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Pablo Pereyra
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« Respuesta #97 : Enero 23, 2012, 03:19:01 » |
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Con respecto a mi exposición de 1 Corintios 15:28 dijiste:
Hermano Pereyra, el contexto de ese versículo es un comentario que Pablo hace sobre el Salmo que dice:Dijo el Señor a mi Señor, siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies, en es contexto le hes sometido todo, en el contexto de su funsión mesiánica, y recuerda que cuando vino el mesías, lo hizo en semejanza de carne de pecado, lo hizo en condición humana, y el hombre es un poco menor que los ángeles, de manera que Jesús como hombre se sometía al Padre
El contexto muestra a un ser humano: Jesús, siendo exaltado a lo sumo por un ser superior: Dios. No hay ningún indicio de que Jesús sea Dios en su “función mesiánica”. Éstas son solo palabras sin fundamento. Sigues usando razonamiento circular, esta es la forma de razona: “Jesús es Dios, por lo tanto, cada vez que se habla de una diferencia entre Jesús y Dios, es porque se quiere diferenciar la naturaleza humana de Dios como hijo de la naturaleza divina de Dios como Padre”. Cada vez que no hay explicación posible para un pasaje de las Escrituras que claramente indica que Jesús es hombre y no Dios recurren a este razonamiento, como si fuera la explicación “mágica” que todo lo resuelve. Quizá no lo hagas con mala intención, pero es la forma en que le han “des-enseñado” a razonar a muchos creyentes trinitarios.
Léete todo Juan 17 y te asombrarás de la Unidad del Padre con el Hijo,,,
Leamos:
Juan 17:1 (RV-1960) Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;
¿Algún indicio de que Jesús es Dios? No, todo lo contrario, Jesús está orando a Dios y pidiéndole que lo glorifique.
Versículo 2 como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.
¿Algún indicio de que Jesús es Dios? No, se dice que Dios DIO potestad a Jesús sobre toda carne para que dé vida a los que Dios LE DIO.
Versículo 3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
¿Acaso se “envió” Dios a Sí mismo? Dios quiere que le conozcamos a Él y a Jesucristo, a quien Él envió. Si Jesús es Dios, con decir que la vida eterna consiste en conocer a Dios sería suficiente.
Versículos 4-6 (4) Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. (5) Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. (6) He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.
Ya he tocado estos versículos antes, nada indica que Jesús sea Dios.
Versículo 7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;
Si Jesús es Dios, todas las cosas procederían de Él mismo. No tendría sentido que hable así.
Versículo 8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
¿Algún indicio de que Jesús es Dios? Hasta aquí ninguno, Jesús dice que “salió” de Dios, no que “es” Dios.
Versículos 9-13 (9) Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, (10) y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. (11) Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. (12) Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. (13) Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
¿Cómo podría Jesús “ir” hacia sí mismo? ¿Estaba él en la Tierra o en el Cielo? ¿O acaso estaba en ambos lugares ocupando dos roles distintos?
Versículo 14-21 (14) Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (15) No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. (16) No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (17) Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (18) Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. (19) Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. (20) Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, (21) para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
Jesús no sólo dice ser uno con el Padre, sino que su objetivo es que todos sus discípulos sean uno con ellos. Si “ser uno” con Dios significa ser Dios, entonces todos los creyentes somos Dios, y Dios no es un ser de tres partes, sino de miles de partes. Si analizamos las Escrituras con lógica nos damos cuenta de que éstas no declaran que Jesús sea Dios, sino el Hijo de Dios, enviado para salvar al mundo.
Jesús declara Yo y el Padre UNO somos..
Leamos el contexto en que esto fue declarado:
Juan 10:24-30 (RV-1960) (24) Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. (25) Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; (26) pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. (27) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, (28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (29) Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. (30) Yo y el Padre uno somos.
Jesús declaró estar haciendo la voluntad de Dios, pero no le creían. Él declaró que Él y el Padre eran uno, no porque fueran un mismo ser, sino porque todo lo que Él hacía era conforme a la voluntad de Dios. En Juan 17:11, 21 y 22 vemos que también los creyentes pueden ser “uno” con Dios, por lo tanto, “ser uno” con Dios no puede significar “ser Dios”, porque nosotros no somos “Dios hecho carne”.
Esta declaración me hace recordar a la Shema en Deutoronomio 6 Oye Israel Jehová nuestro Dios Jehová UNO es....adivina qué? No está hablando en términos Numéricos ¿sabes por qué? Porque la palabra que utiliza para UNO es Ejad que significa unión, y no utiliza Yajid que significa único...
Este es un viejo argumento que no tiene verdadero fundamento bíblico. La palabra hebrea echad es una palabra que genéricamente significa “uno”. Los léxicos hebreos definen esta palabra como “(1) el número uno, (2) el primero en una serie, (3) artículo indefinido, (4) primero. Los usos de esta palabra nos muestras que puede usarse tanto para significar “unidad” como “singularidad”, dependiendo del contexto. Aquí los usos de echad, para que los revises:
Gn. 1:5, 9; 2:11, 21, 24; 3:22; 4:19; 8:5, 13; 10:25; 11:1, 6; 19:9; 21:15; 22:2; 26:10; 27:38, 44-45; 29:20; 32:8, 22; 33:13; 34:16, 22; 37:9, 20; 40:5; 41:5, 11, 22, 25-26; 42:11, 13, 16, 19, 27, 32-33; 44:28; 48:22; 49:16; Éx. 1:15; 8:31; 9:6-7; 10:19; 11:1; 12:18, 46, 49; 14:28; 16:22, 33; 17:12; 18:3-4; 23:29; 24:3; 25:12, 19, 32-33, 36; 26:2, 4-6, 8, 10-11, 16-17, 19, 21, 24-26; 27:9; 28:10, 17; 29:1, 3, 15, 23, 39-40; 30:10; 33:5; 36:9ff, 15, 18, 21-22, 24, 26, 29-31; 37:3, 8, 18-19, 22; 39:10; 40:2, 17; Lv. 4:2, 13, 22, 27; 5:4-5, 7, 13, 17; 6:3, 7; 7:7, 14; 8:26; 12:8; 13:2; 14:5, 10, 12, 21-22, 30-31, 50; 15:15, 30; 16:5, 8, 34; 22:28; 23:18-19, 24; 24:5, 22; 25:48; 26:26; Nm. 1:1, 18, 41, 44; 2:16, 28; 6:11, 14, 19; 7:3, 11, 13-16, 19-22, 25-28, 31-34, 37-40, 43-46, 49-52, 55-58, 61-64, 67-70, 73-76, 79-82, 85; 8:12; 9:14; 10:4; 11:19, 26; 13:2, 23; 14:15; 15:5, 11-12, 15-16, 24, 27, 29; 16:15, 22; 17:3, 6; 28:4, 7, 11-13, 15, 19, 21-22, 27-30; 29:1-2, 4-5, 8-11, 14-16, 19, 22, 25, 28, 31, 34, 36, 38; 31:28, 30, 34, 39, 47; 33:38; 34:18; 35:30; 36:3, 8; Dt. 1:2-3, 23; 4:42; 6:4; 12:14; 13:12; 15:7; 16:5; 17:2, 6; 18:6; 19:5, 11, 15; 21:15; 23:16; 24:5; 25:5, 11; 28:7, 25, 55; 32:30; Jos. 3:12-13, 16; 4:2, 4-5; 6:3, 11, 14; 7:21; 9:2; 10:2, 42; 12:9ff; 15:51; 17:14, 17; 20:4; 22:14, 20; 23:10, 14; Jue. 4:16; 6:16; 8:18; 9:2, 5, 18, 37, 53; 13:2; 15:4; 16:7, 11, 28-29; 17:5, 11; 18:19; 19:13; 20:1, 8, 11, 31; 21:3, 6, 8; Rt. 1:4; 2:13; 1 S. 1:1-2, 5, 24; 2:34, 36; 6:4, 7, 12, 17; 7:9, 12; 9:3, 15; 10:3; 11:7; 13:17-18; 14:4-5, 40; 16:18, 20; 17:36; 22:20; 24:14; 25:14; 26:8, 15, 20, 22; 27:1, 5; 2 S. 1:15; 2:1, 18, 21, 25; 3:13; 4:2; 6:19-20; 7:7, 23; 9:11; 12:1, 3; 13:13, 30; 14:6, 27; 15:2; 17:9, 12, 22; 18:10-11; 19:14; 23:8; 24:12; 1 R. 2:16, 20; 3:17, 25; 4:7, 19, 22; 6:24-27, 34, 38; 7:15-18, 27, 30, 32, 34, 37-38, 42, 44; 8:56; 10:14, 16-17, 22; 