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Autor Tema: La doctrina de la trinidad ¿Verdad de Dios o tradición humana?  (Leído 4621 veces)
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Pablo Pereyra
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« : Enero 16, 2012, 11:31:40 »

La doctrina de la trinidad
¿Verdad de Dios o tradición humana?

Prefacio

La mayoría de los cristianos creen que la Biblia contiene la verdad revelada de Dios. En verdad, lo que hoy llamamos “Biblia” es una traducción de lo que los traductores consideraron los “mejores” textos griegos y hebreos disponibles. Aunque hay diferencias entre los textos griegos y hebreos disponibles, estas diferencias no representan una variación muy grande entre texto y texto, las variantes más importantes están en las traducciones de la Biblia. Sin embargo, leyendo casi cualquier traducción de la Biblia podremos conocer la verdad general del plan de Dios.

Si en verdad Dios reveló Su verdad, esta verdad tiene que ser única y absoluta, no pueden existir dos alternativas opuestas y ambas ser verdad. Por ejemplo, si la verdad es que Dios existe, entonces decir que Dios no existe no puede ser verdad. Si la verdad es que Dios es uno, entonces no puede ser “tres en uno”, y si la verdad es que Dios es un Dios “trino” o “tri-uno”, entonces no puede ser “uno en uno”. Debido a este hecho de que la verdad es una y no admite alternativas, siempre encontraremos divisiones y disensiones entre aquellos que creen la verdad y aquellos que no. Por esta causa Jesús dijo que él había venido a traer “espada” y no “paz” (Mt. 10:34-36). Por supuesto, no fue la intención de Jesús que las personas estén divididas una contra otra, pero es inevitable que sucedan las divisiones cuando unos creen en el mensaje de Dios y otros no.

En mi opinión, todo cristiano que sinceramente ame a Dios debería ocuparse en aprender y creer la verdad de Dios y amoldarse a ésta aún cuando eso signifique renunciar a aquello que ha creído o practicado durante mucho tiempo, incluso desde su infancia. Por eso, entender y difundir la verdad de Dios es nuestro principal objetivo.

Una de las grandes divisiones que se ha generado en el cristianismo es la que existe entre aquellos que creen que Dios es un Dios que consta de tres “personas” en una (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y aquellos que no. Esta diferencia ha acarreado grandes peleas, divisiones y derramamiento de sangre a lo largo de la historia, algo que, de seguro, jamás fue la voluntad de Dios que suceda. Pero, aunque este tema suele ser causa de divisiones, no podemos dejarlo de lado si es que queremos conocer y difundir la verdad de Dios, y no deberíamos mantenernos en silencio en cuanto a un asunto del cual depende nuestro entendimiento general de las Escrituras, e incluso nuestra producción de fruto para Dios:

1 Juan 5:12-13 (RV-1960)
(12) El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(13) Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

2 Juan 1:8-9 (RV-1960)
(Cool Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.
(9) Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

De estos dos versículos vemos que para tener “vida” y “fruto” es necesario “tener al Hijo de Dios” y que para que esto suceda debemos conocer la “doctrina de Cristo”. Consecuentemente, creer que Jesús es Dios o creer que es el hijo de Dios, siendo un ser independiente de Dios va a hacer una gran diferencia en nuestra comprensión general del plan de Dios, lo cual también va a influir en la calidad de nuestra relación con Dios y, consecuentemente, también influirá en la calidad de nuestra vida espiritual y de los frutos que producimos.

No declaramos conocer toda la verdad de Dios, ni proclamamos tener la absoluta verdad y la última palabra en todo lo que enseñamos, pero creemos tener cierto conocimiento y entendimiento de la Palabra de Dios, a causa de haber dedicado años de nuestras vidas a investigar las Escrituras para comprender la voluntad de Dios, y creemos que, durante estos años, Dios nos ha iluminado (al igual que a otros hombres de tiempos anteriores) en ciertos aspectos de Su verdad que deseamos transmitir.

Trinitarismo, binitarismo, unitarismo

La doctrina de la Trinidad es una doctrina ampliamente aceptada en muchas religiones y denominaciones cristianas. Básicamente enseña que Dios tiene tres “partes” o “naturalezas”, que son “Padre”, “Hijo” y “Espíritu Santo”.  La doctrina trinitaria nos dice, básicamente, que existe un “Dios Padre”, un “Dios hijo” y un “Dios Espíritu Santo”, propone que hay tres “personas” divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en una sola esencia. Los trinitarios enseñan que estas tres personas son distintas, pero a la vez, forman un solo Dios verdadero.

Algunos cristianos califican de “herejes” a otros cristianos que no creen en la Trinidad. Es frecuente escuchar sobre cristianos que fueron echados de sus congregaciones por no adherirse a la doctrina trinitaria, muchos de ellos luego son ignorados o afligidos por los otros cristianos de la congregación. La historia de la iglesia cristiana nos muestra que hubo mucha sangre derramada por esta controversia. Esto se debe a que los seres humanos somos soberbios por naturaleza y queremos ser dueños de la verdad e imponer nuestras creencias, doctrinas y prácticas a los demás. Algunas personas con poder han utilizado ese poder (político, económico o bélico) para imponer sus creencias a su comunidad, pueblo o nación. Lejos de buscar “la verdad”, han querido imponer “su verdad”. Pero como cristianos que amamos a Dios, nuestra conducta debe ser diferente, debemos estar dispuestos a dejar de lado toda nuestra soberbia en búsqueda de la verdad de Dios que nos hace libres al creerla y practicarla (1 P. 5:5; Jn. 8:32), libres para vivir en comunión con nuestro Padre celestial.

Un verdadero investigador bíblico que está comprometido con conocer y comprender el mensaje de Dios, jamás debería usar la Biblia para sustentar premisas que ha imaginado y pre-formado en su mente, sino que tiene que investigar para comprobar si lo que cree es correcto o no. En otras palabras, no sería correcto intentar acomodar las Escrituras para que enseñen lo que nosotros ya creemos y pensamos, sino que debemos tener preguntas sinceras y el deseo de someternos a la respuesta que hallemos en las Escrituras, ya sea que nos guste o no. Aún si tenemos que cambiar todo lo que hemos creído desde niños, cambiar para creer la verdad de Dios siempre tendrá mejores resultados que pasarnos la vida creyendo en falsas tradiciones.

En cuanto a Jesús, Dios y el Espíritu Santo, los cristianos están divididos, básicamente, en tres corrientes doctrinales o de pensamiento: (1) el “trinitarismo”, que enseña que Dios es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo; (2) el “binitarismo”, que enseña que Dios es Padre e Hijo pero no es “Espíritu Santo”; (3) el “unitarismo”, que enseña que Dios es uno y que Jesús es un ser distinto de Dios. Cada una de estas corrientes se subdivide entre diversas interpretaciones u opiniones doctrinales, por ejemplo, entre los “unitarios”, hay quienes creen que Jesús es un ser preexistente a su nacimiento y quienes creen que su vida comenzó en el vientre de María.

En realidad, ninguno de estos términos: “trinitarismo”, “binitarismo” y “unitarismo” aparece en las Escrituras, son términos adoptados para señalar la corriente doctrinal de un grupo de cristianos, así que no tiene sentido discutir sobre los términos con que cada grupo se define, pero sí es necesario discutir acerca de cuál es la verdad bíblica sobre este tema.

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« Respuesta #1 : Enero 16, 2012, 11:32:38 »

El Espíritu Santo

En cuanto al “Espíritu Santo”, la Biblia hace distinción entre dos términos que no se ven claramente en las versiones en español. El texto griego tiene dos términos que son diferentes: pneuma hagion (que debería traducirse “espíritu santo”) y to pneuma to hagion (que debería traducirse “el Espíritu el Santo”). Cuando se habla de to pneuma to hagion se usa como un nombre para Dios, ya que Dios es “el Espíritu” y es “el Santo”, por lo que es “el Espíritu, el Santo”. Por otro lado, cuando se usa la palabra pneuma hagion (“espíritu santo”, sin artículos), se está haciendo referencia a un don de Dios, dado al cristiano. Por cuestiones prácticas podemos llamar “Espíritu Santo” (con mayúsculas) a Dios y “espíritu santo” (con minúsculas) al don.

Dios, legítimamente puede ser llamado “el Espíritu Santo”, sin embargo, nada indica que “Espíritu Santo” sea una “persona” distinta dentro de Dios, sino que es una forma de llamarlo a causa de sus atributos. Es como si yo llamara “el Maestro” a una persona muy sabia o entendida en un tema. Supongamos que esta persona se llama “Juan”. Yo podría llamarlo “Juan” o podría llamarlo “el Maestro”, cuando quiero enfatizar su sabiduría. Sin embargo, claramente se entiende que no hay dos personalidades en Juan, siendo una “el Maestro” y otra “Juan”.

Del mismo modo, a Dios se lo llama “el Espíritu Santo” por Sus atributos, ya que Él es “Espíritu” (es un ser invisible y con poder) y es “Santo” (es un ser especial y apartado del resto). En la Biblia también se llama a Dios “el Todopoderoso”, “Yahweh de los ejércitos” y de varias formas más, sin embargo, nadie propone que Dios tenga múltiples “personas” dentro suyo, sino que se entiende que éstas son diferentes formas de llamar a Dios a causa de Sus atributos.

