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VERSÍCULOS QUE NO ENTENDEMOS

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*Mony*:
Si, podriamos charlar más adelante sobre el punto 2.
Cuando tenga un ratito libre voy a contarte mis dudas!

Desde ya, muchas gracias!  (:54:)

--verito--:
Stars Keeper.... (:54:) Bendiciones...buena observación....  (:9:)
Por andar con muchas cositas en mi cabeza no había reparado en la cita.... ;D     (:81:)   tienes toda la razón...es efesios 6:13 ...      Una disculpa doble.... (:46:) Gracias por la aclaración...!! (:47:)
Espero poder contar con tu opinión... :D    Bendiciones para ti Siempre... (:53:)
                                                                                                       (:79:) --Verito--

Stars Keeper:

--- Cita de: --verito-- en Octubre 19, 2008, 09:51:41 am ---Yo en lo personal tengo una...Filipenses 6:13 Por tanto tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el DÍA MALO, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Mi duda es esta: Que se entiende o quiere decir especificamente con DIA MALO esta es una y la segunda duda es " y habiendo acabado todo, cual todo?
porque es una cita en la que en el día de la prueba puede ser el día malo pero si en Cristo somos más que vencedores osea victoriosos entonces ya deja de applicarse que el día es malo no?   ???    ;D  bue yo me enredo, y al decir y habiendo acabado todo....eso es refiriendose a la prueba? o se aplica a un tiempo mas allá....bue espero alguien pueda contestar mi duda.... (:79:)
                                                                                                                 --Verito---
--- Fin de la cita ---

Jesús dijo: "El que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo" (Mateo 10:22). De modo que la declaración: "Cree en Jesús y serás salvo" ciertamente no concuerda con lo que él mismo dijo, pues dejó en claro lo que se requiere para la salvación: Aguante ante las pruebas que habrían de venirnos por ser Sus seguidores.

Uno no gana la carrera cristiana tan solo por reconocer de manera mental que cree en Jesús. En realidad, creer en Jesús no solo implica creer que existe y que su muerte abrió las puertas para que seamos liberados del pecado y la muerte, sino que también implica creer en todo lo que enseñó y, por ende, ponerlo en práctica. Solo de esta manera podremos finalmente obtener la victoria si perseveramos hasta el fin.

En cuanto al "día malo", básicamente se refiere al período de tiempo inicuo y perverso que nos ha tocado vivir, y que nunca antes aconteció en toda la historia de la humanidad. Vivimos en un período histórico que nunca será olvidado. Jesús y los apóstoles predijeron las calamidades que ocurrirían en este crítico período al que llamó "el fin del mundo", o "la conclusión del sistema de cosas", antes de que el Reino de Dios interviniera decisivamente en los asuntos humanos (Daniel 2:44; Mateo 24:3; Revelación [Apocalipsis] 12:7-12).

Por esta dramática situación prevista hace casi dos milenios, el apóstol Pablo aconsejó a los cristianos a vigilar cuidadosamente su manera de andar, y exhortó a que se pongan "la armadura completa que proviene de Dios, para que puedan resistir en el día inicuo".

Notemos que Pablo hizo hincapié en que nos pongamos "la armadura completa que proviene de Dios". Sería peligroso que nos faltara siquiera una parte de esta armadura que Dios nos ha provisto, pues Satanás se daría cuenta de ello y bien pudiera dirigir un ataque hacia ese punto vulnerable. Esto podría causar nuestra muerte espiritual (Efesios 6:11, 13).

La expresión "después de haber hecho todas las cosas cabalmente" no deja lugar para un cristianismo a medias ni distraído. Aunque como siervos de Dios quizás hayamos "hecho todas las cosas cabalmente" al habernos puesto todas las piezas de esta armadura espiritual hasta ahora, de ningún modo nos conviene aflojar la guardia. Es importante que acudamos a nuestro Hacedor y su espíritu para que nos ayuden a "estar firmes".


Por último, quisiera mencionar cuáles son las piezas de esta armadura espiritual que los soldados de Cristo deben conocer, ya que forman parte de un gran ejército que libra una guerra de índole espiritual. Aunque los verdaderos cristianos no participan en el guerrear carnal, también libran una batalla y se les compara a soldados (Flp 2:25; 2Ti 2:3; Flm 2). El cristiano tiene una lucha "contra los gobiernos [no compuestos de seres humanos de carne y hueso], contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales" (Ef 6:12). Como en este guerrear contra los espíritus sobrehumanos no serían de ningún valor las armaduras y armas físicas, los cristianos deben tomar "la armadura completa que proviene de Dios" (Ef 6:13).


