Principios y claves para la interpretación bíblica

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Desconectado Pablo Pereyra

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Principios y claves para la interpretación bíblica
« en: Abril 18, 2010, 05:13:57 pm »
Introducción

El objetivo principal del estudio bíblico es poder conocer a Dios y al Señor Jesucristo, para poder amarlos y tener una relación con ellos, obedeciendo su voluntad. Al ir adquiriendo conocimiento de Dios y Sus verdades, podremos, con el tiempo, tener una imagen más completa de Dios y de los asuntos espirituales. Con esto, no sólo tendremos entendimiento sobre las cosas espirituales, sino que tendremos una base sólida sobre la cual vivir nuestras vidas conforme a la voluntad de Dios.

2 Timoteo 3:16
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

Para que el estudio bíblico tenga sentido es fundamental que creamos que la Biblia es la Palabra de Dios, que fue inspirada por Dios. Si Dios es el Autor de la Biblia, entonces realmente valdrá la pena estudiarla e intentar comprender el mensaje transmitido, pero si Dios no es el Autor de la Biblia, la Biblia es tan sólo una pieza más de la literatura humana y su lectura no merece mayor esfuerzo que cualquier otro libro escrito por el hombre. Por lo tanto, creer que la Biblia proviene de Dios es el primer paso a tener en cuenta para emprender la tarea de estudiar la Biblia y comprender su mensaje.

2 Timoteo 2:15
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse,  que usa bien la palabra de verdad.

En este versículo el apóstol Pablo le dijo a Timoteo, que debía procurar con diligencia presentarse a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Esto quiere decir que él debía esforzarse, con todo medio disponible, presentarse a Dios aprobado a través de una correcta utilización de la Palabra de verdad, o sea, la Palabra (o mensaje) de Dios. Timoteo era un líder cristiano, él no debía tomarse a la ligera esta responsabilidad, sino esforzarse diligentemente, esto mismo tiene que estar en el corazón de cada creyente que quiere enseñar de Dios a otros o ser guía para otras personas. Pero también será útil que cada creyente conozca cómo “usar bien” la palabra de verdad para no fluctuar entre una doctrina y otra.

Efesios 4:11-15
(11) Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros,
(12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo,
(13) hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
(14) para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
(15) sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo,

Aquí vemos que Dios constituyó distintas funciones de servicio (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) con el fin de “perfeccionar” a los santos (que son quienes han creído en Cristo como Señor) para llegar a una “unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios” y no ser “llevados por doquiera de todo viento de doctrina…” A diferencia de lo que el mundo declara, de que cada uno tiene su propia verdad y no existe una verdad absoluta, la Biblia nos dice que sólo hay una verdad, que es la Palabra de Dios (Salmos 119:160; Juan 17:17). Por eso, Dios quiere que conozcamos esa verdad y lleguemos a tener una “unidad” de fe y de conocimiento de Cristo, por lo tanto, no puede ser la voluntad de Dios que existan tantas religiones y denominaciones, ni que hayan tantas disensiones doctrinales entre los cristianos. Efesios 4:13 nos dice que estos errores y divisiones vienen “por estratagemas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.” Por supuesto, no todos los que enseñan algo diferente a lo escrito en la Biblia lo hacen a propósito, sino que han seguido los errores de otros hombres, en el pensamiento de que esa era la voluntad de Dios. Pero lo que Dios desea es que haya unidad en de conocimiento y de fe entre los cristianos.

1 Corintios 1:10
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa,  y que no haya entre vosotros divisiones,  sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

Nuevamente, el deseo de Dios es una unidad en lo que se habla, enseña y se practica. Por supuesto, cada uno de nosotros puede entender las cosas de distinta manera, tener distintos niveles de conocimiento y entendimiento y “procesar” distintas porciones de la Biblia de distinta manera, pero deberíamos, como cristianos, buscar la unidad, considerando las diferencias doctrinales y trabajándolas con Dios y con los otros cristianos, para llegar a esa unidad deseada por Dios.

¿Por qué se generan las divisiones doctrinales?

Teniendo en cuenta lo que hemos visto, que Dios desea una unidad en la fe y en el conocimiento de Su Hijo, Jesucristo, ¿por qué se generan las divisiones doctrinales? ¿Por qué hay tantas religiones y denominaciones? ¿Por qué hay tantos “maestros” cristianos, con prestigio, estudio y años como ministros que difieren tanto en sus prédicas y enseñanzas? ¿Por qué no están de acuerdo entre sí ni siquiera los “eruditos” de la Biblia, ni los ministros de una misma denominación?

En principio quiero aclarar que el deseo de Dios, desde un principio, fue tener una familia en la Tierra que se relacione en amor unos para con otros y con una relación de amor hacia Él. La intención de Dios no era que el hombre tenga una RELIGIÓN sino una RELACIÓN. Ese ha sido, y sigue siendo el deseo de Dios. El deseo de Dios es la relación íntima entre el hombre y Él y de unos hacia otros, por eso, el Adversario de Dios, el Diablo, busca principalmente cortar la relación entre Dios y el hombre y entre el hombre y otros hombres, y ha tenido gran éxito en esto, a través de introducir errores y diferencias doctrinales entre el cristianismo, separando a los cristianos no sólo del resto de las creencias y religiones no cristianas, sino también de otros cristianos.

