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PROSPERIDAD PARA TODOS

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PROSPERIDAD PARA TODOS
« en: Julio 12, 2017, 03:10:27 am »
  El Mesías no vino para promover la creación de castas parásitas dentro de la sociedad, en el marco de un capitalismo desmesurado y cruel, en donde pequeñas minorías viven como príncipes a expensas de las masas ignorantes y sufridas.

   Dentro del pueblo de Dios, sin desconocer que “el obrero es digno de su salario”, y que no se debe poner “bozal al buey que trilla” (1-Ti.5.18), debemos fijar nuestra atención e interés en el principio de igualdad socio-económica, establecido para el pueblo de Dios dentro del Nuevo Pacto:

    “Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.” (2-Co.8.13-15) “…pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.” (2-Co.12.14).

   Lo que aquí se plantea es la redistribución de los recursos económicos para el bienestar y prosperidad de toda la comunidad de creyentes cristianos en su conjunto, y no que solo unos cuantos tomen la administración de la gracia divina simplemente como una profesión mundana con cargos inamovibles y plenipotenciarios con los que pueda expoliar hasta la más débil de las ovejas a cambio de solo consejos y frases esperanzadoras.
   
   A la masa supersticiosa e ignorante se podrá engañar con artimañas disfrazadas de devoción piadosa, pero cada vez menos se podrá hacerlo con aquellos que se hacen consciente de la “perla de gran precio” (Reino de Dios”). Es decir, con aquellos que se percatan que, en la actualidad, la soberanía del gobierno divino, en cabeza del ungido Rey Jesús, es el “nuevo régimen del Espíritu” (Ro.7.6) que ha de legislas en las vidas individuales y comunitarias de los creyentes para que puedan, realmente integrados, plasmar el amor de Cristo por medio de la solidaridad y ayuda mutua organizada, en la conquista digna y creciente de la libertad gloriosa de los hijos de Dios, hasta cuando nuestro Salvador establezca el Reino en toda su plenitud.