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Dulce presencia
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« Respuesta #1 : Marzo 19, 2012, 01:06:23 » |
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El complejo de inferioridad puede ser repelido por aquéllos que se lo propongan. Tú no tienes por qué sentirte inferior a nadie, acéptate tal como eres y supérate en lo que eres. Deja que Jesucristo desarrolle dentro de ti un sentir de importancia. En Filipenses 1:6 leemos: "Y estoy seguro que Dios, que comenzó en ustedes la buena obra, les seguirá ayudando a crecer en su gracia hasta que la obra que realiza en ustedes quede completa en el día en que Jesucristo regrese" ( NTV).
Este texto declara tres cosas:
Primero: Dios ha comenzado una "buena obra" en ti.
Segundo: Dios está para ayudarte.
Tercero: Dios completará ese propósito que tiene para contigo.
Sanidad del alma herida: Camino a la Sanidad Interior.
Cristo murió tanto para salvar nuestro espíritu, al igual que para sanar nuestra estructura síquica; su sacrifico tuvo como fin la restauración del individuo en una forma integral y plena. Dios sana en diferentes niveles. Primero, El sana todo lo que la persona puede abrirle a El, iniciando un proceso de restauración en esta nueva área de su vida. Luego Dios le muestra a un nuevo nivel lo que debe ser traído a ÉL. Nuevas etapas de la vida, tales como: el noviazgo, el matrimonio, el ser padre o madre, etc., traen sus propias necesidades de sanidad. Este proceso, puede durar semanas, aun meses o años. Después de recibir sanidad, la persona tiene que aprender a andar en ella. ¿Qué tal si sufre nuevos traumas? Si Dios le ama tanto y le sana, ¿por qué no han sido resueltos todos sus problemas? ¿Cómo puede uno ayudar a otros que sufren? Estas y otras preguntas semejantes surgieron con tanta frecuencia, que nos ha sido necesario y vital buscar la guía del Espíritu Santo para desarrollar nuevas respuestas que pudiesen proveer herramientas, para permanecer sana y ayudar a otros en esas áreas.
Sanidad Integral. ¿Cómo es posible que una persona pueda llegar a tener problemas tan agudos en su vida? Para entenderlo tenemos que comprender la manera en que Dios nos ha creado. El nos conoce mejor que nosotros mismos. Los psicólogos que estudian al individuo logran encontrar ciertas verdades respecto a nuestra naturaleza; pero la Persona que nos creo nos conoce detallada y minuciosamente en todos los aspectos de nuestra existencia. Si hay algo que no anda bien, Dios conoce claramente el origen del problema y tiene la capacidad de solucionarlo, si nosotros se lo permitimos. Si un automóvil no marcha bien, podemos llevarlo al taller, el mecánico, quien ha estudiado y conoce su oficio, esta en capacidad de reparar algunas de las partes dañadas. Pero si el automóvil tiene un problema muy grave, hay que enviarlo a la fabrica donde fue construido. Quienes fabricaron el auto, conocen su estructura y cada una de sus partes, y sabrán como ponerlo en funcionamiento de nuevo. De la misma manera Dios nos conoce y quiere reparar nuestras vidas.