“Espíritu Santo” es una forma más de llamarlo de acuerdo a Sus atributos, sin embargo, se ha creado confusión con respecto a este asunto por no distinguir que también se llama “espíritu santo” a un don que Dios ha dado a cada creyente, por medio del cual el creyente puede tener contacto con Dios y operar Su poder. No es el objetivo de este estudio desarrollar la doctrina sobre espíritu santo, así que no nos extenderemos más sobre este punto, aunque recomiendo lean mi estudio “El don de espíritu santo” para un mayor entendimiento sobre este tema.

¿Dios y Jesús son un mismo Ser?

Yo creo que uno de los puntos más claros con respecto a este tema se encuentra en la epístola de Romanos. En el capítulo 5 se hace un análisis lógico de cómo es que Cristo pudo llegar a ser el Salvador de la humanidad.

Allí leemos:

Romanos 5:12-21 (Mi traducción)
(12) Por eso, así-como mediante un hombre el pecado entró en el mundo y mediante el pecado la muerte, así también traspasó la muerte hacia todos los hombres, sobre todos aquellos que pecaron.
(13) (Porque hasta que fue dada una ley de DIOS, existía pecado en el mundo, pero un pecado NO es-registrado cuando no hay ley de DIOS,
(14) sin-embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, también sobre los que no pecaron sobre la similitud de la trasgresión de Adán, quien es modelo del que está-por venir).
(15) Pero, así-como sucede con la infracción ¿NO sucede también con el regalo? ¡Sí! Porque si por la infracción de •un hombre perecieron •muchos, mucho más abundó para los muchos la gracia de •DIOS y el don en gracia por la obediencia de •un hombre: Jesucristo;
(16) y así-como mediante un hombre que pecó traspasó la muerte a todos ¿NO sucede con el donativo? ¡Sí! Porque, por-un-lado, el juicio partió desde una infracción, resultando-en condena, pero por-otro-lado, el regalo partió desde muchas infracciones, resultando-en que DIOS regala aquello que habría dado a quien cumpliera perfectamente SU justo-requerimiento.
(17) Porque si a causa de la infracción de •un hombre reinó la muerte mediante •un hombre, mucho más, los que están-recibiendo la abundancia de la gracia y el don de la justicia en vida reinarán mediante •un hombre: Jesucristo.
(18) Por-lo-tanto, consecuentemente, así-como mediante una infracción vino el juicio hacia todos los hombres, resultando-en condena, así también, mediante un cumplimiento del justo-requerimiento de DIOS, vino el regalo hacia todos los hombres, resultando-en justificación de vida.
(19) Porque así-como mediante la desobediencia de •un hombre los muchos fueron-puestos-en-posición-de pecadores, así también, mediante la obediencia de •uno, los muchos serán-puestos-en-posición-de justos.
(20) Pero la ley entró-junto-con el pecado, de-modo-que incrementó la infracción, pero cuando la ley incrementó el pecado, sobreabundó la gracia,
(21) para-que así-como reinó el pecado en la muerte así también la gracia reine mediante la justicia para alcanzar la vida de-la-era futura mediante Jesucristo, nuestro •Señor.

Básicamente leemos que la posibilidad de vivir perpetuamente en la era futura la recibimos por medio de un acto de obediencia de Cristo. Pero esto es posible a causa de que fue un acto de desobediencia (de Adán), lo que trajo la muerte al mundo. UN HOMBRE QUE DESOBEDECIÓ fue el responsable de la ruina del mundo y de la humanidad, por lo tanto, la justicia de Dios requería que UN HOMBRE OBEDEZCA para poder traer vida y salvación.

Aquí hay dos puntos clave: Dios no es hombre (Números 23:19), por lo tanto, Él no podía salvar por sí mismo a la humanidad. Por otro lado, si Dios se hubiese “hecho carne”, tal como se suele enseñar, Él no podría haber desobedecido, por lo que sus elecciones no hubiesen sido verdaderas elecciones, incluso el sufrimiento de Jesús habría sido sólo un espectáculo visual, sin verdadero dolor y agonía.

En estos versículos se repiten varias veces las palabras “así como”, que nos indican similitudes entre Adán y Cristo. Más aún, a Cristo se lo llama “el postrer Adán” en 1 Co. 15:45 (RV-1960). Si Jesús era “Dios hecho carne”, entonces Adán tuvo que haber sido también “Dios hecho carne”, de lo contrario, no hubiesen estado ambos en las mismas condiciones. Sin embargo, sabemos que Adán no era “Dios hecho carne”, sino simplemente un ser humano, que fue creado perfecto por Dios, pero que tenía la libertad para elegir y decidió hacer caso a la Serpiente y desobedecer a Dios. Es así que Cristo, en la similitud de Adán, debía ser un ser humano, creado con el mismo nivel de perfección humana que tuvo Adán y con la misma capacidad para elegir. Dios pudo llevar salvación a la humanidad de un modo justo a causa de que Jesús tuvo la capacidad para desobedecer pero no lo hizo jamás.

Entender este aspecto de la justicia de Dios, que requiere que Jesús haya sido hombre y no “Dios hecho hombre”, nos mostrará que tanto las enseñanzas del trinitarismo como del binitarismo quitan valor a la grandeza de la obra de Dios en Cristo y la tremenda entrega voluntaria que hijo Jesús por nosotros.

En 1 Timoteo leemos:

1 Timoteo 2:5 (RV-1960)
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres,  Jesucristo hombre.

Este versículo claramente nos dice que Jesús es un HOMBRE. No sólo no es Dios, él es MEDIADOR entre Dios y los hombres. Si Jesús fuese Dios, este versículo estaría diciendo que Dios es hombre y que es Mediador de Sí mismo, ¡algo totalmente absurdo!

Hebreos 1:5-6 (RV60)
(5) Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez:
Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?
(6) Y otra vez,  cuando introduce al Primogénito en el mundo,  dice:
Adórenle todos los ángeles de Dios.

Si Jesús fuese Dios, estos versículos serían totalmente absurdos. Dios se estaría hablando a Sí mismo, diciendo “eres mi Hijo” y se estaría engendrando a Sí mismo, y el versículo estaría diciendo que Él será Padre para Sí mismo y será Hijo para Sí mismo. Claramente la Biblia nos enseña que Dios engendró a Su Hijo y lo vistió de honores, y se complace que sea adorado, incluso mandó a Sus propios ángeles a adorarlo, pero no como Dios, sino como Hijo de Dios.

10 consideraciones con respecto a Jesús y Dios

(1)   La Biblia nos hace una clara distinción entre la naturaleza divina de Dios y la naturaleza humana de Jesús:

Números 23:19 (RV-1960)
Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta…

Oseas 11:9 (RV-1960)
…porque soy Dios, y no hombre….

De Dios se dice que “no es hombre” y no es “hijo de hombre”. Pero Jesús es llamado “hombre” muchas veces en la Escritura, por ejemplo: Jn. 8:40; Hch. 2:22; 17:31; 1 Ti. 2:5, etc.; y es llamado “hijo de hombre” muchísimas veces (Mt. 8:20; 9:6; 10:23; 11:19; 12:8; Mr. 2:10, 28; 8:31, 38; Lc. 5:24; 6:5; Jn. 5:27; etc.). En las Escrituras hebreas las palabras “hijo del hombre” son usadas muchas veces, siempre en referencia a personas (Job 25:6; Sal. 80:17; 144:3; Ez. 2:1; 2:3; 2:6; 2:8; 3:1; 3:3; 3:4; 3:10; 3:17; 3:25). Los seres humanos, son llamados “hijo de hombre” para distinguirlos de Dios y los seres espirituales, por lo tanto, el hecho de que a Jesús se lo llame “hijo de hombre” claramente lo distingue de Dios.

Sumado a esto, en Hebreos 4:15 leemos que Jesús fue “…tentado en todo según nuestra semejanza…”, sin embargo, Dios no puede ser tentado (Stg. 1:13). También se habla de la muerte de Jesús (Lc. 23; Ro. 6), pero de Dios se dice que Él es inmortal e incorruptible (Ro. 1:23; 1 Ti. 1:17).

Otro versículo que nos muestra la falta de divinidad total en Jesús es Mateo 24:36, en donde Jesús dijo que no sabía el día y hora en que vendría el fin de esta era. Él declaró que sólo el Padre lo sabía.

(2)   Jesús es llamado “el hijo de Dios” más de 50 veces en la Biblia, pero jamás es llamado “Dios el hijo.”

(3)   La palabra “Padre” se usa más de mil veces en la Biblia y nunca con referencia a Jesús.

Jesús llamó al Padre “Dios mío” tanto antes como después de su resurrección (Mt. 27:46; Jn. 20:17; Ap. 3:12). Jesús jamás se presentó como “Dios”, por el contrario, en Sus palabras dejó en claro que Él tenía un Dios y un Padre celestial al igual que nosotros. Por ejemplo, en Juan 20:17 leemos:

Juan 20:17 (RV-1960)
No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

Claramente aquí Jesús dijo que Dios era su “Padre” y su “Dios”. Estas palabras carecerían de sentido si Jesús es Dios.

(4)   La Biblia nos dice que Dios HIZO a Jesús “Señor.” Hechos. 2:36 dice: “…a este Jesús… Dios lo ha hecho Señor y Mesías”. “Señor” no es lo mismo que “Dios”. “Señor” (en griego kurios) es un título masculino de respeto y notabilidad, y es usado muchas veces en la Biblia. Dios siempre fue “Dios de dioses y Señor de señores” (Dt. 10:17), si Cristo es Dios, no tendría necesidad de ser hecho Señor. Hechos 2:36 claramente nos señala que Cristo fue hecho Señor por Uno distinto y superior a Él: Dios.

(5)   1 Corintios 15:28 dice: “Y cuando todo le sea sometido, entonces el Hijo mismo se someterá a aquel [Dios] que le sometió todo, para que Dios sea todo en todos. ¿Cómo podrá alguien someterse a sí mismo? Cristo ahora tiene autoridad como Señor, sin embargo, en el futuro esta autoridad la entregará también a Dios. En 1 Corintios también se nos dice que Dios es mayor que Cristo así como Cristo mayor que nosotros (1 Co. 3:23). También se nos dice que nosotros somos de Cristo y Cristo es de Dios (1 Co. 3:22-23), lo cual no tendría sentido si Jesús es Dios.

(6)   Pablo, en Efesios 4:5 y 6 dice que hay “un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos” El “un solo Señor” es Jesús. El “un solo Dios” es el Padre. Claramente hay dos seres separados aquí representados, no es “un Dios” compuesto de Jesús y Su Padre. También en 1 Corintios 8:6 dice: “para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre… y no hay más que un solo Señor, es decir, Jesucristo”. Queda claro que Pablo no creía que Jesús y Dios fuesen un mismo ser. No encontraremos algún versículo que nos diga que  Jesús y el Padre conforman “un Dios”.

(7)   Cristo hizo una distinción entre hablar contra él y hablar contra el Espíritu Santo. Lucas 12:10: “Y todo el que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del hombre será perdonado,  pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón”. Si ambos, el Espíritu Santo y Cristo fueran personas co-iguales en un Dios, entonces, no habría diferencia entre hablar contra Cristo y hablar en contra del Espíritu Santo.

(Cool   La Biblia nos dice que Jesús es “heredero” de Dios, y coheredero de los creyentes cristianos (Ro. 8:17). Si Cristo es Dios, no podría ser heredero, porque ya sería Dueño de todo y no habría nada que pudiera “heredar”, sencillamente compartiría la gloria eterna. Aquí se nos dice que nosotros heredamos del Padre, y también Cristo. Esta herencia se debe a que somos hijos de Dios y hermanos de Cristo (He. 2:10, 11); la Biblia jamás dice que seamos “hermanos de Dios” o “hijos de Jesús”.

(9)   Cuando los discípulos oraron a Dios, en Hechos, ellos llamaron a Jesús “el siervo del Dios del rey David” (4:25). Más tarde, en la misma oración, llamaron a Jesús “tu santo siervo” (4:30). Vemos que los discípulos Jesús no creían que Él fuera Dios, sino un siervo de Dios. (leer también Mt. 12:18 y Hch. 3:26).

(10) Ninguno de sus discípulos y seguidores lo llamó “Dios”, ni siquiera Él mismo dijo ser Dios. Él se proclamó como “hijo de Dios” (Mt. 27:43); Pablo dijo que Jesús es hijo de Dios (2 Co. 1:19); Pedro dijo que Jesús era hijo de Dios (Mt. 16:16); Marcos dijo que Jesús era hijo de Dios (Mr. 1:1); personas que vieron sus manifestaciones de poder lo llamaron “el hijo de Dios” (Mt. 14:33; 27:54); un ángel dijo que Jesús es “hijo de Dios” (Lc. 1:35); los demonios lo llamaron “hijo de Dios” (Mt. 8:29); y cuando el Diablo lo tentó, quiso hacerlo dudar de que era hijo de Dios (Lc. 4:3).

De estos ejemplos es destacable el episodio de la declaración de Pedro:

Mateo 16:13-18 (RV-1960)
(13) Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
(14) Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
(15) El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
(16) Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
(17) Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Este pasaje es muy significativo en el tema que estamos tratando, ya que hay varios puntos que nos dejan en claro que Jesús no es Dios, sino el hijo de Dios. La gente estaba confundida acerca de la identidad de Jesús, pensaban que era un profeta poderoso, pero no lo reconocían como “el hijo de Dios” que venía a salvar a la humanidad. Pedro lo reconoció como “el Cristo” y “el Hijo del Dios viviente”, a lo que Jesús respondió con una felicitación, diciéndole que él era “bienaventurado” (feliz, bendecido) porque esto se lo había revelado Dios.

Si Jesús es Dios, entonces aquí, ante la respuesta de Pedro, debió haberle dicho “No Pedro, estás equivocado, yo soy Dios hecho carne”. Pero no es esto lo que Él respondió. Además, Jesús dijo que esta información fue recibida por Pedro por “mi Padre que está en los cielos”. Si Jesús es Dios, Él debió haber dicho “esto te lo revelé yo, que estoy aquí”, pero respondió: “no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Estos versículos tienen muchos indicios ineludibles de que Jesús no es Dios.

En conclusión, estos diez puntos son argumentos bíblicos muy fuertes que debieran dar a pensar a los cristianos trinitarios. Se han dado explicaciones e interpretaciones trinitarias para estos argumentos, pero frecuentemente apelan a razonamientos circulares e ilógicos que terminan oscureciendo versículos que con toda claridad nos muestran que Jesús y Dios son dos seres distintos.

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« Respuesta #2 : Enero 16, 2012, 11:34:00 »

Evitemos el uso de falacias

En toda exposición o discusión seria sobre cualquier tema (no sólo los bíblicos) es necesario aprender a argumentar con lógica y un razonamiento correcto. Una falacia lógica consiste en dar un argumento que falta a la lógica, es cuando uno intenta defender una postura por medio de una explicación que no parte de una correcto razonamiento. Una falacia argumental consiste en usar argumentos que no falsos para sostener cierta postura. Es muy común el uso de falacias lógicas y argumentales cuando se intenta defender una postura, muchas personas incurren en el uso de estas falacias ignorantemente, sin darse cuenta, sin embargo, también existen aquellos que las usan deliberadamente con el fin de sostener puntos de vista que son insostenibles si se usa un sano razonamiento.

El conocimiento del uso de falacias lógicas y argumentales es una herramienta fundamental en la filosofía, sin embargo, todas las personas obtendrían grandes beneficios al entender lo básico sobre el tema. Como cristianos, el conocimiento del uso de falacias lógicas puede ayudarnos a mejorar nuestra forma de pensar a la hora de considerar las diferencias que se presentan en la doctrina expuesta por distintos maestros o líderes cristianos.

A continuación deseo explicar algunas de las falacias lógicas y argumentales más importantes, ya que con frecuencia son usadas en la defensa de ciertas posturas doctrinales. Estas suelen estar sutilmente escondidas dentro de una enseñanza, predicación o exposición y, si no son advertidas, puede llevar a una persona a aceptar doctrinas erróneas, entre ellas, la de la Trinidad.

El ataque a la persona: una falacia que suele usarse con mucha frecuencia es aquella que consiste en atacar a la persona que habla en vez de atacar a su postura o punto de vista. En latín la han llamado argumentum ad hominem, algunos llaman a esta falacia: “falacia del envenenamiento de las fuentes”. Básicamente lo que se hace es decir: “dicho argumento no puede ser válido porque la persona que lo dijo no tiene el conocimiento o capacitación adecuada para hablar sobre el tema”. Por ejemplo, en una discusión bíblica alguien podría decir: “tú estás equivocado, porque apenas hace un año que conoces a Dios y yo llevo veinte años estudiando la Biblia y tengo un doctorado en teología”. Si bien es cierto que el estudio y capacitación sobre una materia debiera dar a la persona un mayor grado de credibilidad, también es cierto que los “expertos” en ciertos temas muchas veces se equivocan, porque recibieron información errónea de sus propios maestros. Por ejemplo, los “expertos” de la época de Colón creían que la Tierra era plana y terminaba en un precipicio, pero Colón terminó demostrando lo contrario.

El Único poseedor de toda la Verdad es Dios, y sólo aquello que Él reveló originalmente puede ser considerado como “la Verdad”. Todos nosotros somos seres humanos propensos a cometer errores, todo trabajo que hacemos puede ser corregido, ampliado y mejorado, por lo tanto, a la hora de considerar un argumento a favor de una postura doctrinal, no deberíamos fijarnos en la persona que habla, sino intentar considerar lo que ha dicho sin prejuicios (o la menor cantidad de prejuicios posibles).

Cuando tengamos dudas con respecto a dos posturas opuestas acerca de un tema, lo correcto sería orar a Dios por sabiduría y reflexionar con lo mejor de nuestras facultades mentales sobre los ARGUMENTOS dados y no sobre la PERSONA que habló. Notemos que esto mismo hicieron los cristianos de la iglesia de Berea:

Hechos 17:10-11 (RV-1960)
(10) Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos.
(11) Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Las Escrituras nos dicen que los de Berea eran “nobles”, porque recibían la palabra con toda solicitud escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. En otras palabras, Pablo y Silas estaban enseñando la Palabra y en sus enseñanzas citaban las Escrituras. Cualquier persona que conociera la talla de creyentes que eran Pablo y a Silas no se atrevería a dudar sobre la veracidad de lo que enseñaban. Sin embargo, estos creyentes iban a las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Ellos no tomaron a Pablo y Silas como “infalibles”, sino que aprendían solícitamente, pero igualmente revisaban aquello que recibían de parte de ellos.

Denigración del origen: esta falacia también es llamada “falacia genética” y tiene estrecha relación con la falacia del punto anterior. Consiste es denigrar una postura a causa de su origen. Se quita valor a una declaración a causa de que la persona es de familia humilde, de poca instrucción, o se formó en determinada institución o denominación, etc. Jesús mismo fue menospreciado a causa de su origen:

 Juan 1:45-46 (RV-1960)
(45) Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
(46) Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.

Mateo 13:55-58 (RV-1960)
(55) ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?
(56) ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
(57) Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.
(58) Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

Aquí lo que vemos es que las personas no creían en Jesús porque conocían Su origen y no creían que de esa familia podría salir un hombre de Dios como Jesús.

Esto mismo sucede hoy en día. Muchas personas descreen de ciertas enseñanzas, no porque la enseñanza en sí esté mal, sino a causa de la persona que enseña. En el cristianismo se suele menospreciar el trabajo de una persona a causa de su “origen” religioso o denominacional. No se acepta el trabajo de tal o cual porque es católico, o porque es evangélico bautista, o luterano, o testigo de Jehová, o ateo, o budista. Pero, aunque uno no esté de acuerdo con el marco general de creencia de una persona, de todos modos esa persona puede estar transmitiendo una verdad en un tópico determinado y por menospreciar a la persona podemos perdernos de aprender un poco más de la verdad de Dios.

Para dar un ejemplo, yo no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que enseñan los testigos de Jehová (del ministerio “Watch Tower”), sin embargo ellos creen y enseñan que Jesús no es Dios y no desprecio sus enseñanzas al respecto, porque son correctas. No creo en muchas de las tradiciones y enseñanzas de los católicos romanos, pero he visto material excelente producido por teólogos católicos, una de las versiones bíblicas que considero de las más exactas en el español es obra de un teólogo católico (Guillermo Jünemann).

Por consiguiente, no deberíamos quitar valor a una declaración a causa del “origen” de quien hizo esa declaración, sino “pesar” las palabras a la luz del razonamiento que promueven.

El uso indebido de la autoridad: esta falacia es llamada en latín argumentum ad verecundiam. Consiste en utilizar la opinión de un experto en un tema para dar peso a un argumento, como si la opinión de dicho experto fuera infalible. Es el caso inverso del argumentum ad hominem, aquí se trata de dar sobrepeso a una postura con tan sólo usar el nombre de un conocido experto o erudito en el tema. Por supuesto, la opinión de un médico acerca de cómo tratar un dolor de hígado va a tener mayor validez que la de una persona común, sin embargo, aún los médicos pueden diferir en sus opiniones y sus formas de tratar una enfermedad. Por lo tanto, si bien la opinión de un “experto” en determinado tema puede ser de mucha utilidad, siempre es necesario pensar detenidamente el los argumentos que ese experto expone y no en su título. Existe una vieja frase que dice: “cría fama y échate a dormir”. No pocas veces alguno que alcanza cierto prestigio en un área determinada, luego utiliza ese prestigio para manipular a otros sin necesidad de seguir trabajando o desarrollándose en su conocimiento y experiencia.

La falsa cita: en compañía de la falacia anterior tenemos el uso de la falsa cita. Algunas personas atribuyen a ciertas fuentes palabras que jamás dijeron, o tergiversan el contenido de las frases, o las quitan de contexto. Por ejemplo, a Einstein se le atribuyen frases de todo tipo y muy contradictorias entre sí, esto es porque casi todo el mundo da gran credibilidad a Einstein. Por esta causa, cuando nos encontremos con una cita, deberíamos revisar, siempre que nos sea posible, si esa cita es correcta y está en el contexto correcto.

La simplificación: Otra forma de argumentar a favor de una postura es tratar de simplificar en exceso el asunto del que se está tratando. Es como decir “esto es blanco o negro”, cuando alrededor hay una amplia gama de grises.

Un ejemplo del uso de esta falacia es el trato dado a Juan 1:1 y 14.

Juan 1:1 (RV-1960)
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Juan 1:14 (RV-1960)
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Un defensor de la doctrina trinitaria podría decir: “el ‘Verbo’ es Jesús, porque el 14 dice que fue hecho carne. Por otro lado, el versículo 1 nos dice que el ‘Verbo’ era Dios, así que Jesús es Dios”. Esta forma simplificada de tratar este tema parece muy convincente y ha atrapado a muchas personas que ignoran todos los factores que están involucrados en la interpretación de este pasaje.

Más adelante analizaremos este versículo con más detalle, pero al encontrarnos con este pasaje deberíamos preguntarnos: “Si el ‘Verbo’ es Jesús, por qué se usa la palabra ‘Verbo’ y no ‘Jesús’?”; “¿Qué palabra griega es la que se traduce como ‘Verbo’ y qué sentido tenía para la cultura de los tiempos de Jesús?”; “¿Cómo es que el ‘Verbo’ era con Dios y, al mismo tiempo era Dios?”; “Si Jesús es Dios ¿Por qué el versículo 14 dice que su gloria era ‘como del unigénito del Padre’, ¿no debería decir: ‘Su gloria era la gloria del Padre’?” Todas estas preguntas nos hacen ver todos aquellos tonos grises que existen en la interpretación de este pasaje, no es tan “simple” como lo hacen parecer.

El apoyo de las mayorías: en latín se la ha llamado argumentun ad populum. Esta es una falacia muy común, que consiste en invocar a la “mayoría” para dar apoyo a un argumento, en otras palabras, consiste en decir: “esto es así porque la mayoría apoya esta postura”. Pero debemos tener en cuenta que la verdad no es “democrática”, la verdad no aparece por votación, la verdad es la verdad, ya sea que la crean todos o que no la crea nadie. Por ejemplo: si nadie creyera que Dios existe, Dios de todos modos seguiría existiendo, Su existencia no depende de lo que la gente crea de Él.

En el tema de la trinidad se suele usar el argumento de que “la mayoría del cristianismo lo cree”, “la mayoría de los teólogos la creen”, “la mayoría de las religiones cristianas la enseñan”, etc. Recordemos que hubo una época en que la “mayoría”, incluyendo a los “expertos”, creía que la Tierra era cuadrada. Noé proclamó acerca del juicio de Dios sobre la Tierra (2 P. 2:5), pero nadie (excepto su familia) entró en el arca con él, nadie le creyó. En su caso, la “mayoría” descreyó el anuncio de Noé, pero él demostró tener la verdad de Dios.

Debido a que sólo Dios es poseedor de la verdad, nuestra fe no debe estar basada en lo que la “mayoría” acepta, sino en el mensaje de Dios. Dios nos dejó Su Palabra escrita, para que la investiguemos, consideremos y pongamos en práctica. Pero Dios está respaldando Su Palabra y ayudando a quien desea conocer la verdad, por lo tanto, si somos honestos ante Dios en nuestro deseo de conocer Su verdad, Él nos guiará a toda verdad por medio de Su don de espíritu santo (Sal. 43:3; Jn. 16:13).










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« Respuesta #2 : Enero 16, 2012, 11:34:00 »

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« Respuesta #3 : Enero 16, 2012, 11:34:42 »

La apelación a la emoción: un recurso que también es frecuentemente usado para dar peso a una declaración es la apelación a la emoción. A este tipo de falacia algunos la llaman “falacia del uso indebido de términos emocionales”. Esta falacia consiste en cargar emocionalmente una declaración para que “llegue” con más fuerza al oyente. La emotividad puede ser de ayuda en un discurso si lo que se dice es verdad, pero es nociva cuando lo declarado es mentira. Este recurso es usado por predicadores, periodistas, oradores políticos, por casi toda persona. Es un recurso especialmente útil a la hora de querer defender o imponer una mentira. Por ejemplo, un asesino quizá intente declararse inocente jurando y llorando ante el tribunal, con el fin de parecer buena persona; un orador político puede hablar con vehemencia y autoridad para mostrarse realmente interesado en el pueblo y convencido de lo que profesa; en la televisión es común ver que se apela a la emoción a través de las imágenes para enviar ciertos mensajes sociales o políticos.

Dentro de las prédicas cristianas es muy común ver que apela a la emoción para transmitir un mensaje. La apelación a la emoción no es, en sí, mala o incorrecta, pero es incorrecto dar a la emotividad del mensaje mayor importancia que al mensaje mismo. El mensaje debe analizarse en crudo, fuera de toda emoción, porque la emoción del mensaje puede llevarnos a conclusiones apresuradas e incorrectas. Dios nos creó como seres emocionales y las emociones forman parte de todo lo que hacemos, sin embargo, no debemos dejar que éstas se impongan a nuestra facultad para razonar y decidir. Una frase cuyo autor desconozco dice que “las emociones son buenos esclavos pero malos amos”, en otras palabras, no hay que dejar que las emociones dominen nuestra conducta y manera de pensar.

