está todo aquí en la Escritura.

Así que, resumiendo ¿qué hemos visto? Todos vamos a tener auto-conversaciones. Podemos llamarla auto-conversación o pensar. Nuestro cerebro no discrimina. Lo que usted le diga constantemente, lo creerá. ¿Cómo cambiamos las conversaciones? Las cambiamos repitiendo la verdad, ya sea que tengamos ganas o no. ¿Alguna vez ha oído hablar sobre meditar la Palabra? Nos repetimos la verdad: somos justos, justificados, amados, y merecedores. Piense en estas cosas. Y lo que sucederá es que la programación negativa comenzará a ser sustituida. Tomamos cautivos esos pensamientos negativos. Cuando estamos en esta pugna, nos cercioramos de que nuestra acción sea acción positiva que conduzca al pensamiento positivo, y no la acción negativa que conduzca al pensamiento negativo. Si comenzamos a alabar a Dios, comenzamos a sentir deseos de alabar. Si simplemente nos sentamos en la cama y nos mecemos, puede ser que nunca tengamos deseos de alabar. Hacemos lo que dice la Biblia y ponemos estas cosas positivas en práctica. ¡Eso nos conducirá a la victoria y a la libertad!

(traducción de Daniel de Oliveira)
En línea
Páginas: [1]
Imprimir
Ir a: