|
Pablo Pereyra
|
 |
« Respuesta #1 : Abril 05, 2010, 05:49:02 » |
|
Otro libro de Dale Carnegie (un autor importante en el campo de la auto-ayuda) es How to Stop Worrying and Start Living (Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida). En la parte cuatro dice:
Hace algunos años me hicieron esta pregunta en un programa de radio: ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido?
¿Cuántas lecciones aprendió Dale Carnegie en su vida? Esto es lo que escribe:
No hay duda de que la lección más significativa que he aprendido es la importancia de lo que pensamos. Si yo supiera lo que usted piensa, sabría quién es usted. Nuestros pensamientos nos hacen lo que somos. Nuestra actitud mental es el factor “x” que determina nuestra fe. Emerson dijo que un hombre es lo que él piensa a lo largo del día. ¿Cómo podría ser otra cosa? Ahora estoy convencido más allá de toda duda de que el problema más grande que usted y yo tenemos que enfrentar es el de elegir el pensamiento correcto. Si podemos hacer eso, estaremos bien encaminados para solucionar todos nuestros problemas. El gran filósofo que gobernó el imperio romano, Marco Aurelio, resumió esto en siete palabras: “Nuestra vida está determinada por nuestros pensamientos.”
Esto ocurrió hace dos mil años. Pero por supuesto el libro de Proverbios fue escrito mil años antes que eso. Sí, si tenemos pensamientos felices, seremos felices. Si tenemos pensamientos miserables, seremos miserables. Si pensamos en fracaso, ciertamente fracasaremos. Si insistimos en sentir auto-compasión, todos nos evitarán. No eres, dijo Norman Vincent Peale, “lo qué piensas que eres, sino que eres lo que piensas.”
Filipenses 4:8 Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.
Éste es un mandamiento de Dios. Si usted hace esto ¿qué piensa que sucederá en su vida de pensamiento y, a la larga, en su vida personal? Realmente llegará a ser lo que piensa. Su vida cambiará y mejorará muchísimo. La trampa que mi mente le tendió a mi cerebro por años cuando leía este versículo era que yo decía: “Todo lo verdadero, respetable, puro, amable… allá fuera”. Como las puestas de sol, o como fulano, un gran intelectual, o como mengano, un gran pastor. No lo pensaba con respecto a mí. ¿Qué es verdadero en mí? Soy justo. Pero tengo esta continua conversación interna que me dice: “En realidad no”. Continuemos: Soy merecedor de la gracia de Dios para sanidad cuando estoy enfermo. Soy bueno dando testimonio. Es decir, debemos tomar lo que dice la Biblia y decirlo sobre nosotros mismos. “Pero no me siento de esa manera”. Bien. La Biblia dice: Piense en tales cosas. No dice: Piense en ellas solamente si siente que son verdaderas. Si piensa en ellas bastante tiempo ¿sabe qué? Serán verdaderas.
¿Qué sucede cuando constantemente nos inundan esos pensamientos que nos aseguran: “No eres justo, no eres digno de ser sanado, eres de lo peor, Dios realmente no te ama, Él ama a todos menos a ti”? La Biblia simplemente dice:
2 Corintios 10:4 y 5 (4) Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. (5) Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.
Los pensamientos que debemos llevar cautivos son los pensamientos destructivos que no son ni verdaderos, ni respetables, ni justos, ni puros, ni amables, ni dignos de admiración. Tómelos cautivos. Sepamos que lo que este libro llama auto-conversación, nosotros lo llamamos pensar. [Para estudio adicional leer Destruyendo “los lugares altos” ¿Tenemos ídolos en nuestras vidas personales?]
En las Escrituras hay ejemplos de conversaciones internas. Por ejemplo en 1 Samuel 30. Las cosas iban bastante mal para David. Estaba viviendo en una ciudad llamada Siclag. Fue a la guerra contra los filisteos, y cuando volvió encontró la ciudad totalmente quemada. Habían tomado cautivas a sus esposas y a todas las esposas de sus hombres. Todas sus posesiones habían sido robadas. Su ejército estaba muy alterado; esta era una derrota que nunca antes habían experimentado. No estaban mentalmente preparados para esta derrota y pensaron en matar a David porque él era su comandante en jefe.
1 Samuel 30:6 David se alarmó, pues la tropa hablaba de apedrearlo; y es que todos se sentían amargados por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero cobró ánimo y puso su confianza en el Señor su Dios.
David cobró animó y puso su confianza en el Señor su Dios. ¿Sabe usted cómo hizo eso? Tuvo una conversación consigo mismo. Probablemente se enfocó en la Palabra y le abrió su corazón a Dios. Al expresarLe lo que estaba sucediendo, se fortaleció en el Señor su Dios. Esto es auto-conversación: influenciarse positivamente cuando uno se habla a sí mismo.