Quienes estudian oratoria saben que la apelación a la emoción es un recurso muy efectivo para “capturar personas” y algunos se vuelven muy hábiles en la manipulación de las emociones de los oyentes. En reuniones cristianas se han documentado casos de gente en silla de ruedas que, ante la emoción de la predicación se han parado por unos minutos, en ese momento la gente puede pensar que es un milagro de sanidad y alabar a Dios, pero la persona luego vuelve a su casa en el mismo estado que antes, sin una verdadera sanidad. Por esta causa hay que estar especialmente atentos a la emotividad de una predicación. Entre los autos modernos, los motores más potentes suelen tener muy bajo nivel de ruido, tomando este ejemplo, no debemos pensar que el “ruido” de una predicación es indicativo de que ésta es una buena predicación, la verdad que contiene el mensaje, unido a la acción de Dios junto con quien está hablando es lo que determina la calidad de un discurso cristiano.

En el tema de la trinidad la apelación a la emoción también es frecuente, y se suelen usar apelativos tales como los de “ignorantes”, “herejes”, “necios” o incluso “endemoniados” para aquellos que no creemos que Jesús es Dios. Estos calificativos, usados por líderes cristianos de “prestigio” y “reputación” hacen que los oyentes lleguen a tener miedo siquiera de reflexionar acerca de si la doctrina de la trinidad es cierta o no. Conozco varios líderes cristianos que han estado años como pastores y maestros en sus congregaciones y han sido expulsadas de éstas por poner en duda la doctrina de la trinidad. También hay muchos creyentes que no están muy seguros sobre la veracidad de la doctrina trinitaria pero que prefieren ni siquiera tocar el tema, porque se sienten a gusto en sus congregaciones y no quieren tener conflictos con los demás.

Por esta causa, la honestidad ante Dios es esencial. Dios nos guiará hacia Su verdad si realmente queremos comprenderla, pero hay veces en que hay que estar dispuestos a pagar cierto precio por conocer Su verdad. La verdad siempre causa división entre aquellos que quieren creer a Dios y aquellos que están cómodos con sus tradiciones (a esto se refiere Lc. 12:51-53).

La alegación tendenciosa o exageración: esta falacia consiste en poner un exceso de peso en los argumentos a favor de la propia postura y minimizar la cantidad o calidad de los argumentos de las posturas opuestas. Esta falacia es muy usada entre políticos en campaña, cuando exageran sus propios logros y resaltan todas las falencias del candidato opuesto, haciendo a un lado los rasgos positivos. También está presente en muchos relatos históricos, en los que se atribuye mayor heroísmo a un pueblo y mayor crueldad a otro.

En discusiones sobre el tema de la trinidad también se suele apelar a este tipo de falacias (tanto por parte de los trinitarios como por parte de los unitarios). En una conversación seria hay que intentar mantenerse equilibrado con lo que se argumenta, intentando no exagerar en favor de ninguna postura, sino mostrando los datos tal cual se presentan.

La falsa causa o falsa consecuencia: esta falacia consiste en atribuir una causa o consecuencia errónea a cierto hecho, apelando a un uso ilógico de las observaciones. Por ejemplo, se cuenta que hubo una tribu de indígenas que creía que las piedras tenían vida al igual que las plantas, porque aparecían en la superficie de la tierra luego de caer la lluvia. ¡Ellos creían que las piedras crecían con el agua! Pero sabemos que la verdadera causa de que las piedras aparezcan en la superficie luego de la lluvia es que la lluvia arrastra la tierra que está sobre estas piedras. La falta de un análisis más profundo de los hechos llevaron a estas personas a una falsa conclusión.

En un librito llamado “¡Qué divertida es la ciencia!” hay una sección de humor dedicado a la lógica y las estadísticas. De allí extraje algunos chistes que reflejan de forma cómica el uso de la falacia de la falsa causa o falsa consecuencia:

“El alcohol está implicado en el 33% de los accidentes de tránsito mortales. Esto significa que el 67% restante ha sido causado por personas sobrias. Así, está claro que la forma más segura de conducir es beodo...”

“La tasa de natalidad duplica a la de mortalidad. Así pues, una de cada dos personas es inmortal”.

“Casi el 100% de los adictos a la heroína y la cocaína bebe leche de pequeños. Por lo tanto, la leche es una sustancia que incita al consumo de drogas”.

Aquí se muestra, en forma humorística, cómo se pueden obtener falsas conclusiones de observaciones que son correctas. Por eso, cuando se está discutiendo de algún tema en particular es necesario separar las observaciones de las conclusiones. Las OBSERVACIONES son datos concretos y objetivos, las CONCLUSIONES son el resultado de usar un proceso de lógica y reflexión en base a las observaciones. Si las observaciones son incorrectas, las conclusiones también lo serán, pero también es posible que las observaciones sean correctas pero se use un razonamiento incorrecto y se llegue así a conclusiones erróneas. Hay veces en que las observaciones hechas no alcanzan para obtener conclusiones definitivas o satisfactorias y es necesario recopilar más información al respecto como para poder sacar las conclusiones correctas.

En el tema de la trinidad suele suceder que los defensores de una postura utilizan un versículo bíblico (que está correctamente traducido), pero en base a éste sacan conclusiones incorrectas. Por ejemplo, en Génesis 1:26 leemos: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Algunos citan este versículo y concluyen que al decir “hagamos” la Biblia se refiere a que Jesús estaba con Dios, en la creación y era parte de la misma esencia de Dios. El versículo está correctamente citado, pero la CONCLUSIÓN hecha no es correcta, porque no está tomando en cuenta otros factores, entre ellos el contexto y el uso idiomático de ciertas expresiones. Más adelante veremos más en detalle este pasaje con el fin de llegar a una conclusión más adecuada para el texto.

La carencia de datos: esta falacia es llamada en latín argumentum ad ignorantiam y consiste en dar por “demostrada” una postura tan sólo porque aquél que tiene otra postura no tiene argumentos suficientes para sostener su punto de vista o porque se ha demostrado que esa postura es errónea. El que no existan datos suficientes para demostrar un punto de vista no lo invalida. Por otro lado, si se demuestra que una de dos posturas es incorrecta, esto no significa que necesariamente la otra sea correcta, porque puede haber una tercera postura que no ha sido propuesta. Muchas veces dos posturas diferentes tienen ambas partes de verdad y partes de mentira.

Si yo no pudiera demostrar fehacientemente que Jesús no es Dios, esto no significa que la trinidad es verdad. Del mismo modo, si el trinitario no puede demostrar su punto de vista, esto no significa que automáticamente el unitarismo sea la postura correcta. En otras palabras es necesario tener datos POSITIVOS sobre un punto de vista para poder considerarlo como válido, el fracaso de una postura no es lo que nos debe llevar a considerar a la postura opuesta como la alternativa correcta, sino que debemos considerar todos los argumentos y seguir en búsqueda de la verdad.

Comparación errónea o uso indebido de la analogía: esta falacia también es llamada equivocación, se produce cuando una persona hace una comparación de términos o situaciones argumentando que las mismas leyes o condiciones que afectan a un ejemplo son válidas para el segundo. Estas comparaciones a veces son válidas, pero también es común que sean usadas erróneamente para dar una falsa impresión de “igualdad de condiciones”.

Un ejemplo exagerado del uso de esta falacia sería:

1 – Definición de “banco”: Asiento en que pueden sentarse varias personas (Diccionario Espasa)
2 – Frase: “José cobró su sueldo en el banco”
3 – Conclusión: José cobró su sueldo en un asiento en que pueden sentarse varias personas.

En este ejemplo la conclusión en falsa porque yo he usado una acepción de “banco” que es diferente a la usada en la frase del punto 2. Para que la conclusión sea correcta yo debí haber utilizado otra acepción entre las definiciones de banco, tal como: “Entidad financiera constituida en sociedad por acciones”. El uso confuso de los términos puede llevar a una conclusión errónea.

Si miramos la definición de “banco” en el diccionario Espasa, aparte de las ya mencionadas también leemos: “Establecimiento médico en donde se almacenan y conservan órganos…; En los mares, ríos y lagos navegables, bajo que se prolonga en una gran extensión: banco de arena…; conjunto de peces: banco de atunes; conjunto de nubes o de niebla…; Mesa de madera sobre la que trabajan los carpinteros, cerrajeros, herradores y otros artesanos…” Además, tenemos acepciones especiales: banco de datos: conjunto de datos almacenados en fichas, cintas o discos magnéticos…; banco de hielo: masa de hielo con forma de extensa planicie…; banco de pruebas: Instalación en la que se comprueba el funcionamiento de aparatos, motores, etc…

Con este ejemplo podemos ver que a veces las palabras pueden tener muchas acepciones y debe prestarse atención al contexto en el que están involucradas. Con las Escrituras tenemos una doble dificultad, ya que lo que nuestras Biblias son una traducción al español de textos hebreos, griegos y caldeos, así que es posible que el traductor no entendiera bien el sentido de una palabra griega o hebrea e hiciera una traducción incorrecta, pero también es posible que usara una palabra en español que tiene varias acepciones y al enseñar se toma una acepción diferente de la que se intentaba dar.

Muchas veces los errores surgen cuando un lector inexperto o poco instruido confunde el uso de los términos (errores de ignorancia), sin embargo, hay quienes astuta y sutilmente utilizan la versatilidad de algunos términos para trastocar la doctrina y adaptarla a sus propias creencias o intereses.