Los lomos ceñidos con la verdad. (Efesios 6:14) Los soldados de tiempos bíblicos llevaban un cinturón de cuero de entre 5 y 15 centímetros de ancho. Algunos traductores opinan que el versículo debería decir "con la verdad como cinturón ceñido a su cintura". El cinturón del soldado le protegía los lomos, o las caderas, y le proporcionaba un apoyo del que colgar la espada. Ajustárselo significaba aprestarse para la batalla. Pablo lo empleó para mostrar cuánto han de influir las Escrituras en nuestra vida. Podría decirse que deben rodearnos apretadamente, a fin de que vivamos en consonancia con la verdad y la defendamos en toda ocasión (Salmo 43:3; 1 Pedro 3:15). Para ello hemos de aplicarnos al estudio meditativo de la Biblia. Jesús tenía la ley de Dios "dentro de [sus] entrañas" (Salmo 40:8 ). Por esa razón, pudo contestar las preguntas de sus opositores citando de memoria de las Escrituras (Mateo 19:3-6; 22:23-32).

Si dejamos que nos guíe, la verdad de la Biblia nos libra de razonamientos falsos y nos permite tomar buenas decisiones. Cuando nos enfrentemos a tentaciones o pruebas, las pautas bíblicas reforzarán nuestra resolución de hacer el bien. Por así decirlo, veremos a nuestro Magnífico Instructor, Jehová, y oiremos una palabra detrás de nosotros que diga: "Este es el camino. Anden en él" (Isaías 30:20, 21).


La coraza de la justicia. (Efesios 6:14) La coraza del soldado le protegía un órgano vital, el corazón. Pues bien, el corazón figurado ?la persona que somos en nuestro interior? se inclina al mal, de modo que necesita especial protección (Génesis 8:21). Por consiguiente, debemos aprender y llegar a amar las justas normas de Jehová (Salmo 119:97, 105). El amor a la justicia nos impele a rechazar el modo de pensar mundano que hace caso omiso de las claras directrices divinas o rebaja su importancia. Además, amar lo que es recto y odiar lo que es malo impedirá que sigamos cualquier proceder que pueda arruinarnos la vida (Salmo 119:99-101; Amós 5:15). Jesús es ejemplar a este respecto, pues las Escrituras dicen de él: "Amaste la justicia, y odiaste el desafuero" (Hebreos 1:9).


Calzados los pies con el equipo de las buenas nuevas de la paz. (Efesios 6:15) Los soldados romanos necesitaban zapatos adecuados o sandalias resistentes, ya que no era raro que en las campañas caminaran 30 kilómetros diarios cargados con unos 30 kilos de armadura y equipo. Pablo usó acertadamente el calzado para representar nuestra disposición a transmitir el mensaje del Reino a todo el que escuche. Esto es muy importante, pues ¿cómo podrían otros conocer a Jehová si nosotros no estuviéramos siempre listos para predicar? (Romanos 10:13-15.)

¿Cuál fue la actividad principal en la vida de Jesús? Él mismo le dijo al gobernador romano Poncio Pilato: "He venido al mundo [...] para dar testimonio acerca de la verdad". Jesús predicó dondequiera que encontró un oído atento, y tanto le complacía su ministerio que lo antepuso a sus necesidades físicas (Juan 4:5-34; 18:37). Si nosotros, al igual que Jesús, anhelamos proclamar las buenas nuevas, hallaremos muchas oportunidades para transmitirlas a otros. Además, estar activos en el ministerio nos mantendrá fuertes espiritualmente (Hechos 18:5).


El escudo grande de la fe. (Efesios 6:16) La palabra griega traducida "escudo grande" define un escudo que cubría casi todo el cuerpo, protegiéndolo de "los proyectiles encendidos" mencionados en Efesios 6:16. En tiempos bíblicos, los soldados usaban dardos hechos de cañas huecas a los que fijaban pequeños receptáculos de hierro en los que ardía un combustible llamado nafta. Un biblista dice que tales proyectiles constituían "una de las armas más peligrosas en las guerras de la antigüedad". El soldado que careciera de un escudo grande para protegerse de ellos podía resultar muerto o gravemente herido.

¿Qué "proyectiles encendidos" emplea Satanás para socavar nuestra fe? Quizá promueva la persecución o la oposición en la familia, el empleo o el lugar de estudios. Asimismo, el deseo de adquirir más y más posesiones, así como la atracción de la inmoralidad, han causado estragos en la espiritualidad de algunos hermanos. A fin de protegernos de tales peligros, debemos tomar, "sobre todo, [...] el escudo grande de la fe", cualidad que cultivamos cuando adquirimos conocimiento de Jehová, nos comunicamos regularmente con él en oración y percibimos su protección y bendición (Josué 23:14; Lucas 17:5; Romanos 10:17).