En 1 Corintios 12:13-31 podemos ver que Dios formó un Cuerpo con todos y cada uno de los cristianos que han creído en Cristo como Señor. Cristo es la cabeza y cada cristiano es un miembro vital y único de este Cuerpo. Todos sabemos que la mejor manera de que funcione nuestro cuerpo físico es que sus miembros estén perfectamente unidos, sanos y que sigan las órdenes de la cabeza. Del mismo modo, la mejor manera de que el Cuerpo de Cristo funciones es estando unidos sus miembros entre sí, sanos física, mental y emocionalmente, y haciendo la voluntad de la cabeza, que es Cristo. Mientras mejor funcione el Cuerpo en general, más rápido y con más eficacia se hará la obra de Dios, es por eso que el Diablo, quien se opone al plan de Dios, desea que el Cuerpo no funcione adecuadamente, y trabaja para separarlo de Cristo, separarlo unos de otros y enfermarlo en toda forma posible. Y es por esto que es tan importante la investigación bíblica, porque mientras más conozcamos la verdad de Dios, poniéndola por obra, más alineados podremos estar con la voluntad de Dios y más unidos estaremos unos con otros.

Uno de los principales motivos de división entre los cristianos es que utilizan distintas normas o sistemas para su interpretación, y algunos ni siquiera siguen una norma o sistema para interpretarla. Pero recordemos que la Biblia fue inspirada por Dios, así que no deberíamos nunca tomarla arbitrariamente, como si fuesen palabras que cada uno puede interpretar a su manera, sino como las palabras que transmiten el mensaje de Dios para la humanidad. Dios es el Autor, así que deberíamos tratarla con el respeto que merece.

“Las mentes pequeñas hablan acerca de las personas, las mentes medianas hablan
acerca de las cosas, y las mentes grandes hablan  la Palabra de Dios.”

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Principios y claves para la interpretación bíblica - 2
« Respuesta #1 en: Abril 18, 2010, 05:14:32 pm »
Algunos principios fundamentales para la interpretación bíblica

Antes de meternos de lleno en las claves y pasos a seguir para poder interpretar la Biblia y definir el aspecto práctico para nuestras vidas, es necesario que conozcamos algunos principios a tener en cuenta, que son fundamentales para poder siquiera comenzar a entender la Biblia.

Antes de comenzar a estudiar y considerar las Escrituras es necesario que revisemos cuál es nuestra ACTITUD ante éstas. John Maxwell suele decir en sus libros “la ACTITUD, más que la APTITUD, determina la ALTITUD,” y creo que esto es cierto también con las Escrituras. De la actitud que tengamos al acercarnos a la Biblia dependerá cuánto confiemos en el mensaje que contiene y qué tanto lleguemos a comprenderla y también cuánto provecho obtengamos en leerla y considerarla.

1 – Dios es el Autor de la Biblia

Como hemos visto en 2 Timoteo 3:16, la Biblia, en su forma original, fue “inspirada” por Dios, esto quiere decir que Dios es el Autor. Pedro nos añade información:

2 Pedro 1:20-21
(20) Ante todo, tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie.
(21) Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.

Una “profecía” es una declaración dada por un hombre que habla de parte de Dios, esto puede hablar sobre el pasado, el presente o el futuro. Para que quede claro, “profecía” es Dios transmitiendo Su voluntad a través de un hombre. Lo que aquí se nos dice es que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie, no vino por voluntad humana, sino que Dios obró en ellos haciéndoles saber lo que debían hablar o escribir. Esto significa que no es que Moisés dijo un día: “voy a ponerme a escribir lo que creo fue la creación de Dios,” ¡NO! Dios los inspiró, Dios le instruyó sobre qué escribir. El apóstol Pablo también dijo que el evangelio (buena noticia) que anunciaba no era según hombre y que no lo había recibido de hombre sino de Cristo, por revelación (Gálatas 1:11, 12).

Entonces, si Dios es el Autor de la Biblia, se desprenden las siguientes conclusiones:

-   El texto original no contenía errores ni contradicciones y representa la verdad de Dios, de Su voluntad y su intención para con el hombre. Lógicamente, si Dios es perfecto, Su Palabra tiene que ser perfecta. Si Dios habló, es porque quiso transmitir Su voluntad.

-   Sólo Dios es capaz de dar la correcta interpretación de ésta. Si yo escribo un libro, sólo yo tengo la autoridad para explicar qué quise decir en cierta parte del libro, si algo de lo que escribí no se entiende correctamente o se contradice con otra parte del texto, lo más correcto sería que me pregunten qué es lo que quise significar allí. Del mismo modo, si una Escritura no es clara o es contradictoria con otra parte de la Biblia, no sería correcto imprimirle al texto el sentido que se me ocurra, o me convenga, sino orar a Dios y relacionarme con Él para que me haga entender Su verdad.

-   Dios tiene un claro propósito para todo lo que dice. Hay que prestar atención a qué dice Dios, a quién se lo dice, cuándo lo dice, cómo lo dice, por qué lo dice. Si Dios dijo algo a alguien es con un propósito, y si Dios ha callado, lo ha hecho con un motivo. Sería negligente, de nuestra parte, imaginar palabras que no dijo para obtener satisfacción intelectual, como así también el pasar por alto aquello que sí dijo, como si no fuera importante para nuestras vidas. Dios habló, y nuestra respuesta hacia la Palabra de Aquél que creó al Universo debe ser respetuosa y reverente.