En Lucas 4:18, 19 y 21 Cristo dice: El Espíritu del Señor esta obre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
Cristo ha venido a sanar a los quebrantados de corazón. El vino a libertar a los cautivos, incluyendo la cautividad que generan nuestros propios complejos. ¡Cristo ha venido para darnos libertad! En el Salmo 147:3 dice: El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Dios no nos regaña cuando tenemos heridas, Él nos sana. En Isaías 53:4-5 dice: Ciertamente llevo nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido y abatido. Mas El herido de Dios fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Observemos el versículo 4 nuevamente. Cristo llevo nuestras enfermedades y nuestros dolores. Dolores y enfermedades son dos vocablos diferentes, con distintos significados que pueden presentarse simultáneamente o en situaciones independientes. La palabra del Señor nos habla en cuanto a nuestras enfermedades físicas y nuestros dolores síquicos. El también llevo nuestros pecados. Todo lo anterior nos permite concluir que enfermedad, dolor y pecados son nominativos diferentes que afectan diferentes partes de nuestro ser. En 1Tes. 5:23-24, la palabra del Señor nos dice: Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sean guardados irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo, fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
Sanidad Espiritual Oímos decir con mucha frecuencia en nuestras iglesias que Cristo vino para sanarnos espiritualmente y perdonar nuestros pecados. Esta es la base de nuestra sanidad. Cuando nos entregamos al Señor Jesucristo, Él entra en nuestra vida, nos limpia de nuestros pecados, nos hace sus hijos y nos da su salvación. La palabra soso en griego quiere decir de manera indiscriminada, salvar y sanar. No existen en tal sentido dos palabras diferentes. Cristo no vino solamente para salvarnos, sino también para sanarnos, cuando El salva espiritualmente, sana también nuestro espíritu. Ambos elementos son parte de un proceso único y completo.
Sanidad Física. La Biblia también nos habla acerca de la sanidad física. Santiago nos dice que si alguien esta enfermo, debe llamar a los ancianos de la Iglesia, quienes le ungirán con aceite, oraran por el y Dios le sanara. De dicha sanidad física oímos hablar con mucha frecuencia. Constantemente las Iglesias realizan grandes campañas donde se ora por sanidad física, aunque esta área es de indispensable importancia para la vida de los creyentes, no la ampliamos en este trabajo, ya que no constituye su propósito central. Incluimos, sin embargo, esta corta sesión con el propósito de agregar la línea de sanidad física a nuestro triangulo humano.
Sanidad Psicológica. La estructura psicológica es una parte muy importante de nuestra naturaleza humana. Sin embargo, casi nunca se habla en nuestras Iglesias acerca de la sanidad que esta área requiere. Casi nunca se menciona que Cristo también vino para sanar nuestra psiquis. Dicha sanidad casi siempre la dejamos en manos de los psicólogos, la mayoría de los cuales no conocen a Cristo. Es una lastima la carencia de una adecuada enseñanza en esa área, ya que el Señor vino para sanar nuestra psiquis tanto como nuestro espíritu y cuerpo. En Santiago 5:14-16 no solamente se habla de los enfermos que han de ser sanados y los pecados que serán perdonados; también se nos dice que debemos confesar nuestras ofensas los unos a los otros, y orar los unos por los otros para que seamos sanados.
Sanidad Integral {en su completo proceso} Como consecuencia de lo anterior, el triangulo de nuestra sanidad estaría constituido de la siguiente manera: --Sanidad del cuerpo, al llamar a los ancianos, y estos ungirnos con aceite. Cristo llevo nuestras enfermedades en la cruz. --Sanidad de la psiquis, al confesar nuestras faltas. Cristo llevo nuestros dolores en la cruz. --Sanidad del Espíritu, al confesar nuestros pecados. Cristo llevo nuestros pecados en la cruz. Un aspecto muy importante es el hecho de que cada uno de los procesos de sanidad se lleva a cabo por medio de la oración. Esta ha de ser el instrumento determinante en el desarrollo de tal ministerio. Continuamente ayunamos y oramos, buscando echar fuera demonios, con el fin de encontrar en el Señor solución a nuestros problemas. Si hay demonios en la vida de alguien, desde luego, se deben echar fuera, pero muchas veces el problema no se encuentra en el área espiritual, sino en el área psíquica. Muchos creyentes piensan que cuando uno se entrega al Señor Jesucristo y ha sido sanado espiritualmente, todo en la vida queda totalmente en orden. Sin embargo, pronto descubrimos que no todo marcha bien, pues hay complejos y depresiones que persisten. Nos preguntamos entonces: ¿No esta todo mi pasado perdonado, todo aquello que ocurrió