(Mi vida esta en tempestad)

MEDITACIÓN:

Siento en este instante que mi vida es como un mar agitado en tempestad, y tengo miedo. Temo no superar esta situación que estoy viviendo; es más fuerte que yo. Ha llegado a mi alma la aflicción en una forma inesperada y siento que he caído en un abismo infinito y oscuro que me aleja de mis sueños; veo mi mañana oscuro, no encuentro la salida.

Mi mente está inquieta, cientos de pensamientos se agitan dentro de ella e invaden mi corazón con sentimientos y emociones dolorosas. Y mi cuerpo permanece como inerte pues no sabe a qué vos seguir, me siento paralizado. Hay momentos que quiero huir pero aunque lo intente, el dolor no cesa porque está dentro de mí.

No lo puedo dejar atrás: Corre a la misma velocidad que mi cuerpo, mi alma y mi espíritu. Cuando huyo me acompaña y cuando me doy por vencido y me dejo caer, también está allí este sentimiento.

Necesito tanto del Señor pero temo al mismo tiempo que no me escuche, porque también estoy sintiendo enojo contra Él por no haber evitado el dolor que estoy sufriendo. Mi vida está en tormenta, la luz de mi voluntad se apaga, no encuentro solución humana a mis problemas, más... he caminado por las sendas de Dios, he visto su mano de misericordia y poder. Debo buscar el amparo de Dios... debo buscar su refugio y su palabra...

"Alzaré los ojos a los montes, de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, quien hizo los cielos y la tierra"(Salmo 121:1). "Sálvame, oh Dios, porque las aguas me han llegado hasta el alma. Me he hundido en el cieno profundo y no hay donde hacer pie, he llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me anega. Cansado estoy de llorar, reseca mi garganta; mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios" (Salmo 69:1-3).

Medita en el poder de Dios, en su soberanía, en su majestuosidad, así comprenderás que Él es capaz de ayudarte... Recuerda que Él tiene promesas que cumplirá como en el siguiente versículo:

" Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo; he aquí que yo asentaré tus piedras en antimonio, y tus cimientos en zafiros.Haré tus almenas de rubíes.Tus puertas de cristal y todo tu muro de piedras preciosas" (Isaías 54:11,12).

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