-   Hay que ser humildes ante Dios y dejar de lado toda altivez intelectual ante Dios: Proverbios 1:7 nos dice que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” esto es, el respeto reverente hacia Dios. Para poder empezar a tener sabiduría de Dios es necesario respetar y honrar a Dios y reconocer que sólo Él es completamente sabio y nosotros somos ignorantes y sencillos aprendices. Proverbios 2:1-6 nos enseña que es Dios quien da la sabiduría cuando una persona se dispone a buscarla prioritariamente, cuando estima el conocer a Dios por encima de toda otra cosa de su vida. Santiago 4:6 nos dice que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes, así que, si nuestra actitud hacia las Escrituras es soberbia, no buscando cambiar nuestro corazón y nuestro andar conforme a lo escrito, sino buscando en ella justificativos para nuestros deseos y conductas, nunca aprenderemos nada. Quien quiere entender la verdad debe tener el deseo de cambiar su modo de pensar y de actuar cuando se encuentra que lo que creía no es conforme a la verdad de Dios. Como dijo Job: “Enséñame tú lo que yo no veo; Si hice mal, no lo haré más.” (Job 34:32).

2 – La Biblia fue dada por Dios para aquellos que desean conocerlo

Dios no se ha tomado el tiempo de colocar “evidencias” de Su existencia en la Biblia. Él simplemente parte de la base de que quien la lee es porque cree que la Biblia es la Palabra de Dios y desea conocer cuál es la voluntad de Dios. Leyendo Mateo 4:33 y 34 y el 13:10-13 podemos ver que Jesús, cuando enseñaba públicamente lo hacía por medio de parábolas. Una parábola es una historia, real o ficticia, que contiene un mensaje oculto. Jesús enseñaba por parábolas abiertamente para que las personas no comprendieran adecuadamente el sentido de la predicación, de esta manera se generaba la necesidad de establecer una más estrecha relación con él para entender su predicación. A quienes establecían esta estrecha relación (sus discípulos) él les enseñaba con claridad, el resto quedaba sin entendimiento y, por consiguiente, no obtenía los beneficios del correcto entendimiento de la Palabra de Dios. En 1 Corintios 2:14 Pablo dijo que las cosas de Dios son locura para el hombre natural, porque se disciernen espiritualmente. Esto significa que es necesaria una acción de Dios en la persona para que ésta pueda comprender Su Palabra.

Esto es lo que podríamos llamar un “sistema de traba” del entendimiento espiritual. No todo el que lee y estudia la Biblia la entenderá apropiadamente. Para entender el mensaje bíblico es necesario establecer una RELACIÓN con Dios y con el Señor Jesucristo. Por eso, la “erudición” bíblica no siempre llega a buen puerto. La erudición es útil siempre y cuando vaya acompañada de una relación espiritual estrecha con Dios.

3 – La lógica y la razón son necesarias para comprender Sus Escrituras

Si Dios quiso darse a conocer al hombre a través de Su Palabra escrita, tuvo que hacerlo en términos del entendimiento humano. Si Dios no dio a Sus palabras un significado similar al de las palabras del hombre, entonces, en realidad, no tenemos ninguna revelación de Dios y no hay posibilidad de conocer a Dios. Al estudiar la Biblia hallamos que muchas veces Dios escogió términos humanos para expresar Su verdad, y para ello “purificó” o dio un sentido diferente a esos términos, pero al hacerlo, nos ha dejado los indicios necesarios para comprender la forma en que Él utilizó esos términos. Si Dios no fue claro en el uso de los términos y cada uno puede interpretarlos como quiere, entonces no tenemos una revelación de Dios, sino una “masa” de palabras ininteligibles, y todo trabajo de interpretación sería una pérdida de tiempo.

Dios es el creador del ser humano y, por lo tanto, es quien creó en nosotros la capacidad para pensar, razonar, investigar y sacar conclusiones. Dios conoce nuestras capacidades y limitaciones, por lo tanto, si realmente tuvo el deseo de darse a conocer, tuvo que comunicar Su verdad de modo que sea posible ser comprendida. Sin embargo, la forma en que transmitió Su verdad requiere esfuerzo, dedicación, requiere pensamiento y consideración profunda. En Juan 5:39 Jesús dijo a los líderes religiosos de su época: “Escudriñad las Escrituras;  porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna;  y ellas son las que dan testimonio de mí.” Escudriñar significa “investigar, buscar diligentemente, examinar con atención.” Para poder comprender el mensaje que Dios transmitió en Su Palabra escrita es necesario leer, pensar, y usar la lógica y el razonamiento.

Muchos líderes y maestros suelen decir que la palabra de Dios es “locura” y que sólo se entiende “por fe,” y que la razón no tiene parte en la comprensión de realidades espirituales. Pero “fe” significa confianza, convicción y acción basada en determinada información. Pero si no comprendemos la información recibida ¿cómo podremos confiar, desarrollar convicción y actuar en base a ésta? Si yo digo a alguien: “por favor alcánzame la Biblia que está sobre la mesa” y esa persona no sabe qué es una Biblia y qué es una mesa, y no comprende el significado del verbo “alcanzar” ¿cómo actuará conforme a esa información? Del mismo modo, para poder desarrollar confianza y convicción en la Palabra de Dios para actuar conforme a Su voluntad, debemos comprender el sentido de Sus palabras, y para ello debemos utilizar el razonamiento y analizar cómo utilizó Dios determinadas palabras a través de toda Su Escritura.