en mi vida? Es cierto que todo esta perdonado, pero no necesariamente todo esta sanado. No hay culpa, pero si hay dolor. Cristo vino para llevar los dolores tanto como los pecados y las enfermedades. También debemos decir que el carácter de nuestra sanidad es relativo; ya que nunca estaremos completamente sanos, sino hasta que moremos eternamente en el cielo. Consecuentemente, así como podremos tener un resfrío de vez en cuando o una tentación u otro problema espiritual, de la misma manera podremos sufrir dificultades psicológicas. Sin embargo si llegamos a sufrir de neumonía u otra enfermedad que nos hiciera permanecer en cama, o ser hospitalizados, ya no estaríamos tratando con una enfermedad normal. Así mismo, en el área psicológica, no se tiene que estar necesariamente recluido en un hospital mental como prueba de la presencia de complejos y depresiones o de serias dificultades en nuestras relaciones con otros individuos, los cuales no nos permiten funcionar libremente. En tales casos, nuestra salud psicológica, esta afectada y será la lógica consecuencia de no haber entregado nuestros dolores psicológicos al Señor Jesucristo. Muchos cristianos piensan que al recibir sanidad espiritual toda la vida estará, como popularmente expresamos, en un estado de gloria y aleluya y, por lo tanto, todo deberá marchar a la perfección. Como consecuencia, llegamos a creer que si se presentan problemas psicológicos es porque nuestras vidas no son genuinamente cristianas.
Complejos de inferioridad. Todos nosotros tenemos complejos. Ellos son el producto de no haber recibido amor, perdón, protección o alabanza de una forma adecuada. Muchos tenemos complejos de inferioridad muy agudos. El complejo de inferioridad podríamos decir que es como un termómetro. En la historia ha habido solamente una persona completamente equilibrada, El no se sintió inferior ni superior, estaba en el punto cero del termómetro. Cristo fue la única persona en este mundo que pudo vivir en este punto. En Juan 8:14 dijo: Yo sé de donde he venido, yo sé adonde voy. Él era Dios, pero no se sentido superior, fue clavado en la cruz, pero no se sintió inferior. Pudo enfrentarse con reyes, pero no se sintió tan superior que no quisiera hablar con la mujer de la calle. Nosotros nunca podremos llegar al grado a que Él llego, pero esa debe ser nuestra meta, nosotros siempre nos encontramos debajo de la línea cero, siempre nos sentimos inferiores a otras personas en algún grado. Si tenemos sentimientos de inferioridad de dos grados en el termómetro, tenemos que compensar esa deficiencia haciendo cosas que nos hagan sentir de dos grados superiores a los demás, de lo contrario vamos al suicidio, no podemos vivir con esa descompensación. Por eso, tenemos que comportarnos en una forma de superioridad de dos grados. Si sentimos una inferioridad de cuarto grados, tenemos que llenarlos con una actitud de superioridad de cuatro grados, o no podríamos aguantar la deficiencia. ¿Cómo nos comportamos cuando tenemos sentimientos de inferioridad? ¿Cuáles son los mecanismos que usamos para defendernos de la descompensación? Los siguientes síntomas nos dan unas pauta.
Sanidad de la Sexualidad. Muchas personas necesitan sanidad en cuanto a su sexualidad. ¡Cuantas mujeres han sido violadas siendo niñas y después sienten que no valen nada! ¡Cuantos jovencitos fueron llevados a una casa de citas por su propio padre y tienen pésimos conceptos del sexo, pues piensan que la mujer es un objeto para conquistar y usar, y nada mas! ¡Cuantos hombres fueron victimas, cuando niños, de actos homosexuales! Como consecuencia de todo ello, su concepto acerca de la relación sexual es totalmente distorsionado. Cristo también vino para cargar todos estos traumas en la cruz. Obstáculos para decir la verdad. La verdad os hará libresdijo Jesús. Pero muchas personas tienen temor de decir la verdad en cuanto a lo que sienten. Entre los obstáculos para decir la verdad se encuentran: El temor de culpar a otros: Hay personas que no dicen la verdad en cuanto a lo que sienten porque no quieren culpar a sus padres, por ello debemos entender que expresar la verdad en cuanto a lo que sentimos, no quiere decir que lo estamos culpando, ellos seguramente hicieron lo mejor que pudieron. Al fin y al cabo, ellos tenían sus propias heridas ocasionadas por sus padres, y aquellos, las de sus padres. Más aun, si no permites que Dios te sane a ti, vas a trasmitir tus heridas a tus hijos. No podemos ser diferentes de lo que somos; vamos a vivir con nuestros hijos, tratándolos como nos trataron a nosotros. Alguien tiene que romper esta cadena, diciendo la verdad, eso no es culpar a alguien. ¿Quién era culpable de que yo tuviese ese sentimiento de culpa de pensar que yo había ocasionado alguna cosa grave en el seno familiar?
