¿Sabemos quién es satanás?
“Y dijo Jehová a satanás: ¿De dónde vienes?
Respondiendo satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y andar por ella”. (Job 1:7)
El autor del libro de Job (que por cierto no se sabe a ciencia cierta quién lo escribió, sugiriendo algunos eruditos a Moisés, Salomón o Eliu), dejó registrada la existencia de un ser espiritual que “rodea la tierra y anda por ella”. Este ser es llamado satanás, y su nombre significa “engañador”.
Como cristianos, hablamos muchas veces sobre este ser, y lo describimos como el “representante de la maldad”, “como el enemigo de Dios”, o “como el enemigo de la iglesia”, y supuestamente nos cuidamos de él en todo momento. Es curioso que aun con lo anterior, el cristiano y la iglesia encuentran tropiezos, falta de ánimo, carnalidades, y diversos problemas en la vida diaria, y no tan solo en lo espiritual, sino en todos los demás aspectos.
¿Será que no nos cuidamos realmente de nuestro adversario? (Medite en esta pregunta y continúe leyendo).
Como veíamos en Job 1:7, satanás mismo describe una función que realiza en la tierra, y esta es “rodear la tierra y andar por ella”.
Lo anterior nos lleva a pensar que satanás se mueve libremente en nuestro planeta, caminando por el mundo y estorbándole al hombre en su búsqueda hacia Dios.
Para adentrarnos en el tema y entenderlo mejor, veamos algunos pasajes que hablan acerca de este “adversario”.
Ezequiel 28:13-14 menciona:
“En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisòlito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. tú, querubín grande, protector, yo te puse en el Santo Monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas”.
Este pasaje deja en claro cómo era satanás (al cual le llamaban “querubín grande y protector”) antes de su caída. Se habla de que era un ser hermoso, y moraba al lado de Dios.
Muchas veces nos detenemos en estos versos, y no continuamos la lectura, trayendo con esto una mala interpretación bíblica, al decir que satanás continúa siendo “un ángel o un ser hermoso”; pero esto no es así.
Los versículos 18 y 19 continúan diciendo: “Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad tuya profanaste tu santuario (lugar digno); Yo, pues, saqué fuego en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Espanto serás, y para siempre dejarás de ser”.
Notamos que dice: “Espanto para siempre”, y más atrás mencionaba que “el fuego de Dios lo había consumido”; por lo cual nos damos cuenta que su belleza fue deshecha.
El apóstol Pablo habla al respecto:
“Y no es maravilla, porque el mismo satanás se disfraza como ángel de luz”. (2ª Cor. 11:14).
Aquí, la palabra “disfraza” es la clave, ya que un “disfraz” es un artificio que se usa para ocultar o disimular una cosa con el fin de que no sea conocida como realmente es. Por lo tanto satanás quiere “aparentar” ser lo que ya no es, y el disfraz que usa es el de un “ángel de luz”.
satanás se ha hecho un propósito en contra de Dios y el hombre: la muerte y destrucción del hombre y de la obra de Dios.
Jesús mismo menciona dicho propósito:
“El enemigo vino para matar, hurtar y destruir; mas Yo he venido para que tengan Vida y la tengan en abundancia”. (Jn. 10:10).
Vemos pues que satanás se pasea por la tierra con el fin de “robar, matar y destruir”.
Ahora bien, ¿qué puede robar?
Puede robar nuestra juventud, en el sentido de que la desperdiciemos en el mundo; puede robar nuestros talentos, nuestro tiempo con Dios, la moral, ética, el ánimo, gozo, el interés por Dios, y todo aquello que le fue dado al hombre para Glorificar y Adorar el Nombre de Dios.
Cuando termina de “saquear” nuestra vida, nos esclaviza sin piedad; destruye cualquier esperanza de vivir libremente, llenando nuestra mente de ideas tales como que no somos importantes a los ojos de Dios (ni de nadie), y nos insta a caer más y más en el pecado, trayendo con esto muerte y condenación sobre nosotros. (aqui podemos colocar a las personas atadas a un vicio)
satanás tiene un gran poder engañoso, sin embargo, dicho poder está limitado.
El apóstol Pedro escribe en su primera carta lo siguiente:
“Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar;..”. (1ª Pedro 5: 8 ).