Pasajes como 1 Cor. 1:18 dice que la Palabra de Dios es “locura” para los que se pierden pero “poder de Dios” para los que “se salvan.” Esto significa que, para aquellos que no desean acercarse a Dios, la Palabra y la predicación con respecto a la salvación traída por medio de Cristo es totalmente irracional, pero para quienes han creído que Jesús es Señor y fue resucitado, logrando la redención del hombre, las Escrituras son totalmente lógicas y encajan perfectamente. Entonces, si creemos que la salvación es real y la Biblia es cierta, entonces debemos usar nuestros razonamientos para investigar su sentido. 

Para demostrar la necesidad de utilizar la lógica para comprender la Biblia compararemos unos pasajes bíblicos:

En Deuteronomio tenemos un mandamiento de Dios:

Deuteronomio 5:16
Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.

Pero luego Jesús dijo en Lucas:

Lucas 14:26
Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Pero más aún, en 1 Juan tenemos lo siguiente:

1 Juan 4:20-21
Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

¿Cómo haré para tener “fe” en estos pasajes sin utilizar mi razonamiento para comprender lo que están transmitiendo? ¿Cómo haré para honrar a mi padre y aborrecerlo al mismo tiempo? ¿Cómo haré para aborrecer a mi hermano (como dice Lucas) y no aborrecerlo (como dice 1 Juan) al mismo tiempo? Sin el razonamiento y la investigación jamás podré obedecer “toda” Escritura. Es así como los cristianos terminan por elegir entre dos pasajes aparentemente contradictorios el que más le conviene, para dejar de lado el resto. Pero esta no es una forma correcta de tratar la Palabra de Verdad. Más adelante veremos que estos pasajes se entienden a la luz de entender expresiones y figuras idiomáticas del griego y el hebreo de la cultura oriental de los tiempos bíblicos.

4 – La práctica es necesaria para obtener un mayor entendimiento

Dios no nos dejó Su Palabra escrita para que solamente la leamos y memoricemos y prediquemos. La finalidad de las Escrituras es que lo conozcamos a Él y aprendamos a relacionarnos con Él y a andar conforme a Su voluntad. Al igual que en cualquier otra disciplina de la vida, es en la práctica en que se pueden poner a prueba los beneficios y las falencias de lo aprendido en la teoría. Si nos disponemos a practicar todo lo aprendido, podremos ir comprobando cuánto de lo que creemos es correcto y ajustado a la voluntad de Dios y qué cosas no lo son. Cuando pongamos a prueba nuestra fe, Dios honrará el esfuerzo y nos ayudará a comprender mejor Su voluntad, pero si estudiamos la Biblia sólo para hacer alarde de conocimiento y erudición, difícilmente lleguemos a comprender realmente el mensaje de amor que Dios transmite en Su Palabra.

La Biblia nos muestra que Dios es amor (1 Juan 4:8, 16). Por lo tanto, conocer a Dios es conocer qué es el verdadero amor. Como he oído decir: “la verdad sin amor es vanidad y el amor sin verdad es sentimentalismo.” Es necesario conocer a Dios, para saber qué es realmente el amor para Él y así poder andar en amor. Pero también es necesario practicar Su verdad, imitando Su amor, para comprender mejor Su verdad, ambas cosas: verdad y amor, o conocimiento y práctica, deben ir equilibrados, cuando uno de los dos es desproporcionado con respecto al otro la vida del creyente se ve afectada.

5 – Toda enseñanza particular de las Escrituras deben entenderse a la luz del tema central

La Biblia fue dada por Dios para revelar Su amor e interés por la humanidad, Su deseo de tener una familia en la Tierra, para tener una mutua relación de amor con ellos. Este plan fue interrumpido por la desobediencia y traición del primer hombre (Adán) y la primera mujer (Eva), por lo que Dios tuvo la necesidad de poner en marcha un plan de redención para restituir al hombre y a la Tierra a su estado original (que era “bueno en gran manera”). Este plan de redención tiene como figura principal a Jesucristo, y toda la Biblia habla de él en una u otra manera (proféticamente antes de Su nacimiento, biográficamente en los evangelios y en términos de Sus logros y Su actual intercesión por los creyentes en los siguientes libros del Antiguo Testamento).

Por lo tanto, si algún pasaje de la Escritura parece alejarse o no estar transmitiendo el amor de Dios por medio de este plan de redención es porque algo no estamos comprendiendo adecuadamente, jamás debemos permitir que un simple pasaje malinterpretado nos aleje del tema central de la Escritura.

“Las mentes pequeñas hablan acerca de las personas, las mentes medianas hablan
acerca de las cosas, y las mentes grandes hablan  la Palabra de Dios.”

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Principios y claves para la interpretación bíblica - 3
« Respuesta #2 en: Abril 18, 2010, 05:14:53 pm »
Algunos puntos a tener en cuenta al leer, considerar y trabajar las Escrituras

Habiendo considerado aquello que refiere a la actitud que se debería tener hacia las Escrituras, veremos ahora, brevemente, algunos puntos a tener en cuenta cuando se está leyendo, considerando y estudiando algún pasaje de la Biblia; más adelante veremos la aplicación práctica de estos puntos.

