Y no tardara, muy pronto vendra ese milagro que has estado vuscndo,el no es hombre para que mienta,ni hijo de hombre para que se arrepienta.
Esta es la época en que Dios le está diciendo específicamente a los cristianos como ser liberados para que puedan cumplir con sus propósitos en Su reino. Creo que es importante que los cristianos sean sanados y liberados en sus espíritus para así permitir que Dios se mueva en sus vidas a mayor escala. Sin embargo, muchos no han reconocido a Cristo como la respuesta a sus problemas. Asisten a la iglesia, aman al Señor, quieren ir al cielo cuando mueran, pero todavía no ven a Cristo como la respuesta a los problemas cotidianos que enfrentan.
Muchas veces, separamos nuestra vida personal de nuestra vida espiritual. Tenemos a Jesús como la manera de llegar al cielo y la solución a nuestros problemas espirituales, pero no entendemos que Él es la solución a todos los problemas de la vida.
Por muchos años he predicado sobre la mujer encorvada en Lucas 13, quien estuvo tan atada por Satanás que por más de 18 años no se pudo enderezar. Tenía un pasado que la atormentaba, pero Jesús la liberó. Él desató en ella el potencial que Satanás había tenido atado por tanto tiempo.
A causa de su condición física, esta mujer batalló para llegar a Jesús. Pocos nos encontramos incapacitados como ella lo estaba. Pero todos nos enfrentamos a situaciones difíciles.
Jesús pudo haber caminado hasta donde estaba esta mujer. Sin embargo, esperó a que llegara hasta Él. Él quiere que lo deseemos lo suficiente como
para superar cualquier obstáculo para alcanzarlo.
Cuando ves a una persona jorobada luchando por pasar entre la multitud, sabes que realmente quiere ayuda. Esa clase de anhelo es lo que se requiere para cambiar tu vida. Y Jesús es tu respuesta.
Dios es tu libertador. Jesús era el único que realmente conocía a la mujer encorvada. Le dijo la verdad sobre ella misma. Él vio que ella era importante. Le dijo que quedaba desatada y la liberó.
Cristo le dio fin en un instante a 18 años de angustia en la vida de esta mujer. Un momento con Jesús, y ella pudo asimilar la verdad. Fue sanada inmediatamente.
Pero a veces el dolor se puede volver demasiado familiar. Los hábitos y patrones son difíciles de cambiar. En ocasiones mantenemos malas relaciones porque le tenemos miedo al cambio. Pero cuando nos valoramos tal y como Jesús nos valora, cobramos la fuerza necesaria para romper con aquello.
En Lucas 13:16 dice que Jesús llamó a la mujer "una hija de Abraham", el padre de la fe. Quizá estaba encorvada, pero seguía siendo hija de Abraham. Tu condición no niega tu posición.
La mujer fue liberada por quien era su padre, tuvo poco que ver con quien ella era. La Biblia ni tan siquiera menciona su nombre. Pero sabemos quien era. Tenía valor porque era una descendiente de Abraham.
Dos heroínas de la fe. Millones de personas veneran a Abraham como el primer hombre en la historia que creyó en Dios a tal grado, que lo tildaron de recto. Se le da mucha atención en Hebreos 11:8-17, donde se alistan los nombres de grandes personas de Dios; que creyeron en Él e hicieron grandes obras.
También se mencionan dos mujeres muy diferentes en este "salón de la fama" de la fe. Estas son Sara, la esposa de Abraham, y Rahab, una prostituta de Jericó.
Puedo entender la inclusión de Sara en esta lista, pero no la de Rahab. La respuesta se encuentra en su fe. Es lo que estas dos mujeres tenían en común. No se hallarían semejanzas en sus estilos de vida, sólo en su fe. Dios vio en Sara lo mismo que veía en Rahab. De igual forma, no aceptes la excusa de tu pasado como la razón por la cual no puedes tener una experiencia de fe.
Tambien podemos ver a otra heroina de la fe ala mujer con el flujo de sangre que sabia y confesava que al solo tocar el manto de jesus ella sanaria, ella en su devilidad fisica se metio dentro dela multitud, y logro tocar el borde de su manto, Jesus lo cintio el habla y dice, quien a tocado mi manto, pues he sentido que virtud salio de ella, la mujer llorando le dice al maestro yo soy quien te toco Jesus.
Algunas personas viven bien, limpia y privadamente. Quizá tú seas una de ellas. Pero, si deseas experimentar las cosas de Dios, es necesario que comprendas que Él se moverá en tu vida según tu fe, no según tu experiencia. En la casa de Rahab se encontraba algo de mucho valor para Dios: la fe. Por eso Dios la protegió del fuego.
Dios quiere que tu fe se desarrolle. Sin importar tu posición o tu pasado, sigue siendo la fe lo que Él honra. Dios está en el negocio de restaurar vidas rotas. Si crees que tu pasado te impide seguir hacia adelante con Dios, entonces no entiendes el valor de la fe.
Sara recibió la fuerza necesaria para cargar y dar a luz un hijo cuando ya no tenía la edad para hacerlo, no por causa de sus circunstancias, si no por causa de su fe. Sara le creyó a Dios (véase Gn. 21:2; Hb. 11:11).