Algunos ejemplos son buenos y algunos son malos.
1 Samuel 27:1 Con todo, David pensaba: “Un día de éstos voy a morir a manos de Saúl. Lo mejor que puedo hacer es huir a la tierra de los filisteos. Así Saúl se cansará de buscarme por el territorio de Israel, y podré escapar de sus manos.”
David se dejó abrumar por el cansancio y quedó debilitado, y su maravillosa, aguda, piadosa mente hizo lo que todas nuestras mentes hacen cuando estamos cansados, tensionados, y hambrientos. Comenzamos a ocuparla con pensamientos negativos. Para David esta particular auto-conversación fue bastante desastrosa. Tomó a su ejército, dejó Judá y entró al país de los filisteos, donde fue avergonzado. Le tomó un largo tiempo recuperar la confianza de los hombres de Judá. Porque desde el punto de vista de ellos, David había renunciado. Todo comenzó con una auto-conversación negativa. Necesitamos traer nuestra auto-conversación a la luz y lograr ser completamente conscientes de lo que nos estamos diciendo a nosotros mismos. Lo que David pudo haber hecho era llamar a Joab y a Abisai, leales guerreros y hombres de Dios, y decir: “Estoy pasando por un momento de verdadera debilidad. Se me está tornando difícil; ayúdenme en esto”. Necesitamos supervisar cuidadosamente hacia dónde se está dirigiendo nuestro pensamiento, de tal manera que podamos interrumpir nuestra auto-conversación negativa. Hay más ejemplos de auto-conversación negativa en la Biblia si usted desea ahondar en su estudio de este tema.
Deseo avanzar un paso más. ¿Qué hacemos cuando nuestra auto-conversación se torna negativa? A veces podemos despertar por la mañana y simplemente sentirnos mal. Otras veces podemos despertar y sentirnos estupendo. Y no hemos hecho nada en particular para generar nuestro bienestar o nuestro malestar. ¿Qué ocurre si no tenemos ánimo para nada?
Dale Carnegie dice:
¿Puedo yo, con absoluto descaro, hablarte crudamente cuando estás en apuros y tus nervios están tensos como alambres, crispados al extremo? ¿Puedo yo, con absoluto descaro, decirte que bajo estas condiciones tú puedes cambiar tu actitud mental por un esfuerzo de la voluntad? Sí, eso es precisamente lo que quiero decir. Y eso no es todo. Voy a mostrarte cómo hacerlo. Puede tomar un poco de esfuerzo, pero el secreto es muy simple. William James, quien nunca ha sido superado en su conocimiento de la psicología práctica, hizo una vez esta observación. `Las acciones parecen seguir a los sentimientos, pero en realidad, acción y sentimientos van juntos. Si regulamos la acción (que está bajo un control más directo de la voluntad), podemos regular indirectamente el sentimiento (que no lo está). Tus sentimientos seguirán a tu acción. No podemos regular nuestras emociones simplemente decidiendo hacerlo, pero sí podemos cambiar nuestras acciones. Cuando cambiamos nuestras acciones automáticamente cambiamos nuestros sentimientos.
Así James explica la soberana trayectoria de la voluntad hacia la alegría: “Si se pierde tu alegría, incorpora alegría y actúa y habla como si la alegría ya estuviera allí.” Actúe alegremente y se alegrará. Ponga una honesta sonrisa en su cara, respire profundamente y cante una canción. Si no puede cantar, silbe. Si no puede silbar, tararee. Descubrirá rápidamente de qué hablaba William James. Es físicamente imposible seguir triste o deprimido mientras usted está actuando los síntomas de ser radiantemente feliz. [Para estudio adicional leer Cómo encontrar la felicidad en un mundo desdichado.] ¿La Biblia nos dice que podemos gobernar nuestros sentimientos en base a cómo actuamos? Por supuesto.
Filipenses 4:4a (VRVA) ¡Regocijaos en el Señor siempre!
Excepto cuando usted se levanta sintiéndose bastante mal... O mejor después de que tomó dos o tres tazas de café para ver si entonces tiene deseos de sonreír...
La Biblia no ahonda en todas estas explicaciones. Le dice cómo lograrlo. Simplemente dice: “Regocíjense”. Comience por regocijarse y lo logrará. A veces cuando me levanto discuto conmigo mismo acerca de si quiero ser obediente. ¿Alguno de ustedes ha hecho esto mismo, además de mí? Tenemos deseos de hacerle caso a nuestro sentimiento de no regocijarnos. Ésta es una conversación que puede contener palabras o no, pero sí contiene sentimientos y pugnas. Entonces tome estos sentimientos y póngale palabras, tómelos cautivos y diga:
“Yo sé cómo te sientes (acá usted incluye su nombre) y sé que desearías hacerle caso a tus sentimientos, pero Dios quiere que le hagas caso a Su Palabra. Así que pon una sonrisa en tu cara y deja que tus sentimientos surjan en base a tu comportamiento, porque la Biblia dice que eso es lo que lograrás.”