1 – No existe versión “perfecta” de la Biblia

No existe ninguna versión ni traducción que podamos denominar “la Palabra inspirada por Dios.” Cuando Dios inspiró originalmente Sus Palabras, lo hizo a personas que hablaban hebreo, arameo y griego, y ellos escribieron lo que Dios les inspiró en sus propios idiomas, hoy en día no existen escritos originales, ni del griego, ni del hebreo ni del arameo, todo lo que quedan son copias. Estas copias fueron hechas siguiendo estrictas normas de copiado y revisión, pero en ellas se han cometido ciertos errores, lo cual es evidente al comparar distintos manuscritos antiguos. A pesar de esto, los expertos eruditos concuerdan en que el texto griego correcto en más del 99%.

Las versiones que hoy tenemos en nuestros idiomas son traducciones del texto hebreo, griego o arameo, que luego han sido revisadas por otros teólogos, eruditos o investigadores bíblicos para intentar ajustarla más al mensaje original. Por ejemplo, la versión al castellano que llamamos “Reina-Valera 1960” fue traducida por Casiodoro de Reina en 1569, revisada por Cipriano de Valera en 1602 y luego revisada por otros teólogos en 1862, 1909 y 1960, como puede constatarse en la primera página de esa Biblia.

Si bien hay traducciones muy bien hechas, no existe una traducción, versión o revisión perfecta. Esto se debe a diferentes razones:

1 – Es imposible traducir perfectamente un texto de un idioma a otro. Debido a que las culturas de los pueblos difieren en su historia y costumbres, sus lenguajes se desarrollan de forma diferente. El lenguaje refleja en gran manera el pensamiento de una cultura y cuando se hace una traducción a un lenguaje de otra cultura se hace difícil hacer una traducción exacta de los términos y a la vez transmitir la idea que contiene el texto en el idioma original. Algunas versiones de la Biblia han intentado que el texto en español sea lo más preciso posible con respecto al original griego o hebreo y en algunas partes pierden el sentido de lo que se transmite. Otras versiones suelen ser más “parafraseadas,” intentan comunicar mejor el sentido del texto original, pero pierden precisión en la traducción.

2 – Diferentes versiones han traducido basadas en distintos manuscritos. Para la realización de las traducciones a otros idiomas, distintos teólogos o sociedades bíblicas han tomado diferentes manuscritos hebreos, arameos o griegos, según lo que a su criterio eran los más exactos. Para dar un ejemplo, la traducción del Nuevo Testamento de la Reina Valera fue tomada del texto griego Bizantino, éste era uno de los mejores textos disponibles al tiempo en que Casiodoro de Reina hizo su traducción, sin embargo, con el paso del tiempo los arqueólogos han encontrado manuscritos más antiguos y precisos, que a su vez son comparados con citas bíblicas dadas por distintos escritores e historiadores del primer siglo, llegando a tener mayor precisión en cuanto a las palabras originalmente reveladas. Versiones como la Nueva Versión Internacional (NVI) son denominadas “eclécticas,” porque fueron hechas basadas en varios textos hebreos, arameos y griegos, reuniendo lo “mejor” de cada uno de ellos.

3 – En entendimiento doctrinal del traductor o el revisor afecta a la traducción. Si un traductor o revisor se encuentra con una dificultad en la traducción de cierto pasaje, siempre intentará traducirlo de modo que refleje lo que él cree que el pasaje está queriendo transmitir, conforme a su entendimiento doctrinal de la Palabra de Dios. Es por eso que distintas organizaciones y denominaciones realizan sus propias traducciones de la Biblia, que reflejen su entendimiento u opinión teológica.

También hay que tener en cuenta que el idioma de la traducción pudo haber sufrido cambios con el paso del tiempo. Una palabra que en español significaba algo en la época en que fue hecha la traducción, puede tener otro sentido en la actualidad. Por ejemplo, la frase “el temor de Jehová” hoy se entiende como tener miedo a Dios, mientras que en la época en que se hizo la traducción fácilmente se comprendía como “respeto y reverencia hacia Dios.” “Sufrir” hoy lo entendemos como “pasar por gran aflicción y dolor,” pero en la época en que se tradujo la Reina Valera, se entendía tan sólo como “soportar” alguna circunstancia o situación.

Además, cuando se hace una traducción de la Biblia, los traductores pueden haber variado su vocabulario conforme al público a quien dirigirían sus versiones. Por ejemplo, la “Biblia en lenguaje Sencillo” está dirigida a personas con menor nivel cultural, por lo que utiliza un vocabulario más simple y reducido, y con una narración más fácil de comprender. Una versión como la “Young Literal Translation” (Traducción literal de Young) está dirigida a estudiantes de la Biblia, por lo que es mucho más literal y precisa, aunque se hace más difícil comprender el sentido en algunos pasajes.