Un ejemplo de el uso de esta falacia en una exposición trinitaria puede ser con el concepto de “servir” y “adorar”. En Lucas 4:8 Jesús dijo al Satanás: “…Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. Este versículo se usa para argumentar que sólo a Dios hay que servir y adorar, luego se compara con otros pasajes en donde se habla de servir y adorar al Señor Jesús (como Ro. 14:9 o Mt. 2:2) y, haciendo comparaciones entre estos pasajes de las Escrituras, se argumenta que Jesús es Dios. Sin embargo, estas son falsas comparaciones. Por un lado, la palabra que se traduce “servirás” en Lucas 4:8 es la palabra griega latreuoö, que no es la palabra que comúnmente se usa para “servir”. Esta palabra significa “brindar servicio o culto de adoración”. Esta palabra griega se usa sólo con respecto a Dios y nunca con respecto a Jesús. Si se estudia a fondo, esta palabra da más argumento en contra de la trinidad que a favor, ya que si Jesús fuese Dios esta palabra debiera usarse con referencia a Jesús, por no es así. Por otro lado, la palabra traducida “adorarás” en Lucas 4:8 es proskuneö, que literalmente significa “postrarse en señal de respeto o reverencia”, es traducida, en las versiones al español, tanto “adorar” como “postrar”. Esta palabra griega es usada tanto en referencia a Dios como a Jesús y también a otras personas de autoridad (como en Hch. 10:25). Si notamos cuidadosamente, el pasaje de Lucas 4:8 no dice que SÓLO hay que adorar a Dios. El pasaje dice: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo servirás”. El servicio de adoración (griego latreuoö) es sólo para Dios, sin embargo, las muestras de respeto (en griego proskuneö), no son exclusivas para Dios, sin embargo, Dios debe ser a Quien respetemos en primer lugar. Si Jesús se hubiese postrado ante Satanás hubiese pecado, porque Satanás es el enemigo de Dios. Sin embargo, Dios permite que adoremos a Jesús (mostremos respeto y reverencia por Él). En este ejemplo, vemos que con una comparación errónea de algunas Escrituras se intenta llevar al lector a creer que Jesús es Dios, sin embargo, los pasajes utilizados, cuando son correctamente analizados, no nos dan indicios claros de que esto sea así.

El argumento circular: este tipo de falacia también es muy utilizada en todo tipo de exposiciones y debates. Consiste en sostener un argumento sobre otro argumento que aún no ha sido probado. En otras palabras, se dice que “A” es cierto a causa de “B” y luego se argumenta que “B” es cierto a causa de “A”, mientras que ni “A”, ni “B” tienen otro sustento firme que les otorgue validez.

El argumento circular es muy usado en argumentos trinitarios. Por ejemplo, al preguntar a un maestro trinitario cómo explicaría el pasaje de Mateo 26:39, en donde Jesús oró a Dios por una alternativa para salvar a la humanidad sin tener que pasar por los sufrimientos que tenía por delante, solemos escuchar como respuesta que esa oración de Jesús (que para ellos es Dios) es una forma en que Dios muestra rasgos humanos para dejarnos un ejemplo a seguir. Sin embargo, al hacer esta explicación están apoyando su argumente en el PRECONCEPTO de que Jesús es Dios. Para dar explicación a este pasaje (y otros que hablan sobre los rasgos humanos de Jesús), se suele comenzar por la base de que Jesús es Dios, sin siquiera analizar si esta premisa es correcta. Este tipo de análisis carece de lógica y razonamiento, sencillamente se usa un argumento no comprobado para sostener otro argumento no comprobado.

Estas son algunas de las falacias lógicas que se suelen usar en discusiones de todo tipo y que podemos hallar también entre las disertaciones teológicas. Dios es el Dios que nos creó, y nos creó con la capacidad de razonar y pensar con lógica y sensatez. Él conoce cómo funciona nuestra facultad de razonamiento y nos ha dejado una Palabra que está diseñada de tal modo que puede ser estudiada y razonada con esta facultad de razonamiento. Por eso, conocer cómo se suelen usar estas falacias y errores lógicos y argumentales puede ser una herramienta útil para evitar caer en la aceptación de doctrinas que no están correctamente sustentadas en la Palabra de Dios.

El uso de estos errores lógicos debiera ser evitado por aquellos que buscan de todo corazón conocer la verdad revelada por Dios. El uso adrede de argumentos falaces es algo grave, porque no sólo se está pecando contra Dios, sino que se está desviando de la verdad a otros creyentes. Hay casos en que incluso, ante los cuestionamientos que se presentan acerca de la doctrina trinitaria, ciertos líderes suelen enseñar que la Biblia no puede ser comprendida con lógica y razonamiento, sino que debe ser aceptada “por fe” (muchas veces sin siquiera saber bien qué es la fe). Es cierto que la Palabra de Dios debe ser aceptada por fe, pero también es cierto que Si Dios quiso darse a conocer a los seres humanos que creó, tuvo que hacerlo en los términos que es ser humano pueda comprender, por lo que Su Palabra tiene que ser lógica y tiene que poder ser analizada y razonada. De otro modo, nunca sabríamos qué quiso realmente comunicarnos Dios, ni podríamos tener certeza siquiera en cuanto a si somos salvos o no.

Por esta causa, es mi recomendación a todo creyente que lea, estudie y reflexione sobre lo escrito en la Biblia, revisando constantemente las enseñanzas de sus maestros y haciendo preguntas cuando no entiendan algo, o cuando la enseñanza parezca no tener consistencia bíblica. En Hechos 17:10 y 11 se habla acerca de una congregación de cristianos situada en la ciudad de Berea. De ellos se dice que eran “nobles”, más que los de la iglesia en Tesalónica (una iglesia ejemplar), porque “…recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”. Ellos no sólo recibieron la Palabra de Dios con solicitud, sino que escudriñaban, esto es, investigaban diariamente las Escrituras para ver si lo que se les estaba enseñando era así o no. Quienes estaban enseñando allí eran Pablo y Silas. ¿Quién podría pensar que estos grandes hombres de Dios podrían enseñar algo erróneo o incorrecto? Sin embargo, los cristianos de Berea tenían gran aprecio por la verdad de Dios y diariamente investigaban en las Escrituras para hallar los pasajes que Pablo y Silas seguramente citarían en sus enseñanzas.

La clase de comunión que tenemos con Dios y la calidad de vida espiritual que evidenciemos depende en gran manera de nuestra comprensión de la verdad de Dios y de Su obra en Cristo, por lo tanto, no deberíamos escatimar esfuerzos por aprender y comprender la verdad de Dios que es transmitida en Su Palabra, porque en ella tenemos la más sublime sabiduría, que refresca nuestras almas y da reposo a nuestro ser.

Si Jesús es Dios o si es un hombre, distinto de Dios, no es un tema menor, porque nuestro entendimiento general del plan de Dios depende de qué creemos acerca de Dios y acerca de Jesucristo. Por esta causa, no es un tema que debamos saltear u obviar para evitar conflictos. Si dejamos de lado un tema tan importante, no seremos obreros aprobados que “usan bien” la palabra de verdad (2 Tim. 2:15). Para estar aprobados delante de Dios en cuanto al entendimiento de Su obra en Cristo debemos “usar bien” la palabra de verdad con respecto a Dios y Jesucristo y, para esto, debemos invertir tiempo en lectura, en reflexión, en oración y en preguntar y consultar a otros creyentes cristianos maduros, sinceros y comprometidos con la búsqueda de la verdad de Dios.
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« Respuesta #4 : Enero 16, 2012, 11:48:34 »

La doctrina de la trinidad
¿Verdad de Dios o tradición humana?

Prefacio

La mayoría de los cristianos creen que la Biblia contiene la verdad revelada de Dios. En verdad, lo que hoy llamamos “Biblia” es una traducción de lo que los traductores consideraron los “mejores” textos griegos y hebreos disponibles. Aunque hay diferencias entre los textos griegos y hebreos disponibles, estas diferencias no representan una variación muy grande entre texto y texto, las variantes más importantes están en las traducciones de la Biblia. Sin embargo, leyendo casi cualquier traducción de la Biblia podremos conocer la verdad general del plan de Dios.

Si en verdad Dios reveló Su verdad, esta verdad tiene que ser única y absoluta, no pueden existir dos alternativas opuestas y ambas ser verdad. Por ejemplo, si la verdad es que Dios existe, entonces decir que Dios no existe no puede ser verdad. Si la verdad es que Dios es uno, entonces no puede ser “tres en uno”, y si la verdad es que Dios es un Dios “trino” o “tri-uno”, entonces no puede ser “uno en uno”. Debido a este hecho de que la verdad es una y no admite alternativas, siempre encontraremos divisiones y disensiones entre aquellos que creen la verdad y aquellos que no. Por esta causa Jesús dijo que él había venido a traer “espada” y no “paz” (Mt. 10:34-36). Por supuesto, no fue la intención de Jesús que las personas estén divididas una contra otra, pero es inevitable que sucedan las divisiones cuando unos creen en el mensaje de Dios y otros no.

En mi opinión, todo cristiano que sinceramente ame a Dios debería ocuparse en aprender y creer la verdad de Dios y amoldarse a ésta aún cuando eso signifique renunciar a aquello que ha creído o practicado durante mucho tiempo, incluso desde su infancia. Por eso, entender y difundir la verdad de Dios es nuestro principal objetivo.