Cuando Jesús estuvo en la Tierra, demostró que en tiempos difíciles es fundamental contar con una fe fuerte. Él tuvo plena confianza en las decisiones de su Padre y se deleitó en hacer Su voluntad (Mateo 26:42, 53, 54; Juan 6:38). Aun en los momentos de enorme angustia que atravesó en el jardín de Getsemaní, le dijo: "No como yo quiero, sino como tú quieres" (Mateo 26:39). Jesús nunca perdió de vista la importancia de mantenerse íntegro y regocijar a su Padre (Proverbios 27:11). Si tenemos una confianza similar en Jehová, no permitiremos que las críticas o la oposición debiliten nuestra fe. Más bien, esta se fortalecerá si recurrimos a él, le expresamos nuestro amor y guardamos sus mandamientos (Salmo 19:7-11; 1 Juan 5:3). Ninguna recompensa material ni placer sensual momentáneo puede compararse a las bendiciones que Jehová reserva para los que lo aman (Proverbios 10:22).


El yelmo de la salvación. (Efesios 6:17) El yelmo cubría la cabeza y el cerebro, el asiento del intelecto. Nuestra esperanza cristiana se compara a esta pieza de la armadura, pues nos protege las facultades mentales (1 Tesalonicenses 5:8 ). Es verdad que mediante el conocimiento exacto de la Palabra de Dios hemos transformado la mente. Sin embargo, esta podría corromperse fácilmente, pues seguimos siendo humanos imperfectos y débiles. Cabe la posibilidad de que las metas de este sistema de cosas nos distraigan y hasta reemplacen la esperanza que Dios nos ha dado (Romanos 7:18; 12:2). El Diablo trató en vano de descarriar a Jesús ofreciéndole "todos los reinos del mundo y su gloria" (Mateo 4:8 ). Pero este rechazó de plano la oferta, y, como dijo Pablo, "por el gozo que fue puesto delante de él aguantó un madero de tormento, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios" (Hebreos 12:2).

La clase de confianza que Jesús tuvo no viene de modo automático. Si en lugar de mantener la mente fija en la esperanza la llenamos con los sueños y las metas de este sistema de cosas, nuestra fe en las promesas de Dios se debilitará. Con el tiempo, puede que hasta perdamos la esperanza. En cambio, si continuamente meditamos sobre las promesas divinas, seguiremos regocijándonos en la esperanza puesta ante nosotros (Romanos 12:12).


La espada del espíritu. (Efesios 6:17) La palabra, o mensaje, de Dios que se encuentra en la Biblia es una eficaz espada de dos filos que derrumba la falsedad religiosa y ayuda a la gente sincera a hallar libertad espiritual (Juan 8:32; Hebreos 4:12). Esta espada espiritual también nos defiende de las tentaciones y los ataques apóstatas que podrían arruinar nuestra fe (2 Corintios 10:4, 5). ¡Qué agradecidos estamos de que 'toda Escritura esté inspirada por Dios y nos equipe completamente para toda buena obra'! (2 Timoteo 3:16, 17.)

Cuando Satanás tentó a Jesús en el desierto, este utilizó hábilmente la espada del espíritu para rechazar razonamientos falsos y tentaciones astutas. A cada embate de Satanás, él replicó: "Está escrito" (Mateo 4:1-11). Del mismo modo nosotros podemos encontrar en las Escrituras la ayuda necesaria para resistir las tentaciones. Comparto el caso de un joven llamado David (que no soy yo, por cierto). Cuando tenía 19 años, una atractiva joven que trabajaba en la misma empresa de limpieza le insinuó que podrían "pasar un buen rato juntos". David rechazó sus proposiciones y le pidió al supervisor que lo cambiara de lugar de trabajo para que la situación no se repitiera. Él mismo comentó: "Me acordé de José, quien rechazó la inmoralidad y echó a huir. Yo hice lo mismo" (Génesis 39:10-12).

Jesús también empleó la espada del espíritu para que otros escaparan del control de Satanás. "Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que me ha enviado", dijo (Juan 7:16). Para imitar la habilidad con que Jesús enseñaba, debemos prepararnos. El historiador judío Josefo escribió respecto a los soldados romanos: "Salen todos los días a adiestrarse como si fuesen al campo de batalla. De aquí que soporten la fatiga de los combates con tanta facilidad". En nuestro guerrear espiritual no solo hemos de usar la Biblia, sino también 'hacer lo sumo posible para presentarnos aprobados a Dios, trabajadores que no tienen de qué avergonzarse, que manejan la palabra de la verdad correctamente' (2 Timoteo 2:15). ¡Y qué satisfacción sentimos cuando respondemos con la Biblia a una pregunta sincera de alguien que manifiesta interés! Sí, lo he comprobado, verdaderamente es una gran satisfacción.

*Mony*:
Vos sos pastor, Stars Keeper?

*Mony*:
Otro que no entiendo es:

"Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos..." filipenses 3:15

Por qué Pablo dijo: todos los que somos perfectos??
el se sentia perfecto? es una duda que tengo!  :-\

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