Por lo tanto, para el estudio bíblico es aconsejable tener varias versiones a las cuales consultar y no quedarse tan sólo con una sola. Particularmente he hallado de gran precisión la versión en español “Reina Valera Actualizada,” de 1989, ya que está basada en la Reina Valera, pero ha sido cotejada y corregida (en el Nuevo Testamento) con otros textos griegos. La Reina Valera de 1960 es una de las más utilizadas y es la que frecuentemente citan los diccionarios, y comentarios bíblicos. Una versión moderna muy aconsejable es la “Nueva Versión Internacional” la cual capta bastante bien el mensaje bíblico en muchos pasajes “difíciles.” Otras versiones aconsejables para el estudio y comparación son: “Versión moderna”; “Nueva Biblia de los hispanos”; “Dios Habla Hoy,”; “Sagradas Escrituras Españolas” (Biblia católica); “Nuevo Mundo” (Biblia de los Testigos de Jehová). Para el estudio más detallado es aconsejable tener trabajos como interlineales hebreo-español del Antiguo Testamento o griego-español del Nuevo Testamento; la traducción Peshita del arameo; la traducción de Young: “Young Literal Translation”; la traducción literal de John Darby: “Darby Bible,” entre otras (todas estas y muchas más está disponibles gratuitamente en el software bíblico E-Sword, en www.e-sword.net).

2 - Lo escrito en la Biblia debe entenderse literalmente siempre que sea posible

Existe una tendencia, entre algunas religiones, denominaciones y entre algunos maestros y predicadores a darle un significado figurado o “espiritual” a todo lo que la Biblia dice, anulando por completo su sentido literal, claro y directo. Sin embargo, si la Biblia no puede entenderse literalmente, tal cual como está escrita, entonces jamás podremos ponernos de acuerdo en cuál es el sentido que transmite y cualquiera podrá hacerla comunicar lo que se le antoje.

Como ya dije, si Dios quiso comunicar Su voluntad tuvo que hacerlo en términos en que el hombre pueda entenderla. Cada vez que leemos, lo que leemos debe ser tomado literalmente, si existe la presencia de algo figurativo, esto llamará inmediatamente nuestra atención y deberá poder explicarse a la luz de otros pasajes literales.

El doctor E.W. Bullinger estudió las expresiones idiomáticas hebreas y griegas de la cultura en los tiempos bíblicos y las definió y catalogó en su “Diccionario de figuras de dicción usadas en la Biblia,” traducido al español por Francisco Lacueva. En la introducción a su obra él comenta:

“Plugo a Dios darnos en palabras la revelación de Sus propósitos. Es, por consiguiente, absolutamente necesario entender, no sólo el significado de las palabras mismas, sino también las leyes que imperan el uso y las combinaciones de las palabras.”

“Todo idioma tiene sus propias normas gramaticales. Sin embargo, cuando queremos poner de relieve el poder de un vocablo o la fuerza de una expresión, tenemos que dejar a un lado el uso común del lenguaje y usar las palabras y las expresiones de una forma diferente. A estas nuevas formas llamamos figuras de dicción. Los clásicos de la antigua Grecia organizaron con ellas todo un sistema científico y pusieron nombre a más de doscientas. Los romanos siguieron la misma pauta. Pero, con el declive de la cultura durante la Edad Media, tales figuras cayeron en desuso…”

Luego, en las notas sobre las figuras en general dice:

“Una figura es sencillamente una palabra o frase modelada según una forma especial, diferente de su sentido o uso ordinario. Estas formas son de uso constante entre los oradores y escritores…”

“Hay figuras que son comunes a todos los idiomas; otras son peculio exclusivo de un solo idioma. Hay figuras en inglés y en castellano que no tienen equivalente en hebreo o en griego; así como hay figuras en las lenguas orientales que no tienen equivalente en castellano ni en inglés…”

“…dondequiera y cuandoquiera sea posible, las palabras de la Escritura han de entenderse literalmente. Pero, cuando una afirmación aparezca contraria a nuestra experiencia, o a un hecho notorio o a una verdad revelada, o cuando no esté de acuerdo con la enseñanza o contexto general de las Escrituras, es de suponer razonablemente que se está usando alguna figura.

“A causa de no prestar atención a estas figuras, los traductores comenten disparates tan serios como insensatos. A veces traducen literalmente la figura, ignorando por completo su existencia; otras veces, se aperciben bien de ella y la traducen, no a la letra, sino según el espíritu; otras veces, en fin, toman palabras que tienen su sentido literal y las traducen en sentido figurado. Comentaristas y exegetas, por no atender a las figuras, se extravían del genuino sentido de muchos e importantes pasajes de la Palabra de Dios; mientras que ignorarlas ha sido el prolífico progenitor de errores y falsas doctrinas…”

Por lo tanto, el tema de las figuras de dicción no es algo que deba tomarse a la ligera. Las figuras literarias en la Biblia tienen un uso exacto, preciso e intencional, que agrega énfasis a lo expresado y es necesario hacer un estudio serio de las figuras para poder comprender su sentido y no imprimirle un significado diferente u opuesto a la verdad de Dios. Sin embargo, siempre que sea posible hay que leer la Biblia como relato literal, claro y directo, sin buscar “espiritualizar” (término que suelen usar algunos predicadores, maestros o comentaristas para decir que un pasaje es figurado y no literal) todas y cada una de las palabras de la Palabra de Dios.

3 – La Biblia presenta diferentes formas literarias de expresión

En la Biblia encontraremos partes que son narrativas, partes poéticas, diálogos, relatos en primera persona, relatos en tercera persona, parábolas (historias con mensaje oculto), etc. Así que, al intentar interpretar un determinado pasaje debemos tener en cuenta qué tipo de texto estamos analizando. Por ejemplo, la forma de analizar un relato histórico no será la misma que utilicemos para analizar una parábola.