Una de las grandes divisiones que se ha generado en el cristianismo es la que existe entre aquellos que creen que Dios es un Dios que consta de tres “personas” en una (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y aquellos que no. Esta diferencia ha acarreado grandes peleas, divisiones y derramamiento de sangre a lo largo de la historia, algo que, de seguro, jamás fue la voluntad de Dios que suceda. Pero, aunque este tema suele ser causa de divisiones, no podemos dejarlo de lado si es que queremos conocer y difundir la verdad de Dios, y no deberíamos mantenernos en silencio en cuanto a un asunto del cual depende nuestro entendimiento general de las Escrituras, e incluso nuestra producción de fruto para Dios:

1 Juan 5:12-13 (RV-1960)
(12) El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(13) Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

2 Juan 1:8-9 (RV-1960)
(Cool Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.
(9) Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

De estos dos versículos vemos que para tener “vida” y “fruto” es necesario “tener al Hijo de Dios” y que para que esto suceda debemos conocer la “doctrina de Cristo”. Consecuentemente, creer que Jesús es Dios o creer que es el hijo de Dios, siendo un ser independiente de Dios va a hacer una gran diferencia en nuestra comprensión general del plan de Dios, lo cual también va a influir en la calidad de nuestra relación con Dios y, consecuentemente, también influirá en la calidad de nuestra vida espiritual y de los frutos que producimos.

No declaramos conocer toda la verdad de Dios, ni proclamamos tener la absoluta verdad y la última palabra en todo lo que enseñamos, pero creemos tener cierto conocimiento y entendimiento de la Palabra de Dios, a causa de haber dedicado años de nuestras vidas a investigar las Escrituras para comprender la voluntad de Dios, y creemos que, durante estos años, Dios nos ha iluminado (al igual que a otros hombres de tiempos anteriores) en ciertos aspectos de Su verdad que deseamos transmitir.

Trinitarismo, binitarismo, unitarismo

La doctrina de la Trinidad es una doctrina ampliamente aceptada en muchas religiones y denominaciones cristianas. Básicamente enseña que Dios tiene tres “partes” o “naturalezas”, que son “Padre”, “Hijo” y “Espíritu Santo”.  La doctrina trinitaria nos dice, básicamente, que existe un “Dios Padre”, un “Dios hijo” y un “Dios Espíritu Santo”, propone que hay tres “personas” divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en una sola esencia. Los trinitarios enseñan que estas tres personas son distintas, pero a la vez, forman un solo Dios verdadero.

Algunos cristianos califican de “herejes” a otros cristianos que no creen en la Trinidad. Es frecuente escuchar sobre cristianos que fueron echados de sus congregaciones por no adherirse a la doctrina trinitaria, muchos de ellos luego son ignorados o afligidos por los otros cristianos de la congregación. La historia de la iglesia cristiana nos muestra que hubo mucha sangre derramada por esta controversia. Esto se debe a que los seres humanos somos soberbios por naturaleza y queremos ser dueños de la verdad e imponer nuestras creencias, doctrinas y prácticas a los demás. Algunas personas con poder han utilizado ese poder (político, económico o bélico) para imponer sus creencias a su comunidad, pueblo o nación. Lejos de buscar “la verdad”, han querido imponer “su verdad”. Pero como cristianos que amamos a Dios, nuestra conducta debe ser diferente, debemos estar dispuestos a dejar de lado toda nuestra soberbia en búsqueda de la verdad de Dios que nos hace libres al creerla y practicarla (1 P. 5:5; Jn. 8:32), libres para vivir en comunión con nuestro Padre celestial.

Un verdadero investigador bíblico que está comprometido con conocer y comprender el mensaje de Dios, jamás debería usar la Biblia para sustentar premisas que ha imaginado y pre-formado en su mente, sino que tiene que investigar para comprobar si lo que cree es correcto o no. En otras palabras, no sería correcto intentar acomodar las Escrituras para que enseñen lo que nosotros ya creemos y pensamos, sino que debemos tener preguntas sinceras y el deseo de someternos a la respuesta que hallemos en las Escrituras, ya sea que nos guste o no. Aún si tenemos que cambiar todo lo que hemos creído desde niños, cambiar para creer la verdad de Dios siempre tendrá mejores resultados que pasarnos la vida creyendo en falsas tradiciones.

En cuanto a Jesús, Dios y el Espíritu Santo, los cristianos están divididos, básicamente, en tres corrientes doctrinales o de pensamiento: (1) el “trinitarismo”, que enseña que Dios es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo; (2) el “binitarismo”, que enseña que Dios es Padre e Hijo pero no es “Espíritu Santo”; (3) el “unitarismo”, que enseña que Dios es uno y que Jesús es un ser distinto de Dios. Cada una de estas corrientes se subdivide entre diversas interpretaciones u opiniones doctrinales, por ejemplo, entre los “unitarios”, hay quienes creen que Jesús es un ser preexistente a su nacimiento y quienes creen que su vida comenzó en el vientre de María.

En realidad, ninguno de estos términos: “trinitarismo”, “binitarismo” y “unitarismo” aparece en las Escrituras, son términos adoptados para señalar la corriente doctrinal de un grupo de cristianos, así que no tiene sentido discutir sobre los términos con que cada grupo se define, pero sí es necesario discutir acerca de cuál es la verdad bíblica sobre este tema.



Me quito el sombrero 
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2Co 10:5  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo
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« Respuesta #5 : Enero 17, 2012, 12:16:34 »

Aquí hay dos puntos clave: Dios no es hombre (Números 23:19), por lo tanto, Él no podía salvar por sí mismo a la humanidad. Por otro lado, si Dios se hubiese “hecho carne”, tal como se suele enseñar, Él no podría haber desobedecido, por lo que sus elecciones no hubiesen sido verdaderas elecciones, incluso el sufrimiento de Jesús habría sido sólo un espectáculo visual, sin verdadero dolor y agonía.

En estos versículos se repiten varias veces las palabras “así como”, que nos indican similitudes entre Adán y Cristo. Más aún, a Cristo se lo llama “el postrer Adán” en 1 Co. 15:45 (RV-1960). Si Jesús era “Dios hecho carne”, entonces Adán tuvo que haber sido también “Dios hecho carne”, de lo contrario, no hubiesen estado ambos en las mismas condiciones. Sin embargo, sabemos que Adán no era “Dios hecho carne”, sino simplemente un ser humano, que fue creado perfecto por Dios, pero que tenía la libertad para elegir y decidió hacer caso a la Serpiente y desobedecer a Dios. Es así que Cristo, en la similitud de Adán, debía ser un ser humano, creado con el mismo nivel de perfección humana que tuvo Adán y con la misma capacidad para elegir. Dios pudo llevar salvación a la humanidad de un modo justo a causa de que Jesús tuvo la capacidad para desobedecer pero no lo hizo jamás.



Hola Pablo Pereyra, metemo que tengo que volver a ponerme el sombrero, pues aquí me detuve de leer, pues aquí estas callendo en aquello que muy bien denuncias en la primera exposición, pues estas sacado conclusiones, según tus creencias
pero que contradice las escrituras, y eso es solo porque aun no hay suficiente luz para que comprendas lo dicho por Dios de quien es el y Quien es Jesús

Jesus hombre, es Dios hecho carne, de otra manera, la palabra no seria Dios, y Con Dios

Pero hay una esplicacion de Dios que n o contradice ninguna palabra de Dios, expuestas en la biblia
Y esplica Quien es el Hijo de Dios, Quien es el hijo del hombre, quien es Dios, quien es el espíritu de Dios, Quien es el Padre, y todo

Sin contradecir ni una coma de las escrituras, entre ella misma
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« Respuesta #6 : Enero 17, 2012, 01:03:57 »

Jua 1:1  En el principio era la Palabra, y la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios.

1º La era Dios, y el Espíritu de Dios, es Santo, ---esto no contradice nada de las escrituras

2º Dios con el Espíritu Santo

3º la Palabra era Dios y Es con Dios

4º la Palabra Que es Dios se hizo carne--------------Vimos a Dios en carne

¿Quién es El Hijo de Dios y Quien es el hijo de Hombre?

El Hombre solo es Carne, el hijo del Hombre es nacido de mujer

El hijo de Dios es desde la exterminada, el cuan salió de Dios,

En el vivimos y nos movemos , y somos linajes de Dios

El hijo de Dios no tenia Cuerpo, Dios se hizo carne un cuerpo, para morada Suya y de su hijo

Y nosotros somos también miembros del Cuerpo la morada de Dios y del hijo de Dios

Pablo Pereyra, ahora te pido de todo corazón, si encuentras una sola contradicción, dilo pues en verdad y con todo corazón desearía saberlo, para corregirlo, pues no quisiera caer en yo en aquello que denuncio, gracias de antemano, pues creo que así loaras,
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« Respuesta #7 : Enero 17, 2012, 02:45:46 »

Hola Pablo Pereyra....se ve que invertiste mucho tiempo en este tema, pero la verdad está muy extenso, no es que me de pereza la lectura, sino que a la hora de comentar uno puede perder el hilo.
Como el tema me interesa, te estaré siguiendo y espero que tengamos un diálogo provechoso
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« Respuesta #8 : Enero 17, 2012, 02:51:09 »

La doctrina de la trinidad
¿Verdad de Dios o tradición humana?