Filipenses 4:4 y 5 (VRVA) (4) ¡Regocijaos en el Señor siempre! Otra vez lo digo: ¡Regocijaos! (5) Vuestra amabilidad sea conocida por todos los hombres. ¡El Señor está cerca!
¿Ser amable aunque uno se esté sintiendo gruñon y poco atractivo?
Filipenses 4:6 No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.
El sentimiento es inquietud, ansiedad. ¿Cuál es la acción a seguir para cambiarlo completamente? La oración y la petición con acción de gracias, con lo cual usted permite que sus peticiones sean conocidas. ¿Ve lo que está ocurriendo? Hay un sentimiento. La ansiedad (el sentimiento) desea controlar su vida. “Deseo estar ansioso. Me gusta sentirme ansioso. Pienso que merezco sentirme ansioso, inquieto, en estas circunstancias. Si otro estuviera aquí también se sentiría inquieto. No voy a renunciar a esto”. Y allí está la auto-conversación. Sé que la Biblia dice que por nada debo estar inquieto, pero no deseo dar gracias. No estoy agradecido. Cuando traemos esto de lo instintivo a lo cognitivo, podemos reconocer la conversación. Sustituimos la programación negativa por la programación positiva una y otra vez. La buena noticia es que a medida que vamos sustituyendo la programación negativa, esta llegará a ser obsoleta. Si me levanto cada mañana y me repito a mí mismo: “Soy justo ante Dios”, en seis meses comenzaré a creerlo. El cerebro creerá lo que usted le dice – punto. Así que Pablo por revelación dice que en toda ocasión, con oración y con acción de gracias, debemos presentar nuestras peticiones a Dios.
Filipenses 4:8b …en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio, en esto pensad.
Pensar es una acción. ¿Cuántos de ustedes han estado al borde de la depresión o perturbados, y cuando ponen música de alabanza y comienzan a alabar al Señor cambian de actitud? ¿Es magia? No, es un principio. Lo interesante es que el pequeño abogado en nuestro interior aparece y dice: “Eso no es justo. Eso es hacer trampa. Te estás obligando a ti mismo a sentirte feliz”. ¿Dónde hay un versículo que diga: “No puedo obligarme a sentirme feliz”? Yo deseo obligarme a sentirme feliz. Deseo obedecer al Señor y regocijarme. Así que hago lo necesario para lograrlo.
Filipenses 4:9 Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.
Necesitamos poner esto en práctica. Practicar el gozo en el Señor siempre. Practicar hacer nuestras peticiones con acción de gracias. Praso es la palabra griega para practicar. No poieo, ni ergon; tampoco ninguna de las otras palabras traducidas hacer, sino practicar. “Pues, lo hice una vez y no funcionó.” ¿Dónde está el versículo que dice: “Va a funcionar después del primer intento?” La Escritura dice que practiquen. “Las cosas que has oído de mí,” pónganlas en práctica. Cuando dice: “No se inquieten sino presenten sus peticiones a Dios y denle gracias,” practíquenlo. Cuando el Señor dice: “Observa qué estás pensando y a partir de allí no te permitas tener conversaciones negativas,” practíquenlo. Está todo aquí en la Escritura.
Así que, resumiendo ¿qué hemos visto? Todos vamos a tener auto-conversaciones. Podemos llamarla auto-conversación o pensar. Nuestro cerebro no discrimina. Lo que usted le diga constantemente, lo creerá. ¿Cómo cambiamos las conversaciones? Las cambiamos repitiendo la verdad, ya sea que tengamos ganas o no. ¿Alguna vez ha oído hablar sobre meditar la Palabra? Nos repetimos la verdad: somos justos, justificados, amados, y merecedores. Piense en estas cosas. Y lo que sucederá es que la programación negativa comenzará a ser sustituida. Tomamos cautivos esos pensamientos negativos. Cuando estamos en esta pugna, nos cercioramos de que nuestra acción sea acción positiva que conduzca al pensamiento positivo, y no la acción negativa que conduzca al pensamiento negativo. Si comenzamos a alabar a Dios, comenzamos a sentir deseos de alabar. Si simplemente nos sentamos en la cama y nos mecemos, puede ser que nunca tengamos deseos de alabar. Hacemos lo que dice la Biblia y ponemos estas cosas positivas en práctica. ¡Eso nos conducirá a la victoria y a la libertad!
(traducción de Daniel de Oliveira)
|