4 – La Biblia fue escrita y dirigida originalmente a personas con diferente idioma y costumbres

Muchos de los pasajes de las Escrituras llegan a entenderse cuando se comprenden las costumbres orientales de aquellos tiempos y las distintas formas de expresarse en diferentes períodos y culturas.

5 – Un pasaje bíblico no debe ser excluido de su contexto

Para entender lo escrito en la Biblia es necesario comprender todo el contexto de lo que se dice. Un versículo debe entenderse en el contexto del capítulo, un capítulo debe encajar en el marco completo del libro o epístola y, a su ver, el libro o epístola que leemos debe comprenderse a la luz del mensaje general de la Biblia.

6 – La doctrina debe basarse en los versículos claros y no en los contradictorios

Al encontrarnos con un versículo difícil que parece contradecir a muchos otros versículos claros no sería correcto basar nuestra creencia en este versículo aislado y hacer una doctrina partiendo de éste. Los versículos claros deben ser nuestra norma a seguir y los pasajes contradictorios deben aislarse para un estudio más profundo. Si cien versículos dicen una cosa y uno parece transmitir algo diferente lo más lógico sería seguir el mensaje de los cien versículos y tratar de identificar el problema del pasaje contradictorio. Sin embargo, muchos han hecho doctrinas basadas en el pasaje malinterpretado ¡dejando de lado los cien pasajes claros!

7 – En algunos casos Dios pudo cambiar el uso normal de una palabra griega o hebrea

Ya que Dios transmitió realidades espirituales a través de palabras humanas, muchas veces tuvo que asignar a las palabras humanas que utilizó un significado distinto, aunque con cierta relación. Sin embargo, no debemos pensar que todas las palabras de la Palabra de Dios han cambiado a tal punto que no significan lo que dicen. Dios ha dejado “marcas” y formas de identificar el sentido apropiado de cada palabra a través del estudio y la investigación bíblica. No se trata de inventar o imaginar el significado, sino de buscarlo a través de un estudio serio y diligente.

8 – Es muy importante prestar atención a los pronombres

Cuando se lee la Biblia, será muy importante prestar atención a los pronombres (“yo,” “tú,” “él,” etc.). Debemos estar atentos a quién relata la historia, quién está hablando en determinado contexto, a quién se le está hablando, quiénes participan de las acciones o conversaciones, etc. Esto se hace especialmente relevante cuando se trata de la práctica, para no confundirnos y tomar como dirigidas a nosotros cosas que Dios dirigió a otros o viceversa.

(Esto es parte de una serie de material que iré publicando en mi blog)
“Las mentes pequeñas hablan acerca de las personas, las mentes medianas hablan
acerca de las cosas, y las mentes grandes hablan  la Palabra de Dios.”

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Re:Principios y claves para la interpretación bíblica
« Respuesta #3 en: Abril 28, 2010, 12:30:16 am »
Pablo Pereyra:

Como interpreta esto, o cual es la razón para esto:


Citar
Filipenses 2:13 - La acción de Dios en el creyente

El Espíritu Santo


Hechos 2:38,39
Pedro les dijo:  Arrepentíos,  y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;  y recibiréis el don [regalo] del Espíritu Santo [debe decir espíritu santo].
Porque para vosotros es la promesa,  y para vuestros hijos,  y para todos los que están lejos;  para cuantos el Señor nuestro Dios llamare
.

Lo citado arriba, esta tomado de su blog En honor a Su verdad, cual es la razón o justificación, biblica por supuesto, para que usted en su blog, corrija a la Biblia cuando habla del Espíritu Santo, usted dice muy claramente...[debe decir espíritu santo], cual es la justificación biblica para afirmar y decir que debe de ser como esta en  [.....] y no como enseña la Biblia ...Espíritu Santo

La Paz del Señor sea sobre vosotros

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Re:Principios y claves para la interpretación bíblica
« Respuesta #4 en: Abril 28, 2010, 10:50:16 pm »
En cuanto al "espíritu santo," hay que comprender que el griego bíblico no contenía letra mayúsculas y minúsculas. Las palabras "espíritu santo" se usan en la Biblia tanto para referirse a Dios como para referirse a Su don, por consiguiente, y para ayudar al entendimiento, los traductores bíblicos se pusieron de acuerdo en traducir "espíritu santo" con "e" y "s" minúsculas cuando creen que el texto se refiere al don de Dios y "Espíritu Santo" con "E" y "S" mayúscula cuando creen que se refiere a Dios. Sin embargo, siendo seres humanos de capacidad limitada (como todos nosotros) a veces cometieron el error de colocar "espíritu santo" en lugares que hace referencia a Dios y "Espíritu Santo" en lugares en que se hace referencia al don, por eso hago la corrección entre corchetes, para aclarar cuál es el sentido que está transmitiendo el contexto. Esto lo he explicado en las notas preliminares de ese mismo estudio.
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Re:Principios y claves para la interpretación bíblica
« Respuesta #5 en: Abril 28, 2010, 11:03:19 pm »
En cuanto al "espíritu santo," hay que comprender que el griego bíblico no contenía letra mayúsculas y minúsculas. Las palabras "espíritu santo" se usan en la Biblia tanto para referirse a Dios como para referirse a Su don, por consiguiente, y para ayudar al entendimiento, los traductores bíblicos se pusieron de acuerdo en traducir "espíritu santo" con "e" y "s" minúsculas cuando creen que el texto se refiere al don de Dios y "Espíritu Santo" con "E" y "S" mayúscula cuando creen que se refiere a Dios. Sin embargo, siendo seres humanos de capacidad limitada (como todos nosotros) a veces cometieron el error de colocar "espíritu santo" en lugares que hace referencia a Dios y "Espíritu Santo" en lugares en que se hace referencia al don, por eso hago la corrección entre corchetes, para aclarar cuál es el sentido que está transmitiendo el contexto. Esto lo he explicado en las notas preliminares de ese mismo estudio.