11:13, 32, 36; 12:29-30; 13:11; 14:21; 15:10; 16:23; 18:6, 23, 25; 19:2, 4-5; 20:13, 29, 35; 22:8-9, 13; 2 R. 2:16; 3:11; 4:1, 22, 35, 39; 6:2-3, 5, 10, 12; 7:8, 13; 8:6, 26; 9:1, 29; 12:9; 14:23; 15:20; 17:27-28; 18:24; 22:1; 23:36; 24:18; 25:16-17, 19; 1 Cr. 1:19; 11:11; 12:14, 38; 17:6, 21; 21:10; 23:11; 24:6, 17; 25:28; 27:1; 29:1; 2 Cr. 3:11-12, 17; 4:13, 15; 5:13; 9:13, 15-16, 21; 12:13; 16:13; 18:7-8, 12; 22:2; 24:8; 28:6; 29:17; 30:12; 32:12; 34:1; 36:5, 11, 22; Esd. 1:1; 2:26, 64; 3:1, 6, 9; 6:20; 7:9; 10:13, 16-17; Neh. 1:2; 4:17; 5:18; 7:30, 37, 66; 8:1-2; 11:1; Est. 3:8, 13; 4:11; 7:9; 8:12; Job 2:10; 9:3, 22; 14:4; 23:13; 31:15; 33:14, 23; 40:5; 41:16; 42:11, 14; Sal. 14:3; 27:4; 34:20; 53:3; 62:11; 82:7; 89:35; 106:11; 139:16; Pr. 1:14; 28:18; Ec. 2:14; 3:19-20; 4:8ff; 6:6; 7:27-28; 9:2-3, 18; 11:6; 12:11; Cnt. 4:9; 6:9; Is. 4:1; 5:10; 6:2, 6; 9:14; 10:17; 19:18; 23:15; 27:12; 30:17; 34:16; 36:9; 47:9; 51:2; 65:25; 66:8, 17; Jer. 3:14; 10:8; 24:2; 32:39; 35:2; 51:60; 52:1, 20-22, 25; Ez. 1:6, 15-16; 4:9; 7:5; 8:7-8; 9:2; 10:9-10, 14, 21; 11:19; 16:5; 17:7; 18:10; 19:3, 5; 21:19; 23:2, 13; 26:1; 29:17; 30:20; 31:1; 32:1; 33:2, 24, 30; 34:23; 37:16-17, 19, 22, 24; 40:5-8, 10, 12, 26, 42-44, 49; 41:11, 24; 42:4; 43:13-14; 45:7, 11, 15, 18; 46:17, 22; 48:1ff, 23ff, 31-34; Dn. 1:21; 8:3, 9, 13; 9:1-2, 27; 10:5, 13, 21; 11:1, 20, 27; 12:5; Os. 1:11; Am. 4:7-8; 6:9; Abd. 1:11; Jon. 3:4; Sof. 3:9; Hag. 1:1; 2:1, 6; Zac. 3:9; 4:3; 5:7; 8:21; 11:7-8; 14:7, 9; Mal. 2:10, 15.
En Zacarías 3:2 puedes encontrar evidencias de por lo menos dos Jehovás diferentes y en Génesis 19:24 Vemos que Jehová hizo llover fuego del cielo de parte de Jehová, nuevamente dos Jehovás diferentes..
Zacarías 3:1-2 (RV-1960) (1) Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. (2) Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?
Aquí, quien estaba junto a Josué no era Dios mismo, sino “el ángel de Jehová”. En la Biblia frecuentemente vemos que se llama “Jehová” al un ángel que actúa como representativo de Dios. En este caso, el primer “Jehová” del versículo 2 se refiere al ángel que estaba representando a Dios, el segundo “Jehová” nos enfatiza el hecho de que ese ángel estaba hablando de parte de Dios y dejaba la reprensión a Dios.
Génesis 19:24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;
En este versículo se usa la expresión “de parte de Jehová” para enfatizar el hecho de que el castigo provino de Él y no fue un fenómeno “natural”, sin embargo decir que aquí hay dos “Jehovás” diferentes creo que es demasiada especulación y poco fundamento.
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