Pedro compara a satanás con un león por lo siguiente:
Un león es un depredador (cazador) que busca a la presa más débil, aislada, lenta y desprotegida de la manada, y al encontrarla ataca sin piedad; entierra sus poderosas garras y mandíbula en el cuello de la victima, estrangulándola en segundos.
Hablando espiritualmente, satanás es “un león rugiente” que atemoriza a todo ser humano, y cuando ve al hombre titubear en su Comunión con Dios, o cuando observa la falta de fe, amor, poder, etc., se lanza con toda su fuerza y lo estrangula al instante.
No ataca a cualquiera, sino que “busca a quién devorar”.
Algo más que debo mencionar, es que así como un león vive en manada y se hace más imponente su presencia, así también satanás no trabaja solo, sino que hay otros ángeles como él que también atacan y “buscan a quién devorar”.
El apóstol Pablo habla de esto en Efesios 6:12:
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
Esto habla de que no solamente satanás “rodea la tierra y anda por ella”, sino también millones de seres iguales a él lo hacen.
Las armas que usan estos seres en conjunto son:
Adulterio, fornicaciòn, inmundicia, lascivia (deseo sexual exagerado que domina a alguien), idolatría, hechicerías, enemistades, celos, pleitos, iras, contiendas, disensiones (no ajustarse al mismo sentir de los demás, refiriéndose a las divisiones en la iglesia), herejías (adornar el evangelio con nuestras propias ideas carnales), envidias, homicidios, borracheras, orgías (desenfreno en la satisfacción de los deseos y pasiones), homosexualidad, etc.
Cualquier humano que practique o promueva cualquiera de las descripciones anteriores, no podrá heredar el Reino de Dios. Pablo menciona: “….como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios”. (Gal. 5:21b).
Debo mencionar también que el fin de satanás está próximo, y por ende, el de todos sus siervos, esclavos y seguidores. Por lo tanto, si usted es esclavo del diablo, es mi deber decirle que un lago de fuego y azufre lo está esperando.
Apocalipsis 20:10 menciona:
“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”.
Como vemos en este pasaje, esta destrucción es real, y pronto será llevada a cabo.
Si usted ha entendido la condición de su vida y ya es salvo, siga viviendo en santidad para Cristo cada día de su vida. Por el contrario, si usted no tiene a Cristo en su corazón, le invito a meditar lo siguiente:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Único Hijo, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. (Jn. 3:16).
Finalmente quiero decirle que no subestime el poder de satanás; no se deje engañar por él para que no perezca. Busque a Cristo y sírvale con todo su corazón, pidiéndole fortaleza a diario en su vida espiritual.
El Señor tiene misericordia para con usted.
Dios le bendiga.
Usted está interpretando los pasajes del Libro de Job en forma equivocada.
En ningún lugar de ese libro del Tanak se nombra a ese ángel como "Satanás". Su nombre es Satán.
Satanás es un ser creado por los cristianos, quienes siguieron arrastrando la creencia en un demonio que fue traida a Ysrael por los persas. La religión judía no reconoce ni cree en un ser o ente que es el enemigo de Creador, quien se dedica a sabotear su obra. Eso no tiene sentido alguno, y es una creencia pagana.
Ya que usted está haciendo uso de un escrito del Tanak para sustentar sus creencias cristianas, pues me tomaré la libertad de rebatirla con la intención de defender la integridad de la religión de Ysrael.
Satán es un fiel sirviente del Señor. Un ángel a su servicio, como todos los demás.
Los ángeles no tienen libre albedrío como los humanos, por ello no existe tal cosa como un "ángel rebelde" o caído.
La misión de Satán es una muy terrible para nosotros los humanos, eso sí es cierto. Entre otras cosas, está a cargo de acarrear los castigos del Señor contra nosotros y de ponernos a prueba. Eso no es nada simpático para nosotros, pero esa es su misión.
No existen demonios, ni infiernos ni perdición eterna en la religión de Ysrael. Por tanto, si usted quiere explicar quien es ese "Satanás" que persigue y atormenta a todos los cristianos limítese a usar su testamento cristiano y no los libros sagrados del Tanak.
Shalom