Perdóneme, mi insistencia.....entonces en sencillas palabras las diferentes Biblias y diferentes versiones y ediciones al nombrar Espíritu Santo, estan erradas y equivocadas y usted ayuda al creyente para que salga del error que tienen las Biblias, ya que según su sabia opinión a la Tercera Persona de la Trinidad se la debe nombrar o escribir como espíritu santo.


Hechos 2:38----------RVR 95

Pedro les dijo:
Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristoa para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo,
...........Y hay muchas Biblias y versiones que llaman Espíritu Santo.

Por favor nombre tan solo UNA BIBLIA QUE DIGA LO CONTRARIO A LO QUE YO ESTOY DICIENDO, CLARO ESTA SIN CONSIDERAR A LOS TESTIGOS DE JEHOVA....

La Paz del Señor sea sobre vosotros

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Re:Principios y claves para la interpretación bíblica
« Respuesta #6 en: Julio 15, 2010, 12:23:33 am »
En cuanto al "espíritu santo," hay que comprender que el griego bíblico no contenía letra mayúsculas y minúsculas. Las palabras "espíritu santo" se usan en la Biblia tanto para referirse a Dios como para referirse a Su don, por consiguiente, y para ayudar al entendimiento, los traductores bíblicos se pusieron de acuerdo en traducir "espíritu santo" con "e" y "s" minúsculas cuando creen que el texto se refiere al don de Dios y "Espíritu Santo" con "E" y "S" mayúscula cuando creen que se refiere a Dios. Sin embargo, siendo seres humanos de capacidad limitada (como todos nosotros) a veces cometieron el error de colocar "espíritu santo" en lugares que hace referencia a Dios y "Espíritu Santo" en lugares en que se hace referencia al don, por eso hago la corrección entre corchetes, para aclarar cuál es el sentido que está transmitiendo el contexto. Esto lo he explicado en las notas preliminares de ese mismo estudio.

Perdóneme, mi insistencia.....entonces en sencillas palabras las diferentes Biblias y diferentes versiones y ediciones al nombrar Espíritu Santo, estan erradas y equivocadas y usted ayuda al creyente para que salga del error que tienen las Biblias, ya que según su sabia opinión a la Tercera Persona de la Trinidad se la debe nombrar o escribir como espíritu santo.


Hechos 2:38----------RVR 95

Pedro les dijo:
Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristoa para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo,
...........Y hay muchas Biblias y versiones que llaman Espíritu Santo.

Por favor nombre tan solo UNA BIBLIA QUE DIGA LO CONTRARIO A LO QUE YO ESTOY DICIENDO, CLARO ESTA SIN CONSIDERAR A LOS TESTIGOS DE JEHOVA....

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Estoy pacientemente esperando su respuesta con argumento bíblico que fundamente su aseveración, y especificamente, QUE ME SEÑALE ALGUNA BIBLIA QUE EN HECHOS 2:38 NOMBREN AL ESPÍRITU SANTO COMO: eSPIRITU sANTO.

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Re:Principios y claves para la interpretación bíblica
« Respuesta #7 en: Julio 15, 2010, 04:14:01 pm »
Todo lo referente al espíritu santo lo he volcado en mi estudio "El don de espíritu santo", publicado en mi blog, allí están los detalles de qué es "espíritu santo" y por qué debiera traducirse "el Espíritu Santo" al referirse a Dios y "espíritu santo" al referirse al don de Dios. El texto griego tiene marcas claras que los traductores han ignorado por completo, yo intento dar a conocer la distinción que Dios mismo hizo cuando respiró Su Palabra, usando "pneuma hagion" para referirse a Su don y "to pneuma to hagion" para referirse a Él mismo.
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Re:Principios y claves para la interpretación bíblica
« Respuesta #8 en: Julio 16, 2010, 12:22:48 am »
Todo lo referente al espíritu santo lo he volcado en mi estudio "El don de espíritu santo", publicado en mi blog, allí están los detalles de qué es "espíritu santo" y por qué debiera traducirse "el Espíritu Santo" al referirse a Dios y "espíritu santo" al referirse al don de Dios. El texto griego tiene marcas claras que los traductores han ignorado por completo, yo intento dar a conocer la distinción que Dios mismo hizo cuando respiró Su Palabra, usando "pneuma hagion" para referirse a Su don y "to pneuma to hagion" para referirse a Él mismo.


 ???   (:99:)

Según mi poco entender, esto significa que las nuevas ediciones y versiones de las diferente biblias continuan erradas y es usted Pablo Pereyra que esta luchando arduamente para aclarar este error que se mantiene en las biblias

La Paz del Señor sea sobre vosotros