Prefacio

La mayoría de los cristianos creen que la Biblia contiene la verdad revelada de Dios. En verdad, lo que hoy llamamos “Biblia” es una traducción de lo que los traductores consideraron los “mejores” textos griegos y hebreos disponibles. Aunque hay diferencias entre los textos griegos y hebreos disponibles, estas diferencias no representan una variación muy grande entre texto y texto, las variantes más importantes están en las traducciones de la Biblia. Sin embargo, leyendo casi cualquier traducción de la Biblia podremos conocer la verdad general del plan de Dios.


De acuerdo con tu comentario, pero vale la pena decir, que una traducción no nos permite solucionar ciertos puntos controversiales, de manera que a veces se hace necesario consultar el idioma original
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« Respuesta #9 : Enero 17, 2012, 03:00:45 »

La doctrina de la trinidad
¿Verdad de Dios o tradición humana?


Si en verdad Dios reveló Su verdad, esta verdad tiene que ser única y absoluta, no pueden existir dos alternativas opuestas y ambas ser verdad. Por ejemplo, si la verdad es que Dios existe, entonces decir que Dios no existe no puede ser verdad. Si la verdad es que Dios es uno, entonces no puede ser “tres en uno”, y si la verdad es que Dios es un Dios “trino” o “tri-uno”, entonces no puede ser “uno en uno”. Debido a este hecho de que la verdad es una y no admite alternativas, siempre encontraremos divisiones y disensiones entre aquellos que creen la verdad y aquellos que no. Por esta causa Jesús dijo que él había venido a traer “espada” y no “paz” (Mt. 10:34-36). Por supuesto, no fue la intención de Jesús que las personas estén divididas una contra otra, pero es inevitable que sucedan las divisiones cuando unos creen en el mensaje de Dios y otros no.

Comparto lo que dices, la Verdad de Dios es absoluta, no obstante la verdad también es progresiva, no todos lo saben todo de una vez, Los cristianos de Éfeso no lo sabían todo (Hechos 19:10), pero una vez tuvieron más luz, la asimilaron con un corazón dispuesto..En cuanto a lo de el ejemplo que Dios es UNO....debes tener claro que en la SHEMA no se habla de Singularidad sino de UNIÓN
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« Respuesta #10 : Enero 17, 2012, 03:10:19 »

La doctrina de la trinidad
¿Verdad de Dios o tradición humana?


Una de las grandes divisiones que se ha generado en el cristianismo es la que existe entre aquellos que creen que Dios es un Dios que consta de tres “personas” en una (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y aquellos que no. Esta diferencia ha acarreado grandes peleas, divisiones y derramamiento de sangre a lo largo de la historia, algo que, de seguro, jamás fue la voluntad de Dios que suceda. Pero, aunque este tema suele ser causa de divisiones, no podemos dejarlo de lado si es que queremos conocer y difundir la verdad de Dios, y no deberíamos mantenernos en silencio en cuanto a un asunto del cual depende nuestro entendimiento general de las Escrituras, e incluso nuestra producción de fruto para Dios:

1 Juan 5:12-13 (RV-1960)
(12) El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(13) Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

2 Juan 1:8-9 (RV-1960)
(Cool Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.
(9) Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

De estos dos versículos vemos que para tener “vida” y “fruto” es necesario “tener al Hijo de Dios” y que para que esto suceda debemos conocer la “doctrina de Cristo”. Consecuentemente, creer que Jesús es Dios o creer que es el hijo de Dios, siendo un ser independiente de Dios va a hacer una gran diferencia en nuestra comprensión general del plan de Dios, lo cual también va a influir en la calidad de nuestra relación con Dios y, consecuentemente, también influirá en la calidad de nuestra vida espiritual y de los frutos que producimos.



Este es uno de los puntos críticos...que Jesús es Dios, o que es el Hijo de Dios....Muchos no comprenden que Jesús es el Hijo de Dios y es Dios mismo....esto no significa que Jesús sea un Hijo literal engendrado en la eternidad
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« Respuesta #11 : Enero 17, 2012, 04:54:37 »

La doctrina de la trinidad
¿Verdad de Dios o tradición humana?

Algunos cristianos califican de “herejes” a otros cristianos que no creen en la Trinidad. Es frecuente escuchar sobre cristianos que fueron echados de sus congregaciones por no adherirse a la doctrina trinitaria, muchos de ellos luego son ignorados o afligidos por los otros cristianos de la congregación. La historia de la iglesia cristiana nos muestra que hubo mucha sangre derramada por esta controversia. Esto se debe a que los seres humanos somos soberbios por naturaleza y queremos ser dueños de la verdad e imponer nuestras creencias, doctrinas y prácticas a los demás. Algunas personas con poder han utilizado ese poder (político, económico o bélico) para imponer sus creencias a su comunidad, pueblo o nación. Lejos de buscar “la verdad”, han querido imponer “su verdad”. Pero como cristianos que amamos a Dios, nuestra conducta debe ser diferente, debemos estar dispuestos a dejar de lado toda nuestra soberbia en búsqueda de la verdad de Dios que nos hace libres al creerla y practicarla (1 P. 5:5; Jn. 8:32), libres para vivir en comunión con nuestro Padre celestial.


Te faltó decir que muchos Cristianos anti trinitarios califican a los trinitarios como herejes e hijos del demonio. En épocade Alejandro de alejandría los trinitarios sufrieron persecución por parte de los anti trinitarios, quienes hipócritamente después de que fueron derrotados en el campo teológico se ganaron el favor político del emperador para perseguir a los trinitarios.....Las persecuciones y acusaciones han ido y venido por parte de ambos grupos, miente y se equivoca quien presente a los anti trinitarios como víctimas y a los trinitarios como victimarios
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« Respuesta #12 : Enero 17, 2012, 05:11:56 »

El Espíritu Santo

En cuanto al “Espíritu Santo”, la Biblia hace distinción entre dos términos que no se ven claramente en las versiones en español. El texto griego tiene dos términos que son diferentes: pneuma hagion (que debería traducirse “espíritu santo”) y to pneuma to hagion (que debería traducirse “el Espíritu el Santo”).



Bastante lejos de la verdad tu declaración PabloPereyra...esas cosas pasan cuando se desconoce el Griego y repite lo que leyó en otro lugar. Sin embargo, solo se requiere un conocimiento elemental del idioma para refutar esta falacia.

Veamos en Griego el adjetivo tiene tres usos, el predicativo, el atributivo y el sustantival; el adjetivo atributivo es el que identifica o describe al sustantivo y existen dos posibles construcciones para ese uso. Para mejor comprensión escribiré la transliteración.

Jo pistós doulos       El  siervo Fiel
Jo doulos jo pistos    El siervo fiel


En el caso de tu afirmación, to pneuma to hagion, es evidente que carece totalmente de sentido, de ninguna manera se traducie el Espíritu el Santo, esto sería pisotear y escupir la gramática del Griego, pues como puedes ver la aparición de doble artículo no simboliza que tenga que traducirse dos veces, sino que indica la función que se está cumpliendo to hagion es atributiva...
Tú sabes que nunca se puede traducir un idioma palabra por palabra, mira el caso del inglés, para la traducción es necesario conocer la sintáxis y semántica del idioma


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« Respuesta #13 : Enero 17, 2012, 05:22:51 »

Dios, legítimamente puede ser llamado “el Espíritu Santo”
Efectivamente, El Espíritu Santo es Dios
sin embargo, nada indica que “Espíritu Santo” sea una “persona” distinta dentro de Dios, sino que es una forma de llamarlo a causa de sus atributos.

No aportas evidencias ni fundamento a lo que dices, en cambio la Biblia contradice tu afirmación
 Hechos 5:4 llama al Espírtu Santo Dios
Hechos 7:55 Muestra las tres personas claramente
Mateo 12:32 Muestra la diferencia entre la persona de Cristo y la persona del Espíritu Santo.
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« Respuesta #14 : Enero 17, 2012, 05:28:20 »


Dios, legítimamente puede ser llamado “el Espíritu Santo”, sin embargo, nada indica que “Espíritu Santo” sea una “persona” distinta dentro de Dios, sino que es una forma de llamarlo a causa de sus atributos. Es como si yo llamara “el Maestro” a una persona muy sabia o entendida en un tema. Supongamos que esta persona se llama “Juan”. Yo podría llamarlo “Juan” o podría llamarlo “el Maestro”, cuando quiero enfatizar su sabiduría. Sin embargo, claramente se entiende que no hay dos personalidades en Juan, siendo una “el Maestro” y otra “Juan”.

Del mismo modo, a Dios se lo llama “el Espíritu Santo” por Sus atributos, ya que Él es “Espíritu” (es un ser invisible y con poder) y es “Santo” (es un ser especial y apartado del resto). En la Biblia también se llama a Dios “el Todopoderoso”, “Yahweh de los ejércitos” y de varias formas más, sin embargo, nadie propone que Dios tenga múltiples “personas” dentro suyo, sino que se entiende que éstas son diferentes formas de llamar a Dios a causa de Sus atributos.

Ya he visto argumentos parecidos por parte de Arrianos, modalistas, Testigos de Jehová, Cristiansilvistas...y varios grupos más anti trinitario. Creo que las citas anteriores te aclaran que el Espíritu Santo no es un nombre propio, sino una personas con una personalidad, pero si no te son suficientes, procuraré publicar más citas
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