El Temor a lo Desconocido. Otro obstáculo para decir la verdad es el temor a lo desconocido. Tú puedes pensar: Pero si empiezo a decir la verdad en cuanto a lo que yo siento, ¿Qué es lo que voy a encontrar mas adentro? Tenemos temor de lo que puede estar escondido dentro de nosotros que no hemos descubierto. Si digo la verdad, ¿qué es lo que voy a encontrar debajo de todo? Decir la verdad duele, dolió cuando entro y va a doler al salir. No es suficiente hablar en cuanto a lo que ha pasado, es necesario sentir el dolor otra vez. Tu puedes llorar amargamente en cuanto a lo que te ha pasado, pero si no sacas el dolor en si, vas a quedar lo mismo que antes. Tienes que sacar lo que tu sentiste cuando las cosas pasaron. ¿Cuál fue el sentimiento que acompaño la difícil experiencia que viviste? Precisamente de ese sentimiento es que tenemos temor y es porque nos dolió tanto cuando aquello paso, que ahora no queremos que ese dolor se repita otra vez. Casi siempre en la mitad del proceso de sanidad, cuando la persona esta excavando mas y mas en su vida pasada, llega a gritar:¡No va a terminar esto nunca! ¿Tengo que seguir sintiéndome así por toda la vida? ¡Este proceso no sigue por siempre! Hay un final. Sin embargo, cuando uno esta en la mitad del proceso, parece como si no fuera terminar. Piensa si tienes 20 o 40 años de vivir con estos dolores, tienes 20 o 40 años para excavar antes que todo salga. Empeoro, hay un final. El proceso no va a continuar por siempre. Cristo es la solución inefable.
El mal Concepto de Dios. Otro obstáculo para decir la verdad es nuestro concepto de Dios. ¿Cómo es Dios para ti?
Cómo retener la sanidad interior Si mas tarde Satanás te dice: Pero ¿es que no recuerdas lo que te han hecho?, Puedes responderle sin temor y decirle: Yo eche eso sobre Cristo, El lo llevo por mi en la cruz y eso ya no tiene nada que ver conmigo....... Hábitos al pensar Nosotros como seres humanos desarrollamos hábitos al pensar, cuando recordamos algo o a alguien que nos causo dolor, al mismo tiempo recordamos el dolor en si que tal persona o situación nos causo. Todos hemos desarrollado estos hábitos de pensar ¿cómo podemos romperlos?. La Biblia nos dice en Romanos 12.2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos, por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Nosotros debemos tener nuestro entendimiento, o sea nuestra manera de pensar, renovado, cambiado. Tal vez tu hayas tratado de romper el habito de cualquier cosa pero no se rompe de un día para otro, hay que luchar, lo mismo pasa con nuestros hábitos de pensar, mientras mas firme este el habito arraigado en ti, mas tienes que luchar, ¿cómo lo vas a hacer?. Los pensamientos se parecen a la goma, la sacamos de una mano y se pega a la otra, luego la sacamos de esta última y se pega en la primera, no podemos quitarla, así sucede también cuando tratamos de cambiar el habito de pensar.
Dios sabia que éramos así y nos dio la solución, se encuentra en Filipenses 4.8. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Sacado de la web El Refugio Cristiano.
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